Concentración contra la violencia de género convocada por el Consejo de la Mujer de la capital segoviana. / E. A.
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“Pero dibujé una puerta violeta en la pared / Y al entrar me liberé / Como se despliega la vela de un barco…/”. Con la lectura de la letra de la canción ‘La Puerta Violeta’, de Rozalén, la cantante que abrió con su música las pasadas fiestas de Segovia en el mes de junio, una de las informadoras turísticas del Centro de Recepción de Visitantes, Aida González Casares, ha querido lanzar un mensaje de esperanza a las víctimas de la violencia machista durante la concentración convocada por el Consejo de la Mujer del municipio.

A la puerta de este centro municipal, en el Azoguejo, se han reunido a las 12 del mediodía de este viernes representantes de los colectivos que integran el citado consejo sectorial, arropados por otros como el movimiento vecinal, una amplia representación institucional, tanto del Ayuntamiento (asistieron concejales de prácticamente todos los grupos políticos), como de la Subdelegación del Gobierno; el defensor de la Ciudadanía, Rodrigo González Martín, integrante también del Consejo de la Mujer, y ciudadanas y ciudadanos anónimos.

Yolanda Fernández, responsable de prensa del Ayuntamiento, que ha presentado el acto, ha puesto de relieve, en nombre del Consejo de la Mujer, que Segovia reitera, de nuevo en el segundo viernes del mes, y de nuevo porque ha crecido el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, su “no” a la violencia de género a través de un acto “sencillo, simbólico” y pidiendo “que se alce la voz contra los maltratadores, contra el miedo”.

González Casares ha añadido a la esperanzadora canción de Rozalén palabras de su propia cosecha, con el deseo de que “ojalá nadie tuviese la necesidad de encontrar esa puerta violeta por la que huir, pero para que quienes la necesitan, se abra fácilmente y que, de igual modo, se cierre de par en par para quienes se creen con autoridad para robar a otra persona el derecho a vivir con libertad y sin miedo”.

Aboga por que “la próxima vez no haya una lista de víctimas que leer si no que lo que se lea sea, bien alto y bien fuerte, las enormes condenas impuestas a quienes ya han robado una vida o a quienes la destrozan con golpes y amenazas”.

Esta informadora turística considera que la base de todo es educar en el respeto y aprender “a dar la voz de alarma a la mínima señal” y a señalar con el dedo “porque quien tiene que sentirse humillado y quien debe sentir miedo es quien maltrata y no quien es maltratado. Para que la violencia de los cobardes deje de existir”.

Por su parte, Manuel Piña Martínez, informador turístico y guía de la Real Casa de la Moneda, ha dado lectura a las iniciales, edad y procedencia de las ocho mujeres asesinadas desde la última concentración, el 12 de julio pasado: M. A. P. I., 47 años (Elche, Alicante); E. P. G., 54 años (Cortes de la Frontera, Málaga); M. C. V. C, 47 años (Vilalba, Lugo), R. J. S., 57 años (Calpe, Alicante); E. A. P., 47 años (Terrassa, Barcelona); M. J. R. R.; 52 años (Escalante, Cantabria); M. J. S., 51 años (Villagonzalo Pedernales, Burgos), y R. N. O. F., 21 años (Hospitalet de Llobregat, Barcelona), así como dos menores de 11 y 15 años, en Beniel (Murcia) y en Andorra (Teruel).

En lo que va de año, 38 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex-parejas, más una en investigación, 3 menores víctimas mortales y 27 huérfanos. Precisamente, la Guardia Civil confirmó ayer que la muerte hace ocho meses de un matrimonio de ancianos, de 87 y 83 años, en Barbastro (Huesca) fue un caso de violencia de género y que el hombre mató a la mujer y después se suicidó.

El total de mujeres víctimas mortales desde de 2003, momento en el que empezaron a recogerse estadísticas oficiales, alcanza las 1013.

El acto ha concluído con un minuto de silencio.