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La población de Segovia cada vez tiene mayor edad, ya que apenas nacen niños en la provincia. / KAMARERO
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Decir que la población envejece no es una novedad. Cada vez la esperanza de vida es mayor y hay menos nacimientos, así que no hace falta más para asegurar que los españoles se hacen mayores. Y los datos compilados por el Instituto Nacional de Estadística lo confirman año tras año.

En el primer semestre de 2018, en la provincia de Segovia hubo 528 nacimientos y 913 defunciones, lo que refleja un saldo vegetativo negativo. Son 385 personas menos. Si a ello le sumamos las migraciones, el resultado es peor. La provincia perdió entre enero y julio 425 habitantes —el padrón a 1 de enero sumaba 154.387 personas y a 1 de julio había bajado a 153.962—.

La mayoría de los vecinos de Segovia tienen nacionalidad española, 136.343, y precisamente son estos los que más han disminuido, ya que en enero había 628 españoles más en la provincia. También ha bajado el número de los ‘segovianos’ procedentes de otros países de la Unión Europea, hasta los 9.980 (61 menos de los que había en enero); mientras que han aumentado los migrantes de África, hasta los 3.189 (40 más); de América del Norte (154; 8 más); de Centro América y el Caribe (1.452, 117 más); los de Sudamérica (2.096; 63 más); y los de Asia (391, 24 más).

Por edades, destaca el hecho de que 7.199 son niños entre 0 y 5 años; mientras que 10.788 tienen entre 80 y 89 años y 2.964, entre 90 y 99 años. Además, hay en la provincia 76 centenarios. Estos datos ponen de manifiesto el envejecimiento poblacional de Segovia.

Un envejecimiento común en el resto de Castilla y León, donde también el saldo vegetativo es negativo, ya que en el primer semestre del año se contabilizaron en la Comunidad 7.486 nacimientos y 15.343 defunciones, lo que supone la pérdida de 7.857 personas. Situación que se repite en el conjunto de España, con 179.794 nacimientos registrados entre enero y junio (un 5,8 por ciento menos que en el mismo periodo del año anterior) y 226.384 muertes (un 2,1 por ciento más que en el primer semestre de 2017).

NATALIDAD La tasa de natalidad en la provincia de Segovia está en caída libre desde que se recogen datos. Así, según el INE, en 2017 se situó en 6,96 niños nacidos por cada mil habitantes, bajando por primera vez en la historia de los 7 —en 2016, la tasa era de 7,32, la más baja hasta aquel momento—. En poco más de 40 años, los segovianos han reducido a más de la mitad los bebés que tienen, ya que la tasa de natalidad en 1976 era de 14 niños por cada mil habitantes; y desde 1986 no se superan los 10.

En la misma línea, con 528 niños nacidos entre enero y junio de este año, 2018 es el ejercicio con el menor número de nacimientos desde que hay registros, la caída desde el año 1941 es del -79,13 por ciento. Por sexos, el reparto está muy equilibrado, ya que nacieron en Segovia 258 varones y 270 mujeres. Hubo que lamentar en el primer semestre una muerte fetal tardía, en el mes de marzo.

Si sigue este promedio, Segovia cerrará el año con 20 nacimientos menos de los que se registraron en 2017, cuando se alcanzaron los 1.076 —un número ya mínimo—, 552 niños y 524 niñas.

Atendiendo a la edad de las madres, la mayoría de las segovianas dio a luz el pasado año entre los 30 y los 34 años, siendo el siguiente rango de edad con mayor tasa de fecundidad el de 35 a 39 años.

MORTALIDAD Por lo que respecta a los fallecimientos, este año la media es de cinco al día, cerrando el primer trimestre con un total de 913 difuntos —464 hombres y 449 mujeres—. En 2017 murieron un total de 1.732 segovianos (4,74 al día de media); siendo la tasa de mortalidad en la provincia en 2017 una de las más altas desde que se tienen registros, con 11,3, en concreto la segunda más alta —solo fue peor en 2015, cuando llegó a los 11,54 finados por cada mil habitantes—.

La tasa de mortalidad infantil se situó el año pasado en 2,78 niños menores de cinco años fallecidos por cada mil habitantes.

En cuanto a la esperanza de vida, los segovianos alcanzan una media de 83,9 años, siendo la de las mujeres (86,4) mucho más alta que la de los hombres (81,5).