Restauración pináculo de la Casa de la Lectura
Una restauradora trabaja en la limpieza de uno de los pináculos de la cubierta. / E. A.
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La restauración de elementos ornamentales del exterior de la Casa de la Lectura —en la Calle Real— continuará el año que viene, ya que el mal estado de conservación de la piedra, especialmente en los cuatro pináculos que coronan las esquinas de la cubierta, ha motivado la ampliación del proyecto inicial de consolidación.

El pasado mes de noviembre se colocaron los andamios en la fachada de este inmueble hoy de gestión municipal para que la empresa Restaurograma Hispania ejecutara trabajos de restauración de los pináculos, la hornacina de la fachada principal (que contiene una imagen de la Virgen), el escudo de armas sobre la puerta, la espadaña sobre la fachada principal y la puerta de acceso de madera.

Sin embargo, el restaurador Graziano Panzieri, de la citada empresa, ha explicado que, cuando se ha quitado la malla protectora de un primer pináculo, el del lado derecho de la fachada (que da a la iglesia de San Martín), se ha descubierto que había recibido tratamientos que han sido perjudiciales y contribuído al deterioro de la piedra.

“El proyecto es de hace tiempo y estaba previsto intervenir en todos los elementos decorativos antes de fin de año pero se dejó abierto porque no había documentación, desconocíamos el estado real y al estar tapados era una caja de sorpresas”, comenta este experto que explica que el pináculo ha sido tratado anteriormente con distintas capas de resinas y de pintura con bases diferentes, una de ellas de un tipo que se utiliza para impermeabilización de terrazas o piscinas.

Asegura que eliminar las capas, hasta donde se ha podido, ha sido un trabajo muy complicado y utiliza un símil sanitario para ilustrar que la capa de impermeabilización ha actuado como cuando se tapa una herida infectada, sin tratar la infección, agravándola.

“En este caso se ha dado una capa superficial, alrededor, dejando la piedra en muy mal estado debajo, con filtraciones de agua y con cemento, lo que supone que las sales han reaccionado desde dentro desintegrando la piedra. Hemos encontrado zonas donde la piedra tiene la resistencia de la arena de playa”, afirma.

Esta situación ha llevado a cambiar la propuesta inicial. De esta manera, en lo que queda de mes está previsto terminar los tratamientos de consolidación de la piedra en este pináculo, consolidar el escudo heráldico y la puerta original “muy buena, de calidad, con sus elementos metálicos, también originales: cerrojo, clavos, etc.”.

El escudo, al encontrarse en la pared de la fachada, está menos desprotegido que los pináculos, expuestos 360 grados, pero se ha apreciado un tratamiento anterior, en este caso sin pintura, pero que no solo consolidó la piedra sino también la capa de suciedad y contaminación, por lo que retirar esta última está siendo también especialmente dificultoso.

Este restaurador es partidario de mantener el andamio para comprobar si los tratamientos son eficaces y abordar un proyecto más ambicioso en 2019, restaurando el resto de elementos ornamentales y aprovechar también para “repasar la cubierta y limpiar los canalones, que están completamente obstruidos”, teniendo en cuenta que son estos medios auxiliares los que elevan el coste de las intervenciones.

Monumento y Bien de Interés Cultural

El inmueble de la Casa de la Lectura, hoy en día de gestión municipal, fue hasta 1933 cárcel, aunque se sabe que en el Siglo X había en el solar un convento de monjas.

En siglos posteriores la cárcel era un conglomerado de casas bajas y la iglesia de San Briz. Fue objeto de sucesivas obras y ampliaciones en los siglos XV y XVI hasta la definitiva reforma de Pedro de Brizuela entre 1618 y 1631.

Durante el primer tercio del siglo XVIII sufrió nuevas obras de ampliación.

Se adaptó como biblioteca entre 1942 y 1946 y la última rehabilitación fue en 1985 por Andrés Abásolo, con intervenciones parciales en 1989, 1999 y 2001.