Do Xuan Hoang, en el Centro de Creatividad de IE University en la Casa de la Moneda. / Roberto Arribas.
Do Xuan Hoang, en el Centro de Creatividad de IE University en la Casa de la Moneda. / Roberto Arribas
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Mal asunto ese de la lluvia cuando nadie la espera. El agua cae sobre Segovia desde la primera hora de esta tarde de junio; es una ligera llovizna, persistente e incómoda. Empujo la puerta principal del Edificio Cultural de la Casa de la Moneda y, nada más entrar, el sonido monótono de la lluvia desaparece: solo se oye a lo lejos una vertiginosa melodía de piano. Avanzo por uno de los pasillos del histórico complejo y me dirijo hacia la habitación donde debería estar Do Xuan Hoang esperándome. Ahora el sonido del piano es nítido, vigoroso y mágico. Constato lo que me advirtieron: la técnica musical de este joven vietnamita de veintidós años es soberbia, es un auténtico virtuoso.

Durante unos segundos, Do Xuan Hoang no levanta la mirada, ensimismado, aún no se ha percatado de mi presencia. Sus dedos se deslizan sobre las teclas del piano, parece que bailan sobre ellas. Qué soltura y elegancia, pienso. Podría ser música barroca, quizá Bach, aunque no estoy seguro. Do Xuan Hoang deja de tocar, se levanta, me saluda cortésmente, y se dirige a una máquina de refrescos cercana. Necesita una bebida refrescante antes de empezar nuestra conversación.

Todos los que conocen a Do Xuan Hoang, estudiante vietnamita de Arquitectura en IE University, elogian su portentosa creatividad. “Es un crack, sin duda alguna”, me comenta Carlos Redondo, coordinador del Centro de Creatividad de IE University, el espacio ubicado en la Casa de la Moneda, gestionado por IE Campus Life, que se ha convertido en lugar de encuentro de los estudiantes de la universidad privada y de los jóvenes de la ciudad de Segovia para compartir aficiones, desarrollar su talento y participar en proyectos emprendedores.

Le pregunto en qué momento de su vida empezó a tocar. Do Xuan Hoang hace una pausa. Echa un breve trago al refresco de cola que reposa sobre la mesa y responde: “Cuando tenía diez años, en el conservatorio de Hanoi, allí me formé musicalmente y participé en algunas competiciones nacionales”. Su sueño de pequeño era convertirse en músico profesional, pero sus padres pensaron que no era la mejor idea; debería buscar otros estudios con más futuro y Do Xuan Hoang se decantó por la Arquitectura.

Con un talento fuera de toda duda, el joven vietnamita no entiende la música como una ocupación, sino como una vocación. “No puedo vivir sin música”, afirma con sentimiento, una frase que parece salir del alma. “También puedes tocar para ti mismo”, añade. Lo corrobora Carlos Redondo, que ha visto muchas tardes a Do Xuan Hoang encerrarse en la sala donde se ubica el piano para pasar largar horas, tocando y tocando sin apenas descanso. “La música me hace sentir mejor, es fundamental para la salud mental del ser humano”, sentencia. Y es que en la Casa de la Moneda ha encontrado el hábitat perfecto para desarrollar y expresar toda su creatividad.

Confirmo mis sospechas: su autor favorito es Johan Sebastian Bach (1685-1750), uno de los más geniales compositores de la creación musical y el que mayor influencia ha tenido sobre la evolución de la música desde Mozart. Es mencionar a Bach y sus ojos rápidamente se iluminan: “He is the absolut number one (es el número uno absoluto)”, dice. Adora la música barroca y del Renacimiento, aunque por divertimento también le da por tocar tango, jazz y hasta musicales.

¿Y la música española? “No conocía apenas nada antes de venir a España”, indica. El joven vietnamita toma mi cuaderno donde redacto mis notas y escribe: “La alborada del gracioso”. Es una de las muchas partituras compuestas por el compositor vasco-francés Maurice Ravel a principios del siglo XX donde demuestra su fascinación por España. “Esta pieza me gusta mucho”, indica.

DIBUJANTE Su faceta como dibujante y pintor es también muy interesante. Me confieso ante Do Xuan Hoang y le reconozco que he visitado su cuenta de Instagram. He descubierto que pinta maravillosamente. “En Hanoi, vivía rodeado de libros; desde muy niño disfrutaba mucho hojeándolos, y mis padres coleccionaban arte y antigüedades. A los catorce años comencé a recibir clases de dibujo y pintura. Solo fueron unos meses. Dibujaba estatuas desde diferentes ángulos una y otra vez. Así aprendí a observar”, asegura.

Entre otras actividades, la Casa de la Moneda ofrece un taller de pintura para los alumnos de IE University que imparte el reconocido artista plástico Alberto Fernández Hurtado. “Me siento afortunado de tenerlo como profesor, es una persona realmente accesible, cercano y sincero, y se nota que le apasiona lo que hace”, comenta Do Xuan Hoang.

Tinta permanente, lápices de colores, óleo, acrílico y acuarela son algunos de los materiales que el estudiante vietnamita utiliza para crear sus obras ¿Tienes algún cuadro aquí para poder verlo?, le pregunto con curiosidad. En este punto, Do Xuan Hoang se acerca al taller donde pinta habitualmente en el Centro de Creatividad de IE y trae bajo el brazo una pintura de una fuente del Real Sitio. Es un cuadro muy hermoso.

“Mi intención es hacer una exposición en la Casa de la Moneda cuando pase el verano, me gustaría exhibir unas treinta obras sobre motivos segovianos”, comenta. A Do Xuan Hoang le gusta pasear por las calles de la ciudad, por sus alrededores, descubrir espacios que nos pasan inadvertidos y realizar lo que llama “preparatory sketches”, es decir, dibujos de diseño o preliminares, generalmente más terminados que bosquejos, y que suelen hacer los arquitectos para esbozar sus construcciones.

AMANTE DE LA COCINA En Instagram, Do Xuan Hoang publica un buen número de fotografías de platos preparados por él mismo. Le encanta cocinar, experimentar con los alimentos, crear nuevos platos (este joven es una caja de sorpresas). “Allá donde voy intento utilizar los ingredientes que encuentro; los ingredientes frescos es lo que define mi cocina”, asevera para subrayar que “para mi es una auténtica tragedia cocinar mala comida”. “España es el paraíso de la comida fresca y de la variedad de ingredientes”, dice. Te gustará la cocina segoviana, le digo. Do Xuan Hoang asiente con la cabeza, pero me pone un pero: “Hay platos muy especiales, pero no es muy variada; en Segovia no hay mucha oferta de comida internacional”.

Junto a la música, la pintura y la cocina, la cuarta gran pasión del estudiante vietnamita de IE es, cómo no, la Arquitectura. En Segovia, acaba de terminar el tercer año de este grado. “Me encanta cómo se imparte esta disciplina en IE, porque no solo aprendes a construir, sino a pensar adecuadamente, globalmente y de forma crítica; te enseñan a unificar los distintos conocimientos relacionados con la Arquitectura en un todo coherente”, asegura.

¿Un edificio o monumento de Segovia que admires? Do Xuan Hoang sonríe. Espero la típica respuesta: El Acueducto, el Alcázar o la Catedral… pero el futuro arquitecto me sorprende: “Una antigua fábrica de piensos que hay en las afueras de Segovia, en La Lastrilla”, afirma con rotundidad mientras la sonrisa se amplía aún más. “Es un edificio que me parece fascinante”, concluye.

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