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El grupo de peregrinos muestra con orgullo el certificado, que recibieron en la sede de la Concejalía de Patrimonio y Turismo. / EL ADELANTADO
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El duro invierno y su prolongación en la primavera ha puesto una punta de dificultad añadida a la peregrinación que un grupo de internos, voluntarios y funcionarios del Centro Penitenciario de Segovia  han realizado este año por el Camino de San Frutos. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa, y al igual que el resto de peregrinos que completan el recorrido que evoca los parajes por los que vivió y discurrió el Santo Eremita, ya pueden presumir de tener en su casa la ‘pajarera’, documento que acredita haber completado con éxito las cuatro etapas que unen Segovia con el Priorato de San Frutos.

La sede de la Concejalía de Patrimonio y Turismo fue el lugar elegido para este acto, y la concejala Claudia de Santos ejerció como anfitriona del grupo de peregrinos, a quienes entregó el certificado ilustrado con una imagen de San Frutos, no sin antes comprobar que los peregrinos tenían correctamente sellada la cartilla del peregrino en aquellos lugares por los que discurre la ruta. Tras la entrega, hubo momento para compartir con la concejala algunas de las historias y anécdotas emanadas del recorrido,  que cuenta con el apoyo de la concejalía.

El recorrido de la ruta frútense ha llevado a los peregrinos a atravesar  Segovia recorriendo algunos de los enclaves más significativos de la provincia, algunos de ellos estrechamente vinculados a la historia del santo segoviano.  En la tercera etapa fueron recibidos por Máximo San Macario, alcalde de Cantalejo, y fue obsequiado con uno de los cuadros del camino de San Frutos, hecho con hilo que los internos elaboran en los talleres del centro.

Este camino ha servido al grupo de peregrinos como preparación para afrontar el próximo 24 de abril el Camino de Santiago, que comenzarán en lo alto del Cebreiro para finalizar en Santiago de Compostela el 30 de abril, después de recorrer alrededor de 150 kilómetros.

Esta actividad se enmarca dentro del programa de deshabituación de drogas Proyecto Loyola y Módulo de Respeto que se realizan en el centro, y tienen como objetivo fundamental favorecer los procesos de reinserción social de los internos. Así, el camino se convierte en una oportunidad para conocer una alternativa de ocio y tiempo libre, participar en un espacio de socialización e intercambio, la puesta en marcha de las herramientas aprendidas durante el programa y la adquisición de valores prosociales. En las actividades que se realizan colaboran las oenegés  Cruz Roja, Fundación Padre Garralda y la  Capellanía Católica del centro.