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Los caminantes completaron un recorrido de cinco kilómetros con salida y llegada junto al Acueducto. / ROCIO PARDOS
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La Marcha contra el cáncer cuenta ya con un nutrido grupo de segovianos que consideran esta actividad una cita ineludible en su agenda personal para así disfrutar de una mañana de convivencia ciudadana paseando ante monumentos y por parques de Segovia, a la vez que muestran su apoyo a los enfermos y ayudan con sus donativos a financiar la investigación sanitaria.
En su quinta edición, la caminata solidaria organizada por la junta provincial de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) ha contado con la implicación de unas 3.000 personas, sumando 2.800 inscriptos y un centenar amplio de colaboradores.

La alfombra verde, que en la mañana del domingo se extendió por las calles de la ciudad a lo largo de un recorrido de cinco kilómetros, estuvo formada principalmente por parejas y grupos familiares y de amigos, con personas de distintas edades y llegados desde diferentes barrios de la capital y pueblos de la provincia. También hubo algún turista que se animó.

El equipo de colaboradores, que desde días antes y ayer desde las ocho de la mañana ha trabajado con los organizadores, incluye a miembros de peñas de pueblos, asociaciones de vecinos, clubes deportivos, comercios, empresas, instituciones públicas y, por supuesto, a voluntarios de la AECC. Se ocuparon de realizar inscripciones, marcar el itinerario de la Marcha, hacer y repartir bocadillos así como cortar trozos de sandías y vender merchandising de la Asociación.

Todo ello en animada y afable conversación con los caminantes porque, por encima de todo, esta actividad es un encuentro de ciudadanos que muestran su apoyo a la asociación que trabaja junto a los enfermos de cáncer, y esta enfermedad de forma directa o indirecta llega a todos los hogares. Así lo indicaron la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, y la presidenta de la junta provincial de la AECC, Ana Sanjosé, antes de cortar la cinta de la salida en la plaza del Azoguejo donde también se situó la meta.

“Todos tenemos casos cercanos, en nuestra familias, entre nuestros amigos, vecinos de diferentes tipos de cáncer —declaró emocionada la alcaldesa— y por eso es fundamental la labor de la AECC y que la sociedad segoviana responda a su llamada como ha hecho hoy”. Clara Luquero considera que acudir a la Marcha es “ayudar a las personas que padecen cáncer y a sus familias y apoyar a la investigación que es el único camino hacia el futuro para que los tratamientos vayan mejorando y la esperanza de vida de los enfermos se amplíe”. En este sentido se manifestó Ana Sanjosé recordando que los siete euros de cada inscripción se destinan a financiar un estudio sobre tratamientos con inmunoterapia que lidera Carlos del Fresno Sánchez y coordina la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC-ISCIII).

La delegación provincial de la Asociación contra el Cáncer financia durante dos años con 100.000 euros esta investigación y quiere dar continuidad a la beca otros dos años, con otros 100.000 euros para que el estudio avance. “Además, —añade San José— Segovia colabora con otros 50.000 euros anuales enviados al fondo de investigación de la Fundación de la AECC”.

Paseo por la ciudad

El buen tiempo que abrió la mañana del domingo, tras una noche de lluvia, animó las inscripciones poco antes de la salida, hasta el punto de que en menos de un hora formalizaron su participación medio millar de personas y como el resto de participantes recibieron la camiseta verde que identifica a la AECC y domina en la Marcha. Decenas de personas formaron una larga fila ante las mesas puestas junto a Santa Columba hasta que a las diez y media se dio la salida haciendo estallar un globo verde.

Entre saludos y conversaciones, los integrantes de la ola verde marcharon desde la avenida del Acueducto hacia las calles del barrio de San Millán, Puente de Santi Espíritu, San Valentín, la plaza del Socorro y la Ronda de Juan II, para bajar luego desde la entrada del Alcázar por la calle Pozo de las Nieves al paseo de San Juan de la Cruz y la Casa de la Moneda; tras cruzar el puente siguieron por la Alameda del Parral hacia el barrio de San Lorenzo (Echarpiedra y Los Vargas), donde la música acompañó su paso hasta hacer el último tramo, el que costó un poco más, por Vía Roma y llegar a la Plaza de Artillería. Hubo bocadillos, refrescos y sandía para todos en la línea de meta y después sesión de baile activo con Lola Collazo.

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