La III Muestra de Dulzaina colgó un año más el cartel de completo

Intervinieron agrupaciones de Guadalajara, Valladolid y Segovia, con gran éxito

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Los participantes, organizadores y autoridades locales, al finalizar la jornada musical en La Alhóndiga. / el adelantado
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La Alhóndiga acogió el pasado día 18 la III Muestra de Dulzaina Ciudad de Segovia, patrocinada por el Ayuntamiento de Segovia y en la que participaron agrupaciones de Guadalajara, Valladolid y Segovia. Por tercer año consecutivo, los organizadores, la Asociación Cultural Grupo de Danzas La Esteva, colgó el cartel de completo, aunque en previsión del acúmulo de espectadores habilitó a la entrada del recinto una pantalla para retransmitir la Muestra como si de un ‘clon’ del escenario se tratase.

Se llenó la sala y gran parte del espacio de la retransmisión, aun con la tarde tan desapacible de ese domingo, y es lo que viene ocurriendo desde el primer año de la Muestra, pues en las dos ediciones anteriores también hubo lleno, e incluso quedaron espectadores sin poder entrar. Para la cuarta edición los organizadores tendrán que pensar en un espacio mayor, seguramente.

La Muestra comenzó con la actuación del Aula de Dulzaina de la Escuela de Folklore de la Diputación de Guadalajara. Con un repertorio variado en cuanto a ritmos, pudimos escuchar desde las más tradicionales melodías de pasacalle, jotas o seguidillas hasta temas más «modernos», para los antiguos dulzaineros, como fueron las polkas que incluían en los bailes populares, en esta ocasión acompañados por el timbre de una guitarra. El grupo de siete dulzainas, tambor y bombo deleitó al público con el juego de voces en cada una de las piezas. Una buena cantera de dulzaineros la que tienen ya en Guadalajara de la mano de profesores como Antonio Trijueque, teniendo en cuenta que hasta hace muy poco tiempo la dulzaina en esta provincia castellana estaba prácticamente perdida, recuperando parte de su patrimonio musical a base de la ayuda de dulzaineros de provincias limítrofes como Soria, Segovia o Ávila.

El segundo turno fue para Diego y José Luis, los hermanos Barreno, que, junto a la mujer de Diego, Mari Cruz, dieron buena cuenta de la herencia que su padre, el grandísimo dulzainero de Zarzuela del Monte, Luis Barreno, les dejó. Sonaron piezas, evidentemente de Zarzuela, fandangos, jotas, pasacalles, … tal y como las tocaba en su momento el gran Luis, pero en esta ocasión fue su hijo Diego quien hacía sonar la dulzaina tan característica, al ser más corta que las normales, y con esa tonalidad tan aguda que le da estar afinada en sol.

Por último, subieron al escenario de la Alhóndiga los pucelanos de Zambaruja para darnos su visión de la música tradicional en la que hacen intervenir, junto a tres dulzainas, la guitarra acústica, el bajo eléctrico, la batería y el saxofón. Basándose en la temática tradicional Zambaruja crea sus propios temas como los que los llevaron a ganar algunos concursos de música. Uno de esos temas, de aire comunero, estuvo en el repertorio de la tarde del domingo. Después de varios temas en los que el protagonismo se lo iban pasando de unos instrumentos a otros con pasajes de solista como en una banda de jazz, cerraron con un pasodoble muy divertido que hablaba de lo que les pasa a los dulzaineros cuando van a las fiestas de los pueblos. Zambaruja la componen seis músicos entre los que se encontraba la última incorporación, el gran dulzainero vallisoletano Rafael Cubillo.

En definitiva, esta Muestra de Dulzaina que organiza La Esteva, y que coordina su dulzainero Miguel Monterrubio, parece que se consolida en el panorama cultural de la capital, tanto por la calidad de las agrupaciones que participan en ella, como por el respaldo del público que asiste a este tipo de eventos.