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La conocida como Sala de Alfonso XIII de la vieja estación de Segovia presenta este aspecto en la actualidad. / Kamarero
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El barrio del Puente de Hierro, el de la Estación, La Fuentecilla, Santa Teresa —tomando prestada la denominación de la parroquia creada en 1980—… La zona recibe muchos nombres pero poca atención. Al menos así lo siente la presidenta de la Asociación de Vecinos, Maite Mañas, quien habla de “un abandono” de décadas ocupe quien ocupe la Casa Consistorial de la Plaza Mayor o el Gobierno de Castilla y León.

Mañas defiende el patrimonio cultural y natural del barrio, que lo tiene, y muestra como símbolo de ese abandono general, el deterioro que sufren las instalaciones de la vieja estación de ferrocarril, con un expediente de Bien de Interés Cultural (BIC) incoado desde hace 36 años, como en los últimos meses ha recordado otra asociación, la de Amigos del Ferrocarril (AMF).

Si se exceptúa el vestíbulo de la estación, con las taquillas, el deterioro del resto de instalaciones es evidente y viene de antiguo en la mayor parte de las dependencias. La estación es de finales del siglo XIX (de 1884, con ampliaciones posteriores, principalmente en 1926) y constituye “uno de los mejores ejemplos históricos” de lo que algunos expertos denominan arquitectura en hierro o metálica, ligada al auge del ferrocarril y a la revolución industrial, de la que el propio puente que da nombre al barrio también es una buena muestra.

Amigos del Ferrocarril señala que la estación conserva aún muchas de las dependencias originales como son los muelles de carga, aguadas y depósitos de agua para las locomotoras de vapor, e incluso un depósito de locomotoras que aún tiene la rotonda con la que se invertían las locomotoras de vapor. En la última remodelación importante de la terminal, al menos de los edificios que dan a la carretera de Villacastín, en 1991, se descubrió uno de sus encantos ocultos al público desde hacia largos años, el salón de autoridades o sala de recepción llamada de Alfonso XIII. En la actualidad es una sala semiruinosa, un ejemplo claro del “abandono” que los vecinos del barrio y los amigos del ferrocarril vienen denunciando desde hace tiempo, sin que el responsable, en este caso Adif (Administrador de Infraestructuras dependiente del Ministerio de Fomento) haya hecho mucho por evitarlo en los últimos años.

En el actual mandato municipal, y también durante el anterior, el equipo de Clara Luquero, y la propia alcaldesa, ha mantenido varias reuniones con responsables de Adif para trabajar en el futuro de las instalaciones ferroviarias en desuso pero se trata de negociaciones que se llevan con muy poca transparencia — “todavía no hay nada que contar”, dice la regidora siempre— y nulo resultado mientras el tiempo pasa y los vecinos del barrio esperan un espacio que pueda habilitarse como centro cívico.

Esa es una de las demandas más antiguas de la Asociación de Vecinos de Santa Teresa-Puente de Hierro pero Mañas va más allá al apuntar a la potencialidad turística y de ocio de la estación y su entorno. Sin embargo, el propio acceso, la carretera de Villacastín, sus las aceras y el aparcamiento situado frente a la entrada, presentan un aspecto de dejadez que únicamente produce desánimo.

Ni siquiera el cartel informativo de Turismo de Segovia junto a la puerte ofrece información práctica de cómo llegar al centro de la ciudad a los viajeros que vienen a Segovia a través de la línea convencional de ferrocarril.

Los problemas de accesibilidad a la estación son evidentes. El colectivo vecinal ha reclamado en varias ocasiones una rampa y llama la atención sobre el riesgo de un tramo en el que no hay acera, junto al aparcamiento.

En cuanto al estado de la calzada, hay que recordar que la carretera de Villacastín es de titularidad de la Junta de Castilla y León, y el mantenimiento de la misma brilla por su ausencia “desde hace 25 años”, con la excepción de pequeñas actuaciones del Ayuntamiento, operaciones de asfaltado fallidas que en menos de un año han revelado baches importantes en este mismo punto de la estación.

“A perro viejo todo se le vuelven pulgas”, dice el refrán, y en el caso del barrio del Puente de Hierro, a los problemas antiguos se van sumando otros nuevos como un derrumbamiento de piedras en la zona de Las Lastras próxima al colegio Carlos de Lecea, un asunto que alarma mucho a las familias con niños de esta zona.

Por otra parte, cuenta Maite Mañas que la falta de aparcamiento en este primer tramo de la carretera de Villacastín está minando la actividad comercial y de hostelería y, a partir de la iglesia parroquial, el barrio se convierte en ‘ciudad dormitorio’, sin comercio ni bares, con la excepción del histórico ventorro.

Tres barrios en uno

La presidenta de la Asociación de Vecinos comenta que “de alguna manera es como si hubiera tres barrios en uno, hay una separación física porque nunca se ha llevado a cabo un proyecto de urbanización y de equipamiento con dotaciones para la ciudadanía”. Precisamente, otra vieja demanda es la creación de un parque o una plaza, o ambas, y se da la circunstancia de que hay un terreno de titularidad municipal, en la zona próxima al camino que conduce al paraje del Tejerín, que desde 2008 está contemplado en el Plan General como zona de dotación social y deportiva. Una década después la maleza ha convertido gran parte de esa parcela “en una selva”.

Nada más pasar el grupo de viviendas donde se encuentra la parroquia está Villa Milagros y otras viviendas que forman un conjunto degradado. Los vecinos han denunciado muchas veces la presencia de perros en una de estas casas abandonadas y en la fachada de otra puede verse la caja de contadores del suministro eléctrico aparentemente manipulada y abierta.

Un poco más adelante, un edificio lleva prácticamente construido 12 años pero sin rematar, por lo que se ha convertido en foco de atracción para ‘okupas’, como demuestra una puerta con indicios de haber sido forzada.

Ejemplos de ese “abandono” casi completo del barrio hay muchos. Entre otros, Mañas añade la zona de los conocidos como bloques de Cáritas, donde parte de los viales no son municipales, lo que genera problemas de limpieza y accesibilidad cuando nieva. “No es de recibo este estado en una zona con 3.000 habitantes, es urgente una regeneración urbana”, dice.

Maite Mañas deja la asociación

“Ha llegado el momento de que venga gente con ideas nuevas”.

Maite Mañas anuncia que próximamente dejará la presidencia de la Asociación de Vecinos de Santa Teresa-El Puente de Hierro y en los últimos meses se ha desvinculado ya del puesto que ocupaba en la directiva de la Federación de Asociaciones de Vecinos. Después de ocho años considera que ha llegado el momento de dejar paso “a gente con ideas nuevas”.

Le gustaría terminar el mandato habiendo conseguido alguno de los proyectos más relevantes por los que lleva tiempo trabajando, al menos la ampliación de la Vía Verde a la zona de la estación, porque entiende que otros, como la recuperación del valle de Tejadilla, todo un “tesoro” geológico a poca distancia del centro urbano, “es casi misión imposible”.

Por otro lado espera que haya relevo porque en la directiva que preside porque “la media de edad es relativamente joven, 40-50 años”.