La emoción del microteatro invade las celdas de la vieja Cárcel Provincial de Segovia

Una de las antiguas galerías ha albergado distintas representaciones breves durante el fin de semana

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El consumo rápido también le ha llegado a las creaciones culturales, con modas como representaciones teatrales de apenas 15 minutos, para no más de una docena de espectadores, con escenarios naturales que imponen realismo y emoción, como las celdas de la vieja cárcel de Segovia.

La galería de la que se fugaron 29 presos de ETA, el 6 de abril de 1976, se ha convertido en un contenedor de seis pequeños escenarios, otros tantos calabozos, que albergaron 72 sesiones, entre viernes y sábado, en un proyecto promovido por ‘Microteatro por dinero’ y el Ayuntamiento de Segovia.

Se trata de una conquista de espacios de la cárcel para la cultura, incluso para rodajes cinematográficos, con experiencias en las que ya han participado varios artistas y músicos y con la idea municipal de que el viejo recinto penitenciario termine como centro de creación y espacio para lo más contemporáneo.

Si ‘Microteatro’ presentó su proyecto en un antiguo prostíbulo en la calle Ballesta, en Madrid, ganando para el arte dramático el espacio de 13 habitaciones del burdel, en 2009, la oferta segoviana no se queda atrás ahora en paredes con historia, dramas, incluso alegrías.

La cercanía entre el actor y el público, casi formando parte de la escena, asegura la emoción, según reconoce la actriz Verónica Larios, junto con J. Montenegro autora y directora de la comedia “A mí con milongas”, que interpretan en la celda uno Aixa Villagrán y Manolo Solo.

Villagrán habla de las diferencias del espacio reducido con un escenario grande y concluye que “se aprende más en este trabajo, porque está todo muy cerca, hay que hacerlo con tanta verdad que es un reto, en el otro hay que proyectar más la voz, trabajar más con el cuerpo, aquí se reduce a hacerlo todo muy pequeñito”.

A Manolo Solo le gusta este pequeño formato, aunque es la primera vez que lo practica, y lo entiende como “una mezcla entre teatro y cine, como si cada espectador fuera una cámara, como si cada uno te mirara en primer plano, fijándose en un detalle”, matiza.

Para el actor Nancho Novo, director de “Mucha mierda”, una comedia interpretada por Duna Santos y Ana del Rey en la celda seis, “se trata de una forma de expresión tan directa que es imposible que te quedes indemne después de haber visto una función”. El director de “Un crimen en el cielo” o “Sombra de perro” subraya que el espectador recibe un choque emocional al tener una interpretación tan cercana y con una historia rápida.

A la vez que se muestra convencida de que este género ha llegado para quedarse, la directora Sonia Sebastián, coincide en que “el espectador se asusta de primeras, incluso se siente más incómodo que los actores, pero cuando pasan dos minutos, se meten en la obra, salen encantados”.

En total hay seis microobras, un thriller y cinco comedias, en torno al tema de ‘Por papeles’, con referencias a la inmigración, la burocracia o la interpretación que han movilizado a más de una veintena de autores, directores y actores.

Entre los directores se encuentran también Antonio Galeano, Olga Iglesias o Enio Mejía y entre los autores de los textos figura Elvira Lindo, mientras que actúan Marta Aledo, Maribel Vitar, Mara Ballestero, Ángela Durán, Jorge Monje Cruz, Belén Cuesta, Carmen Mayordomo, Laura y Georbis Martínez, entre otros.

En poco tiempo se pueden contar muchas cosas, además de recibir impresiones y vibraciones en un ambiente posiblemente mágico, pero seguro que al espectador no le dejará impasible la fuerza de la interpretación, tan próxima. Como aderezo el tamaño de la celda, el entorno entre los barrotes de una cárcel o el sonido del cerrojo de la puerta, al comienzo de la sesión, que luego se abre, por supuesto.