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En la larga historia de Segovia hay etapas sobradamente conocidas y otras que, por el contrario, permanecen todavía en la oscuridad o, al menos, en una penumbra. A diferencia del periodo romano, objeto de frecuentísimos estudios, de los visigodos se sabe poco, a pesar de que la provincia de Segovia cuenta con sus más importantes necrópolis, especialmente la descubierta junto a la iglesia románica de Duratón (Sepúlveda) u otras como las de Castiltierra o Espirdo.

Sin embargo, recientemente, a raíz de las obras para el desdoblamiento de la SG-20, se ha llevado a cabo una excavación en un yacimiento arqueológico, denominado ‘Cárcava de la Peladera’, que no es sino una aldea visigoda. En el argot de los arqueólogos, se trata de una aldea tardoantigua.

“Es un yacimiento muy interesante”, asegura el arqueólogo Luis Villanueva, de la empresa ‘Antequem Arqueología y Medio Ambiente S.L’, defendiendo que “ofrece muchos datos sobre una etapa de Segovia de la que había muy poca información”.

En rigor, el yacimiento está documentado desde hace bastante tiempo. Cuando se construyó la SG-20 ya se llevó a cabo una excavación allí, y ahora, con las obras de ampliación de la infraestructura, se ha vuelto a intervenir.

En cualquier caso, Villanueva sí advierte que el yacimiento ya estaba alterado antes de la circunvalación de Segovia, principalmente por la cárcava que generó la extracción de áridos de una fábrica, ‘La Peladera’, que durante años se abasteció allí mismo para construir tejas y ladrillos.

Un cerro protegía a la aldea visigoda, en la que los últimos trabajos han descubierto varios anillos concéntricos de cercas, cuyo significado está ahora siendo estudiado. Y también han aparecido cabañas rectangulares excavadas en el sustrato geológico. “Alguna de esas cabañas —prosigue Villanueva— tenía un muro de piedra por un lado, y en el resto de la cabaña había un entramado de madera y con vegetales que no se ha conservado, salvo los postes”.

En cuando a la cultura material aparecida, ha sido “muy rica”, y podría datarse entre los siglos V y VII después de Cristo.

“Hemos encontrado numerosos fragmentos cerámicos de piezas evolucionadas desde formas de terra sigillata [la cerámica de lujo romana]”, desvela Villanueva, quien también descubre la aparición de otros fragmentos de cerámica más común, “de mesa”.

¿A qué se dedicaban los pobladores de esta aldea tardoantigua? “Básicamente, a la agricultura y la ganadería”, responde Villanueva, quien considera que el ganado estaba dentro de la aldea. “Probablemente, las cercas que hemos encontrado eran para guardar ganado”, indica.

Una de las sorpresas de la excavación ha sido el descubrimiento de “un camino o calzada” que atraviesa parcialmente el yacimiento, sin que todavía se conozca su origen ni su punto de destino.

La intervención arqueológica ha incluido la realización de una detallada fotogrametría del yacimiento. “Ya tenemos todas las piezas del puzle, ahora nos toca el trabajo de gabinete para recomponerlo”, afirmó Villanueva.

La ampliación de la SG-20 no daña a la necrópolis de esta aldea visigoda, situada en el cerro de La Peladera, donde tumbas excavadas en la roca fueron documentadas hace ya años.

Aunque esta excavación ha pasado desapercibida para la mayoría de los segovianos —se situaba en las inmediaciones del punto donde, a diferente altura, se cruzan la SG-20 y la carretera de Segovia a Hontoria, por el puente de Hierro— ha resultado llamativa para quienes de forma habitual pasaban por ese paraje, dado que la superficie excavada se ha acercado a los 4.000 metros cuadrados.

Los trabajos comenzaron en mayo del pasado año, cuando se realizaron varios sondeos.

Más tarde se retiró la cobertura vegetal del yacimiento, y las labores propias de la excavación arqueológica tuvieron lugar durante el pasado mes de octubre y primera quincena de noviembre.

Una vez acabada la intervención, el yacimiento se cubrió con geotextil, para protegerlo, echándose encima una capa de áridos antes de que continuaran las obras propias del desdoblamiento de la SG-20.