Coronel José María Pardo de Santayana.
Coronel José María Pardo de Santayana.
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Hasta hace pocas fechas, se ha celebrado en la Academia de Artillería la IX edición del Ciclo de Conferencias sobre Estudios Europeos: “Hacia una Nueva Europa”, en el que se han abordado diferentes temas relacionados con el “Viejo Continente”. Ahora, cuando en estos días se está conmemorando el 70 aniversario de la creación de la OTAN, recuperamos el mensaje ofrecido por el coronel José María Pardo de Santayana, Analista Principal del Instituto Español de Estudios Estratégicos, quien en su conferencia sobre un tema de permanente actualidad como es el punto en el que se encuentran las relaciones entre las grandes potencias, se refirió a la situación que, en este inicio del siglo XXI vive el mundo, haciendo hincapié en los evidentes roces que se producen en la relación “Rusia frente a Europa”.

Sobre que las cosas están como están, sobre el posible regreso de la Guerra Fría o, la situación que se crea ante un mundo “liderado” por mucha gente: Estados Unidos-Rusia-China-Europa… ¿Debemos preocuparnos? Tras la conferencia pronunciada por el Coronel Pardo de Santayana, él mismo resumió el momento en el que nos encontramos en pocas palabras.


— ¿Cuál sería la “foto fija” del mundo con el papel que hoy ocupa cada una de las grandes potencias?

— Después de la Guerra fría, fue asombroso el poco tiempo que tardó Moscú en entenderse con las capitales occidentales. Ahora, en los últimos años, la situación se ha deteriorado mucho y a esto, que ya lo veíamos venir, se ha unido el tema nuclear, en el que todos los entramados de acuerdos nucleares que se habían planteado, se están desmontando.
Es preocupante porque además, los cambios tecnológicos y los cambios geopolíticos, hacían que aquel entramado de tratados nucleares, hubiese perdido vigencia y, lo que se necesitaba en realidad, era una actualización, una renegociación, la búsqueda de una fórmula que evitara que el tema nuclear volviera a estar en el centro de la preocupación estratégica y, por tanto, estamos preocupados. Con la situación actual, todas las partes pierden. Desde Europa o desde Rusia se ha mantenido un discurso en lenguas diferentes. Rusia plantea la cuestión en términos de un debate geopolítico, así es como Rusia se expresa pero, Europa lo hace en una lengua de principios y valores y, cuando se habla en idiomas diferentes, es mucho más difícil que se produzca el entendimiento.
Como Rusia no va a cambiar de lenguaje, el mundo occidental tiene que intentar hacer un pequeño esfuerzo para poder encontrar espacios de entendimiento pero, de momento, eso no se ha conseguido y, lo que vemos año a año, es que las tensiones van creciendo, con lo que repercute, no solo en las relaciones de Europa con Rusia o, la Federación Rusa con el mundo Occidental y con la OTAN sino que está afectando a la transformación del orden global internacional en el que Rusia y China han establecido un entendimiento estratégico, que se conoce como una Asociación Estratégica, para retar al Orden Global Internacional en el que hemos vivido hasta hace poco tiempo, que era el Orden Hegemónico Norteamericano o, el Orden Liberal Internacional, que fue el que se implantó en Europa tras la II Guerra Mundial. Como consecuencia del final de la Guerra Fría, se globalizó al mundo entero porque eran los valores que vencieron en la Guerra Fría y que han ordenado el mundo, desde el final de Guerra Fría hasta nuestros tiempos y, en este momento estamos viviendo una fricción importante en el orden internacional de transformación de ese orden global, presidido por los valores norteamericanos y occidentales antes, a un orden multipolar en el que, como he dicho, desde la Federación Rusa y desde China, se está retando, por lo que podemos considerar que ya no es el orden vigente en este momento.

— Entonces ¿vuelve la Guerra Fría? Ese periodo que quienes tenemos una cierta edad pudimos conocer ¿no hemos aprendido nada? ¿el mundo no ha aprendido nada de lo que pasó?
— En realidad, el término “Guerra Fría” que sí se está utilizando mucho, no es estrictamente preciso pero sí que nos recuerda mucho de la Guerra Fría. Lo hemos visto en el caso de Venezuela que es una concepción de las Relaciones Internacionales en término de “suma cero”, todo lo que perjudica al rival al que me opongo, es bueno para mí.
Algunos trazos de la Guerra Fría están volviendo en un momento en el que necesitaríamos que las grandes potencias, los países dominantes y el conjunto de la Comunidad Internacional, abordaran muchos problemas de orden global de forma constructiva, y este nuevo orden internacional, lo está dificultando. Por poner un ejemplo, el tema del Cambio Climático, en el que tendríamos que sumar esfuerzos … También he hablado del tema nuclear, en el que necesitaríamos un mayor entendimiento y, de momento, no lo hay.

— ¿Cree que lo que está pasando, perjudica a la política de todos los países? Parece que todo está muy revuelto…

— El orden global nos afecta a todos, esto es así. Además, vivimos momentos de incertidumbre y, esa situación dificulta la resolución de muchas cuestiones. Sin duda, lo que está ocurriendo en la relación entre Rusia y Occidente va a tener una repercusión en el orden global, en las grandes cuestiones internacionales y en la vida de cada uno de los países.

— ¿Hacemos bien en estar preocupados?
— Creo que la sociedad está preocupada porque, por intuición, la gente es consciente de que están ocurriendo cosas importantes y sí efectivamente, debemos tomarnos en serio lo que está ocurriendo.

— ¿Hasta qué punto?
— Siempre que se habla de futuro, hablamos de interrogantes. No sabemos cuáles serán las decisiones que adopten los líderes, no sabemos cuál será el futuro de Rusia tras el presidente Putin, no sabemos cómo evolucionarán las tensiones económicas entre China y Estados Unidos… Creo que siempre hay que mantener un punto de optimismo y pensar que el sentido común y los intereses compartidos también tengan un espacio importante para conseguir que estas tensiones se rebajen.
Lo que sí es verdad es que estamos viviendo un momento histórico en el que una potencia emergente como China está transformando el panorama internacional. Estamos viendo que viene pisando fuerte y, esto no es fácil, cuando una nueva potencia aparece en el escenario global, los reajustes que eso produce, no son fáciles de gestionar.
Se habló de la “Trampa de Tucídides” (tensión estructural letal que se produce cuando una potencia nueva reta a otra establecida, creando las condiciones para que estalle una guerra), que decía que es inevitable ir a la guerra pero yo creo que no, porque es evidente que la guerra perjudicaría a todas las partes. Es de sentido común pensar que, aunque todo puede ocurrir y siempre se puede perder el control de la situación, lo normal es que no se llegue a una guerra entre las grandes potencias pero, lo que es inevitable es que existan tensiones entre Estados Unidos, la actual potencia hegemónica y China, la potencia que aspira a ocupar ese lugar.

— ¿Y la OTAN, tiene un papel importante en la historia?
— La OTAN es la organización de la que somos miembros, en la que hemos puesto nuestra confianza para la seguridad y, no cabe duda que la OTAN está asumiendo sus responsabilidades y siente una gran preocupación sobre cómo gestionar estas grandes presiones.