fotomontaje del diablo de San Juan
La alcaldesa y la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo dieron a conocer este fotomontaje el pasado jueves. / E. A.
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La polémica, o polémicas, en torno a la ubicación de una escultura del diablo en la calle de San Juan, recordando la Leyenda del Acueducto, se ha visto alimentada esta semana con la presentación de la escultura, que ya está fundida aunque no instalada, generando reacciones de todo tipo y retroalimentado un debate que ha traspasado las fronteras provinciales e incluso españolas.

Solo hay que echar un vistazo a redes sociales como Facebook para descubrir que, aunque también tiene sus defensores, a muchos opinadores el diablo del escultor José Antonio Abella les parece “feo”, una vez le han puesto cara y cuerpo con todos sus atributos, lo que también está dando su juego en internet.

En Segovia hay quien le encuentra cierto parecido con Cándido el mesonero, que ya tiene su estatua en otro punto de la ciudad, a algunos fans les parece “majo”, “muy de la tierra”, pero los más no están conformes con su estética.

“Estamos orgullos de vivir en una ciudad llena de monumentos de gran valor histórico y ahora va esta señora y nos pone una estatua más fea imposible. Yo se la pondría en su casa”, comenta Cristina, por ejemplo, mientras César dice que le parece “horriblemente fea”, Gonza que “el concepto me gustaba, el resultado, con todos los respetos, es muy malo. Escultura fea y bastante desatinada” o Juan bromea indicando que pongan “a Pedro, el romano del Alcázar. Vaya mamarrachada”.

La publicación en la web por un diario de alcance nacional de una noticia sobre la polémica, y su correspondiente reproducción del enlace en Facebook, ha generado más de doscientos comentarios en esta red social de personas de casi toda España pero también de Ecuador, EEUU, México o Reino Unido.

En este caso prima la polémica en torno a los aspectos religiosos, a raíz del contencioso abierto por el recurso presentado por la Asociación San Miguel y San Frutos que, entre otras cuestiones, denuncia que la escultura del diablo resulta contraria a los valores cristianos.

Vaya por delante, que Esther Lázaro, una de las promotoras de este contencioso, reconoce, en contra de lo que indica el titular del citado diario, que ningún juez ha paralizado todavía la instalación de la escultura, aunque esta asociación ha pedido la suspensión cautelar del acuerdo de la Junta de Gobierno Local que lo permitiría.

La alcaldesa, Clara Luquero, ha anunciando la personación en el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Segovia para oponerse a esa suspensión.

Todo indica que el magistrado no se pronunciará antes del miércoles 16, cuando vence el plazo dado al Ayuntamiento para que alegue lo que considere oportuno.

Mientras tanto, Marta, desde Madrid, comenta en Facebook que la escultura “pega más en la puerta de un comercio”, mientras Carmen R., gallega, piensa que “podrían haber buscado un diablo un poquito más mono que no estropeara la belleza del Acueducto” y Carmen G., de Sevilla, dejando aparte cuestiones religiosas, pregunta “¿dónde la quieren poner? ¿está a la altura estética del lugar?”.

En este debate en redes interviene hasta un fiscal ecuatoriano, Fernando Durán Oyervide: “pero si está más feo que un fauno”, dice, y desde Reino Unido, Tristan Wilde-Fitzgerald sentencia que la estatua “es muy fea” y propone que se ponga “en otro sitio donde no estropee las vistas del Acueducto”.

Horrible

La propia Esther Lázaro, de la Asociación San Miguel y San Frutos, señala que, después de ver el boceto, se alegran de haber iniciado acciones de protesta : “no esperábamos que fuera a ser tan horrible como es, la verdad. No nos gusta nada y refuerza los argumentos que hemos utilizado desde el principio, que resulta ofensivo para las creencias religiosas y para los valores históricos y culturales que el Ayuntamiento tiene la obligación de conservar y de respetar por su propia normativa”.

Sin embargo, el vicerrector de la UVa Agustín García Matilla, que opina aquí como catedrático de Comunicación, afirma que “este diablo forma parte de una leyenda que se relaciona con el Acueducto y desde un punto de vista estético no tiene nada que ver con otras representaciones del diablo como el monumento al Ángel Caído, de Ricardo Bellver, u otras representaciones como los canecillos anónimos del arte románico, o las gárgolas de Notre Dame, o la que durante muchos años se consideró la única representación de una diabla que se exhibe como curiosidad en las misiones jesuíticas de Paraguay”.

Figura simpática

En definitiva, para García Matilla el diablo de Abella “es una figura simpática que puede recordar al Manneken Pis de Bruselas, imagen que atrae a muchos turistas, por poner un ejemplo”.

Para este intelectual, “igual que las personas agnósticas o ateas de nuestro país no han planteado una guerra para que se retire una imagen de la Virgen del Acueducto que resulta fuera de contexto y anacrónica desde el punto de vista artístico; estoy seguro que los católicos de buena voluntad ni siquiera se habrán planteado el que pueda ser una provocación el hecho de que se instale esta escultura a unas decenas de metros de la reproducción de la Loba Capitolina, amamantando a Rómulo y Remo. Desde mi punto de vista no hay caso”.

No oculta su extrañeza, como catedrático, por esta polémica “sobre un tema tan fútil” cuando, dice, “hay tantos asuntos pendientes en nuestra sociedad sobre los que pensar críticamente”.

Elemento distorsionador

No coincide con la percepción de la Asociación Amigos del Patrimonio. Su presidente, Pedro Montarelo, indica que en el colectivo se ha comentado “que independientemente de que sea feo o bonito, el diablo es un elemento distorsionador de un entorno que tiene valores y categoría suficientes por sí mismo”.

A título personal, Montarelo comenta que “la reacción espontánea, tras ver el fotomontaje que se publicó sobre la imagen del demonio, fue decir ‘pues solo faltaba esto, que encima sea feo’. Me parece directamente feo, con todos los respetos al artista y sabiendo que sobre gustos no hay nada escrito”.

Este defensor del patrimonio, que también forma parte del movimiento vecinal desde la Asociación de Vecinos del Recinto Amurallado (AVRAS), considera que “nunca se debería haber llegado a esta situación de tensión; lo más lógico hubiera sido dejar para mejor oportunidad la idea”, que por otra parte entiende puede ser desconsiderada hacia los turistas, dice, “al pensar que una cosa de este tipo puede ser atractiva y motivar un cambio en el sentido de las rutas por la ciudad”.

La promotora del contencioso alega “falta de diálogo”

Alega Esther Lázaro, una de las promotoras de la Asociación San Miguel y San Frutos, que ha recogido en torno a 12.000 firmas contra la instalación de la estatua del diablo, “falta de diálogo” por parte del Gobierno municipal. Explica que pidieron audiencia con sus responsables el 13 de diciembre y el 8 de enero han obtenido como respuesta una cita para el 13 de febrero, “cuando el día 9 de enero se han puesto a picar el pretil de San Juan. Es una tomadura de pelo y una falta de respeto hacia los que estamos pidiendo que se nos escuche. Desde el primer día no han sabido tratar como políticas —en referencia a la alcaldesa y a la concejala de Patrimonio Histórico— este tema y respetar otras opiniones”, dice.

Desde este colectivo recalcan que “ha fallado el talante y hay una falta de valores democráticos” y añaden que se ha producido “una obstinación inadmisible en rechazarnos o descalificarnos a quienes nos oponemos”.