La vista oral se desarrolla en la sede del Palacio de Justicia. / KAMARERO
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Las mujeres brasileñas que fueron víctimas de la red de prostitución que operaba en varios clubes de alterne de Segovia y varias provincias de la región estaban “muy asustadas” por la posibilidad de que los responsables de estos negocios pudieran llevar a cabo sus amenazas de dañar a su familia en Brasil si no cumplían los compromisos económicos generados a su llegada a España.

Esta fue una de las conclusiones de los testimonios de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía que intervinieron en  2006 en la operación policial que desmanteló esta red y que ha derivado en la vista oral que en la Audiencia Provincial de Segovia tiene lugar contra la cabecilla y otros 14 encausados, para quienes se pide en conjunto cerca de 240 años de prisión.

El testimonio de los policías –en su mayoría realizado por videoconferencia- corroboró  en gran parte las tesis del Ministerio Fiscal acerca de la organización de esta presunta red delictiva, que operaba en varias provincias y que traía a las mujeres procedentes de Brasil  ofreciéndoles una serie de condiciones laborales y sociales que no se cumplían y que derivaban en un formato de explotación sexual.

Así, uno de los agentes que prestó testimonio, señaló que la responsable de la organización ofrecía a las presuntas víctimas “un mundo maravilloso” en el que podrían hacerse con mucho dinero en muy poco tiempo para poder volver a su país; pero sin ocultar que el trabajo  era en un club de alterne. En este sentido, precisó que las mujeres “vinieron engañadas no en cuanto al trabajo que iban a realizar, sino a las condiciones laborales y económicas que iban a tener”.

La investigación emanaba del testimonio de dos de las mujeres que consiguieron zafarse de la red para trabajar en un club de Zamora, donde fueron  detectadas por la policía que les prestó el apoyo legal y social necesario tras poner en su conocimiento los hechos.

Así, en la declaración de otro de los agentes, se señalaba que en los clubes las mujeres eran controladas por los camareros,  que a través de los tickets de consumiciones y de un listado en el que anotaban los ‘pases’ que realizaban y sus salidas y entradas llevaban al detalle su actividad. Asimismo, recibían sábanas y preservativos para  ejercer su trabajo.

La vista oral continuará hoy con testimonios de alguna de las víctimas y presumiblemente con la lectura de las conclusiones de las partes, con lo que quedará visto para sentencia.