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Los animales, protagonistas en San Antón, cuya imagensalió en procesión./M.GALINDO
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La Iglesia Católica otorga a San Antonio Abad  -también conocido como San Antón- el patronazgo del gremio de carniceros y la protección de todos los animales, características que si bien en principio pueden resultar antagónicas en su concepto inicial, finalmente resulta complementarias.

El 17 de enero se conmemora la festividad de este santo fundador del movimiento eremítico nacido en Egipto en el 251 y que vivió 105 años dedicado a la oración ascética alejado del mundo.

La leyenda cuenta que en una ocasión se acercó hasta su cueva una hembra de jabalí acompañado de sus crías ciegas a las que de forma milagrosa el santo les devolvió la vista, y desde entonces la jabalina protegió a San Antón de todas las alimañas que se le acercaban; por lo que su imagen se representa con la figura de un pequeño jabalí o cerdo en recuerdo de este hecho milagroso.

En todo el mundo, las iglesias y parroquias que veneran a San Antón dedican actos religiosos en su honor en el que los animales y mascotas son los principales protagonistas. En Segovia, la iglesia de Santa Eulalia es la que custodia esta imagen y la venera, aunque es el gremio de carniceros quien le rinde un culto especial. Así, los carniceros segovianos sacaron ayer en procesión al santo en el acto central de las fiestas que dedican a su patrón, con actividades religiosas y recreativas para el colectivo.

Al son de las dulzainas del grupo ‘Los Pakos’, la procesión comenzó pasado el mediodía antes de la celebración de la misa en honor al santo, que recorrió brevemente las calles próximas al templo. En la plaza de Santa Eulalia, el párroco Lucas Aragón procedió a la ceremonia tradicional de bendición de los animales, donde un buen número de mascotas junto a sus dueños esperaban la protección del santo. Los perros fueron en su mayoría los protagonistas de la ceremonia, aunque también se vieron gatos e incluso un par de simpáticas tortugas que fueron asperjadas por el hisopo del párroco con el agua bendita. Tras la celebración religiosa, los carniceros concluyeron la jornada festiva con un almuerzo de hermandad.