Ricardo Muñoz, junto a los doctores Barrio y Pablo Pastor. / Jose
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Gratificante la visita cursada a la finca Quintanar, donde pastan y se crían reses bravas de procedencia Núñez, las propias del titular y las adquiridas a la ganadería Derramadero con la R de Rincón. En vehículo apropiado para este menester, Ricardo Muñoz, cotitular de la ganadería, al volante cumplió un cordial y protocolario recorrido por la dimensional dehesa para mostrar las diferentes rehalas de toros, novillos, vacas y cabestros. Una hermosa contemplación visual y un sentimiento de admiración hacia las reses. En la zona por donde transcurre el arroyo Polendos, con aguas claras y escaso caudal, se hallan los cuatreños de Derramaderos, cuajados y cogiendo mayor peso para la lidia de esta temporada. En otro lugar, cien añojos a punto de cumplir los dos años, otro grupo de eralas, otro de añojas y erales y añojos en cercados y a cumplir su primer año por estos días y con seis o siete sementales para cada ganado de distinta procedencia, pero todo Núñez.

La casa-palacio de la finca cuenta con importantes ornamentaciones, obras de arte y una selecta y variada biblioteca. La ganadería estaba formada por cerca de mil unidades de bravo, que, naturalmente, se fue reduciendo hasta formar en la actualidad con un colectivo de unas quinientas cabezas. Cercanas las cuadras de caballos, los boxes y los cerramientos para la crianza y preparación del ganado caballar pura raza española que desde hace años posee Alfonso Quintanar, Marqués de Quintanar.

La plaza de tientas, aséptica, bien cuidada y en plena función y actividad con tentaderos en elevado número y con invitados a los mismos, toreros con vitola como Perera, Manzanares, Cayetano, Urdiales, El Fandi, etc. cuenta con todos los servicios inherentes a un inmueble de esta naturaleza: chiqueros, corrales, salones con chimenea para una cómoda estancia y refrigerio, enfermería, vestuario…

Ricardo Muñoz tiene el don de saber amenizar la conversación dando detalles, algunos técnicos y siempre de interés para la gente del toro. Desde 1987 se hizo primero empresario taurino y luego ganadero de bravo, formando una ganadería llamada Miramar, hasta su convenido compromiso con el Marqués de Quintanar para formar una importante ganadería de bravo. Ya está formada con muchos pronunciamientos positivos y futuro con visa de poder competir en plazas de primera.

Fue realmente complaciente visitar de nuevo un lugar emblemático, donde uno sabe que el recibimiento es afectuoso, de amigos. Los doctores Euro Barrio, padre e hijo y un servidor, fuimos los visitantes. Las dos horas de estancia resultaron amenas y didácticas. Gracias. Volveremos.