TOROS
Los actuantes de la becerrada de camareros de Segovia hacen el paseíllo. / NEREA LLORENTE
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Una vez más por Santa Marta. Emulando a aquellos que colocaron la primera piedra de la becerrada de la Asociación de Camareros de Segovia. Allá por 1923. A pesar del paso de los años, cuyo centenario va asomando, la herencia sigue en buenas manos. Distintos protagonistas, misma esencia. Los camareros y su brindis a la tauromaquia. Una unión que en cada edición engalana la plaza de Segovia y que ni las gotas de lluvia -como las que cayeron ayer- son capaces de empañar. Por todo lo alto y con la expectación de quien va a ver las figuras. En esta ocasión actuaron Luis Carlos Martín ‘El Pita’, David Cámara ‘El Niño de El Espinar’, Luis Rivero, con una oreja cada uno, y Pablo Polo, con dos. Se lidiaron cuatro becerros de la divisa de Navarra Hípica Zahorí, procedencia vía Marqués de Domecq y Osborne que pasta en el término de Falces, mejores primero y segundo. La encargada de hacer el despeje de plaza fue Marta de Mingo y la dirección de lidia corrió a cargo del novillero de Villacastín, Carlos García. La banda ‘Los Pakos’ puso las notas musicales para alegrar la tarde gris.

La cuadrilla de El Pita quedó conformada por los banderilleros José Manuel Guijarro ‘Piruleta’, Juan Manuel Gómez ‘Kubalita’ y Juan Jesús del Barrio ‘JJ’. Tras un inicio en el que el ejemplar del hierro navarro pronto evidenció su falta de fuerza, El Pita destacó en la colocación de los palos. La clave de su faena estribó en dejarle las telas en la cara del animal ante su pronta acometida para abrochar las tandas con molinetes de corte añejo. Su actuación fue reconocida con una oreja. Como sobresaliente trenzó el paseíllo Juan Carlos Garrido ‘Matorritas’.

El Niño de El Espinar estuvo arropado por los subalternos Javier de Arriba ‘El Chico del Chorrillo’, Ana Yuste ‘Talanquerita’, Luis de Miguel ‘Monín’ y el propio El Pita. El segundo actuante se encontró con un jabonero corretón de salida, pero con buen tranco que pulseó con toques fuertes para encelar su entregada embestida en un meritorio trasteo, que se saldó con el premio de un trofeo. Alberto Arcones ‘Tito’ cumplió las funciones en caso de que hubiera que sustituir al titular.

El novillero sin caballos Pablo Polo, que poco a poco va asomando en los carteles que recorren la provincia, contó entre sus hombres con Adrián García ‘Adri’, Santiago Aragoneses ‘Ni te le imaginas’ y Juan F. Rincón ‘El Chico del Casares’. Buen saludo capotero de Polo con verónicas de estilizada personalidad, que fue replicado por Rivero por tafalleras, para compartir después un tercio de banderillas con lucidez. El joven segoviano se mostró firme con la muleta, buscando siempre el trazo largo y la delicadeza en el embroque. Faltó pulcritud ante el áspero comportamiento del burel, pero cerró su actuación con un sentido final de faena, toreando con la bamba y rematando por bajo. Estocada caída y dos orejas. Marta Jalisco ‘La Niña del Volapié’ realizó la labor de sobresaliente.

Puso el broche a la becerrada el joven novillero sin picadores Luis Rivero con el apoyo de Miguel Ángel González ‘Míchel’, Felipe Velasco ‘Medallitas’ y Raúl Gómez como banderilleros. Lances de recibo de Rivero y quite de Polo por saltilleras para de nuevo parear los dos con solvencia. Disposición con la muleta ante un complicado astado que le valió para seguir acumulando rodaje. Al final, su actuación fue reconocida por el público con un apéndice. También estuvo como sobresaliente Eusebio Fernández, padre del novillero sepulvedano que se anuncia con el mismo nombre y que estuvo siempre pendiente de la lidia de sus compañeros.

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