Francisco Javier Plaza Martín, ingeniero de Montes e ingeniero Técnico Forestal.
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Javier trabaja en gestión forestal en los montes de la sierra de Guadarrama, Somosierra y Ayllón de la provincia de Segovia. Su cometido es muy amplio, desde la gestión forestal, defensa de las propiedades públicas, colaboración con las entidades locales…

—¿Qué es la Certificación de la Gestión Forestal y cuáles son sus ventajas?

—La gestión forestal ha ido evolucionando a lo largo del tiempo, desde que la sociedad se retira del campo y se va a las ciudades, la gente reclama paisaje, ocio, biodiversidad, y otros nuevos valores que no tienen una economía de mercado. Estos valores se van incorporando. Los planes de gestión de los montes de Segovia que se implantan en el siglo XIX han ido evolucionando.

En la Cumbre de Río (1992) surge un concepto de Gestión Forestal Sostenible. El paso importante que se da es la Certificación de la Gestión Forestal Sostenible, que es poner en contacto la gestión básica, de donde salen los recursos, con el consumidor. Es un procedimiento voluntario que acuerda el gestor, el industrial, el empresario, una comunidad local, una cooperativa…Aunque es voluntario, los países que consumen reclaman a las empresas los productos certificados y se está imponiendo.

Una demanda de la sociedad, obligaba a que la gestión esté certificada. Eso se hace a través de una auditoría externa al gestor, por ejemplo la administración estamos auditados por una parte independiente tercera en la gestión forestal.

En España existen dos sistemas de certificación acreditados internacionalmente, uno es PEPFC y otro FSC porque los países centroeuropeos, los países anglosajones, exigen producto certificado.

Ahora mismo Segovia tiene 111.000 hectáreas certificadas por ambos sistemas, es algo más del 70% de los montes arbolados. Lo que era un proceso voluntario se está imponiendo, porque es una demanda social.

—¿Es rentable explotar los bosques en Segovia?
—Desde el punto de vista económico, a partir del año 2012 la Unión Europea ha apostado mucho por los bosques , por los productos forestales, se han elevado sus precios y hay una gran demanda. La estrategia de la Unión Europea es lo que se llama Bioeconomía, es decir, sustituir materiales inertes por otros de origen biológico, sustituir todos los derivados del petróleo. Se trata de hacer lo que se hacía antes, lo que hacían nuestros antecesores, que vivían del campo, pero con toda la tecnología que existe y toda la que está por venir. Es decir, energía, nuevos materiales, fibras textiles, porque nos van a vestir los bosques…

Utilizamos un recurso, el petróleo, de dudoso origen, que crea muchos problemas geopolíticos, muchos problemas de contaminación, es externo, no lo tenemos. ¿Qué tenemos? Pues tenemos el AGRO, productos cercanos y productos locales, que fijan población en el campo.

Porque el problema del despoblamiento es muy español. En los países que están bien distribuidos, bien equilibrados no se producen estas desigualdades. Tú vas a Francia y ves los territorios bien poblados, los pequeños empresarios agricultores y ganaderos, hay industrias en las pequeñas ciudades. Una de las zonas más despobladas de Europa es la España Vacía de la que tristemente Castilla y León forma parte.

El problema de España no es un centralismo político, que no le hay, es un centralismo físico.

—¿Qué papel juega la concentración parcelaria de nuestros pinares para la posible explotación?
—La concentración forestal lo que intenta es que las unidades de gestión de los bosques sean superficies grandes. La atomización hace que sea ingestionable, de entrada la gente no sabe ni dónde tiene sus fincas,. No es una concentración al uso, es decir que te dan tu parcela de reemplazo. Es un sistema agregativo, es decir, cogemos 800 hectáreas y hacemos una única propiedad y entonces tú tienes tu porcentaje de acciones de una propiedad extensa.

— ¿Qué papel debe tener la administración en el mantenimiento de la masa forestal?
—Soy de la opinión de que cuando la administración llega a un territorio se le llena la boca con políticas proteccionistas que se olvidan de los que han generado esos recursos, de los que han mantenido esos paisajes, y de por qué eso está así. Es decir, si tienes una población local que ha mantenido ese paisaje con una actividades, no llegues tú y te conviertas en una administración punitiva y represora. En Castilla y León, no es un problema social grave, la política restrictiva, como ocurre en Madrid.

—¿Cómo está la salud de los bosques segovianos?
—Los bosques, los montes, la naturaleza… son un sistema vivo, complejo, enormemente dinámico, es una simbiosis entre hombre y naturaleza. Las principales amenazas que llegan a los montes y los bosques no vienen tanto de los incendios forestales, sino de nuevos agentes patógenos, que se transmiten a través del comercio, fundamentalmente barcos, y se están encontrando con que seres vivos americanos, asiáticos, o de otros continentes están desembarcando en Europa, con consecuencias nocivas para los bosques. Hablamos de sanidad vegetal, hay bosques por ejemplo en EEUU que están adaptados a ciertos organismos que se convierten de manera patógena y epidemiológica aquí en España. Le está pasando a los pinos, a los olivos, a las encinas, los fresnos, los robles. Esto llega por el comercio global. El problema por tanto, más que los incendios es que patógenos se metan en los ecosistemas españoles y ya no hay quien los saque.