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La provincia cuenta con ocho radares fijos, como este que se encuentra en el Alto del León. / EL ADELANTADO
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Inculcar a los conductores la necesidad de adecuar la velocidad a la vía por la que se circula es, en ocasiones, complicado. Y teniendo en cuenta que el exceso de velocidad está detrás de muchos de los accidentes que se registran en las carreteras, desde la Dirección General de Tráfico (DGT) se realizan casi de manera continua campañas informativas para concienciar a aquellos que se ponen al volante.

Pero a veces no es suficiente, así que se utilizan otras medidas, siendo la más común la instalación de radares. La provincia de Segovia cuenta con ocho radares fijos —instalados la A-1 (dos), la AP-6, la N-110, la N-601 y la N-VI (tres)— y un control de tramo, en la AP-6. Además, durante este mes de agosto hay otros 29 radares móviles para vigilar las vías de la provincia, según los datos de la propia DGT.

Sin embargo, la colocación de estos dispositivos no implica la obligatoriedad de respetarlos. De hecho, el último informe de la Dirección General de Tráfico revela que dos de los radares fijos de la provincia están entre los que menos se respetan de toda España. Es más, el que se encuentra en el punto kilométrico 59,200 de la N-VI —que une Villacastín con el Alto del León— es el segundo en este listado, con 55.000 denuncias en 2017, datos que aún son provisionales, por lo que podría ampliarse. El menos respetado de todo el país se encuentra en Jaén, en la A-44, y sumó 55.304 denuncias el pasado año.

El otro radar segoviano incluido en este listado está en la A-1, la autovía que une Madrid con Irún y atraviesa la provincia desde Santo Tomé del Puerto hasta Carabias. En 2017 llegó a poner 10.829 sanciones, lo que lo sitúa en el puesto 38 a nivel nacional.

En cuanto al total de las denuncias puestas por los ocho radares fijos que hay repartidos por la provincia, en el último ejercicio llegaron hasta las 74.411 (cifra también provisional), lo que supone un incremento del 538 por ciento en el último lustro —fueron 11.662 en el ejercicio de 2013—.

Estas multas supusieron unos ingresos de 3.738.748,98 euros, un 479 por ciento de incremento en relación a 2013 (645.609,38
euros).

DENUNCIAS TOTALES El balance de la DGT pone de manifiesto que en el año pasado se impusieron un total de 108.053 denuncias relacionadas con el tráfico, entre las que se encuentran las de exceso de velocidad marcadas por los radares fijos, pero también las tramitadas por otras infracciones relacionadas con la mala conducción. En el último lustro, el incremento es del 82,9 por ciento, ya que 2013 cerró con 59.067 denuncias en la provincia (también en este caso se podría incrementar la diferencia, ya que los datos publicados por la DGT del año 2017 son provisionales).

Los ingresos totales obtenidos por estas sanciones alcanzaron los 6.298.484,12 euros, un 33,5 por ciento más de lo recaudado en 2013, que terminó con una partida total de ingresos de 4.717.947,21 euros.

En cuanto a los detenidos por delitos contra la seguridad vial, en las carreteras segovianas se contabilizaron 229 el pasado año, siendo la tercera provincia de Castilla y León con el mayor número de detenidos por este motivo, solo por detrás de León (353) y de Valladolid (244). En toda la Comunidad, el número ascendió a 1.718, según los datos del Ministerio del Interior.

La mayoría de los delitos contabilizados el pasado año estaban relacionados con los positivos por alcohol y drogas, con 1.017 detenidos en la región. A continuación se situó conducir sin tener carné, por no haberlo logrado aún o por haber perdido todos los puntos, con 442 casos.