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Las trabajadoras de ayuda a domicilio volverán a salir a la calle. / KAMARERO
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El final del conflicto en el sector de ayuda a domicilio parecía cerca tras alcanzarse un preacuerdo entre la patronal y los sindicatos UGT y CCOO, tras año y medio de negociaciones para renovar el convenio. Sin embargo, de nuevo se ha vuelto al punto de partida, al romper ayer la patronal la mesa de negociación, después de que desde UGT se negaran a firmar el preacuerdo, que fue rechazado mayoritariamente por sus trabajadoras en las asambleas realizadas por el sindicato.

“Este preacuerdo salió adelante con la condición de que fuera ratificado por las trabajadoras, ya que en el momento de firmarse en el Serla ya dijimos que era insuficiente”, apunta María José González, secretaria sociosanitaria de FESP-UGT Segovia, algo que no ha sucedido en las reuniones previas.

CCOO, por el contrario, sí estaba dispuesto a refrendar el preacuerdo, ya que en sus asambleas sí que fue aprobado, según Pilar Araujo.

Esta disparidad de datos pretendía ser aclarada por parte de Comisiones Obreras a través de un referéndum regional, que permitiera contabilizar los votos y alcanzar una participación mayoritaria, pues según sus datos en las asambleas consultivas apenas han participado un 20 por ciento de las implicadas.

Sin embargo, UGT considera que sus votaciones eran plenamente legales, pues se constituyó una mesa, se eligió secretario e interventor, etcétera, por lo que rechazan realizar este referéndum y volver a votar.

Así las cosas, añade González, UGT —sindicato con representación mayoritaria en el sector— propuso a la patronal aprobar “un convenio corto, de dos años, solo con subida salarial, sin meternos en otros asuntos”, pero la propuesta no gustó tampoco a las empresas, por lo que decidieron levantarse de la mesa.

NUEVAS MOVILIZACIONES Al romperse las negociaciones, los sindicatos tienen claro que habrá que volver a ejercer medidas de presión para que sus peticiones sean escuchadas. Desde CCOO, Araujo asegura que esperarán a ver la postura que adopta UGT, ya que “no quieren firmar el preacuerdo, no quiere ir a la huelga… así que habrá que ver qué decisión toma”.

Por parte de UGT, González cree que habrá nuevas movilizaciones, “porque el sector no se quedará callado”, aunque reconoce que la falta de unión entre los sindicatos puede ser un hándicap, “pero evidentemente calladas y quietas no nos podemos quedar, porque llevamos sin convenio un año y medio”.

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