El presidente de la Diputación Provincia, Francisco Vázquez (izquierda) con el director de la Academia, Rafael Cantalejo. / el adelantado
El presidente de la Diputación Provincia, Francisco Vázquez (izquierda) con el director de la Academia, Rafael Cantalejo. / el adelantado
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La Real Academia de Historia y Arte de San Quirce es otra de las instituciones que junto al Centro Segoviano de Madrid ha sido galardonada con la Medalla de Oro de la Provincia, que concede la Diputación. La coincidencia en la celebración del centenario de la Universidad Popular, de la que es su heredera; su encomiable labor por el progreso cultural de la provincia y su permanente defensa de los intereses de Segovia, han constituido los méritos principales, a juicio de la Institución provincial, para que le sea concedida su más alta distinción.

Para el director de la Real Academia, Rafael Cantalejo, este galardón es la mejor forma de compensar un trabajo callado y duro como es el de los investigadores, historiadores, expertos y académicos del centro. “Es un reconocimiento que valoramos con enorme satisfacción y que proceda de la Diputación refuerza el carácter provincial de la Academia, que también lo tiene”, afirma.

Un reconocimiento que no es nuevo, porque ya en 1955 la Institución provincial concedió al Instituto Diego de Colmenares, antecedente inmediato de la Academia, el título de Cronista Oficial de la Provincia. El director de la Real Academia cree que más que un premio la medalla hay que concebirla como un refrendo a ese trabajo altruista, generoso y riguroso que pone énfasis en el estudio histórico de Segovia y su provincia a través de libros y publicaciones.

La provincia siempre ha tenido gran consideración por parte de la Academia, según asegura su director. Y pone ejemplos que lo atestiguan. La colección de libros ‘Segovia al Paso’ alterna un ejemplar dedicado a la capital con otro a la provincia; la revista ‘Estudios Segovianos’ dedica periódicamente números a pueblos y existe la figura de los ‘correspondientes’, especie de corresponsales distribuidos en zonas de la provincia dedicados al seguimiento de temas de interés histórico.

La concesión de la Medalla coincide con el centenario de la Universidad Popular, embrión de la Academia y en la que figuraron personajes tan importantes en la historia de Segovia y también en la de España como Antonio Machado, José Rodao ó Mariano Quintanilla.

La Universidad trajo, en opinión del director de la Academia, un nuevo aire cultural y educativo a una Segovia aletargada. “Fue la expresión de un sentimiento que hizo brotar otras instituciones y eventos como la Sociedad Filarmónica, el Casino o la Exposición Provincial de 1901 que, junto a la Universidad, concentraron a toda una pléyade de intelectuales, personalidades y artistas llegados de la mano del pintor Ignacio Zuloaga, que hicieron recobrar a los segovianos su confianza en su futuro”, señala. La actual función de la Real Academia sigue vigente en una sociedad moderna. “No se pierde el sentido de las cosas. La Academia continúa con el estudio del pasado para aprender determinadas cosas. Todo se sigue analizando para proyectar un futuro mejor”, reivindica su director.

La Academia se dedica al estudio de la historia de Segovia y su provincia, es propietaria y sostiene la Casa Museo Antonio Machado, realiza cursos de historia para especialistas y viene editando la revista ‘Estudios Segovianos’ y la colección de guías de ruta ‘Segovia al paso’, además de libros sobre materias históricas.

Entre sus proyectos vigentes se encuentra ya inmersa en la redacción de la Historia de Segovia, una obra completa y definitiva cuyos dos primeros tomos sobre la Prehistoria y Roma verán pronto la luz. El trabajo estudiará la evolución histórica de la ciudad y provincia hasta la actualidad y se va a ir publicando sucesivamente un volumen tras otro.

La Academia es heredera de la Universidad Popular Segoviana, que con el tiempo desembocó en el Instituto Diego de Colmenares. En 1955 tomó el nombre de Academia de Historia y Arte de San Quirce, y en 1997 se le concedió el título de Real. En ese tiempo se asoció con el Instituto de España con el que demostraba que su rigor científico y su forma de proceder la podían hacer formar parte de otras instituciones de mayor rango.

Asimismo, organiza anualmente el Curso de Pintores Pensionados, heredero de las Becas del Paular, por donde han pasado y se han formado algunas de las principales referencias de la pintura actual española, y que también cumple un siglo de vida. Desde que, en 1950, este prestigioso Curso, cuyos orígenes se remontan a 1845, se estableciera en Segovia, nombres como Lucio Muñoz, Juan Genovés, Cristóbal Toral, Manuel Alcorlo o Antonio Zarco se beneficiaron de una de sus becas; mientras que otros con el prestigio de Gerardo Pérez Villamil, Carlos de Haes, Muñoz Degrain o Joaquín Sorolla ejercieron como profesores.

Alumnos de diferentes facultades de Bellas Artes de las universidades españolas acuden cada verano a este Curso y comparten experiencias, premiando a los segovianos con una exposición que sirve para clausurar el encuentro. En los últimos años la sede del curso es el Palacio de Quintanar.