La Casa Joven es internacional

La eslovaca Diana Olcakova y y la italiana Paola Yankelevich trabajan en la Concejalía de Juventud de la mano de un programa europeo de voluntariado.

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Son más de 400 personas las que trabajan para el Ayuntamiento de Segovia. Pero solo dos son extranjeras, y están en la Casa Joven, dependiente de la Concejalía de Juventud. No se conocían hace apenas tres meses y hoy son casi inseparables. Comparten trabajo, piso de alquiler, viajes, amigos y el mismo objetivo: aprender el idioma español y un estilo de vida diferente al de sus países de origen, Eslovaquia e Italia.

La eslovaca Diana Olcakova, de 21 años, y la italiana Paola Yankelevich, de 23 años, trabajan en la Casa Joven gracias al programa European Voluntary Service (EVS). Durante su estancia en Segovia, que se prolongará hasta abril, el programa corre con los gastos de alojamiento y manutención, además del coste del curso intensivo de español. A cambio, trabajan en la Casa Joven como apoyo a los empleados municipales, en tareas como la traducción de páginas web o la impartición de cursos, como el que Diana dará a partir de febrero sobre fotografía.

¿Por qué Segovia?. Diana asegura que eligió este destino tras conocer que era Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Por su parte, Paola, natural de Milán, dijo primero “sí” a la oportunidad y luego ha descubierto una ciudad que, según dice, le “encanta”, la misma sensación que han tenido los amigos y familiares que ya la han visitado en el corto espacio de tiempo desde su llegada.

Paola habla castellano sin grandes dificultades. Más problemas tiene Diana, que realizó un curso intensivo de español antes de aterrizar en la ciudad del Acueducto. Sin embargo, con apenas tres meses en Segovia la joven eslovaca se defiende bien en un idioma que “tiene una gramática difícil”, afirma.

Sus progresos en español quizá tengan que ver con el interés que han despertado en ella las actividades culturales que se programan en Segovia y en las que le gusta participar. “Aunque la ciudad no es grande, siempre tienes oferta cultural”, dicen.

En el capítulo de las ausencias, Paola y Diana echan de menos más gente joven de su edad en la ciudad. “No vemos jóvenes de nuestra edad, salvo de fiesta por la noche, no se respira que sea una ciudad universitaria. Sabemos que están pero no sabemos dónde”, comenta Paola.

¿Y como son los españoles?. “Muy afectuosos, abiertos y gentiles”, responden. Una de las cosas que más les llamó la atención fue la costumbre de saludar con un beso en lugar de dar la mano. Pero lo que les resulta “más extraño” son algunos hábitos horarios. Y es que, por ejemplo, en Eslovaquia se come a las once y media de la mañana.

Uno de sus mayores descubrimientos es el “tapeo”. Y aunque Paola advierte que en Italia existe aquello del “aperitivo” lo cierto es que siempre que pueden, al salir de trabajar, la cita con una cerveza y una tapa es ineludible. De la gastronomía segoviana, Paola y Diana eligen el cochinillo, “muy típico tambien en Italia”, dice la milanesa. Diana aprovecha la pregunta para aclarar. “La gente me hablam, por ejemplo, del chorizo como algo único en España, pero en Eslovaquia es muy típico”, asegura; aunque no el pulpo y los mejillones, que probó en el viaje que las dos hicieron hace pocas fechas a Santiago de Compostela para reunirse con el resto de jóvenes europeos que participan en el programa de voluntariado.

Además de Segovia, las dos jóvenes han visitado ciudades limítrofes, como Madrid, Valladolid o Salamanca. “Cuando he salido de Segovia, vuelvo luego, y veo el Acueducto, digo, ohhh, ya estoy en mi casa”, comenta Diana con una sonrisa. Y es que seguro que Segovia siempre estará en su memoria.