Portada “Crónica” del 99.
Portada “Crónica” del 99.
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FOTOS: De Antonio, Juan Martín y MV.

Cuando hace casi treinta años me embarcaba yo en la realización de un complejo proyecto periodístico de envergadura como suponía la atenta recopilación y visión periodística comentada y la consiguiente publicación de lo acontecido en Segovia durante los últimos diez años del siglo XX (Crónica de Segovia-Década de los 90”) era consciente del ímprobo esfuerzo y tiempo que ese resumen anual -incluso gráfico- me iba a suponer. Mas ahora, visto desde la distancia, creo que mereció la pena por cuanto que hoy -veintiocho años después- aquella “Crónica” sigue teniendo pulso y se ha constituido en una magnifica base de datos de la dinámica segoviana que no deja de ser (tanto las referencias y comentarios periodísticos como la parte gráfica) un curioso y valioso testimonio de aquello que pasó durante esos diez últimos años del siglo pasado. Aunque es muy probable -como decía recientemente sobre este tema- incluso que a muchos de los lectores que siguieron año tras año la aparición de la “Crónica” les haya quedado algo desdibujada. A otros sin embargo se les haya convertido en instrumento frecuente de consulta o recreo, dado que su contenido viene a ser “como un reverdecer de la memoria y de aquellos compromisos olvidados, aquellos hechos que han echado ya raíces, aquellas declaraciones políticas de alcance y vacías al mismo tiempo que no tienen, como se ve, fecha de caducidad.

CONTENIDO MUY VARIOPINTO

Pues bien, en ese sentido de la recreación de la memoria me consta que “Crónica de Segovia-Década de los 90” sigue teniendo hoy pulso por cuanto que en muchos hogares -me dicen- e incluso en los medios de comunicación (tradicionales o de redes digitales) se vienen utilizando aquellos textos como fuente de consulta y de datos que quedaron en su día recogidos a la finalización del siglo XX.

Por ejemplo en un somero repaso de esos textos aparecen temas como el cierre del teatro Juan Bravo por obras, reinaugurado por S.M .la Reina Sofía en mayo del 89; que la Junta contrataba los primeros proyectos para el abastecimiento de agua a Segovia desde “El Pontón”; que se iniciaban conversaciones Ayuntamiento-Defensa para el Convenio de cesión de las instalaciones del Regimiento; y se conocían los primeros pasos para el TAV y la oposición de la Diputación al trazado inicialmente previsto; en julio 90 se advertía de gran riesgo en el Acueducto. Ya se cambiaban nombre de calle, se talaban olmos a go-go y empezaban con los Planes de Urbanismo. En 1991 el MOPU nos prometía 20.000 millones de pesetas en su II Plan de Carreteras para Segovia 1992-2000; el Ayuntamiento aprobaba el Planeamiento Especial de Segovia y se hablaba ya de reconvertir en autovía la carretera de San Rafael. En 1.992 querían unir los Poligonos de Hontoria y El Cerro; y se ralentizaba la circunvalación de Segovia. En 1993 el Ayuntamiento rechazaba el Parking del Salón y se empezaba a vueltas con la finca de Quitapesares. Se reaccionaba contra la supresión del tren Segovia-Medina; En 1994 se vaciaba el Pontón a los pocos días de embalsar; se hablaba ya de peatonalizar el casco antiguo; se empezaba a hablar de la recuperación del Cervantes. En 1995 entra ya en juego el desdoblamiento de la carretera Segovia-Valladolid y vino como estrella el Plan General de la Ciudad. En 1996 se declara la ruina de la Fábrica de la Moneda y se siguen dando vueltas a la autovía de San Rafael; en mayo Segovia debatía sobre su futuro universitario, el entonces Patronato de Turismo anunciaba un ambicioso plan operativo de promoción turística; la coordinadora de defensa del ferrocarril denunciaba la supresión de servicios entre Madrid y Segovia. En agosto decían que se había terminado la piscina cubierta; en noviembre el Ayuntamiento aseguraba que iba a invertir 15.000 millones de pesetas en la reordenación de la circulación urbana. Después de 14 años de lucha en 1.997 se zanjaba el tema del polémico edificio junto al Acueducto; la hostelería segoviana -vista la ruina de la Casa de la Moneda. proponía crear allí una Escuela-Hotel. En octubre de ese año, los residentes en el recinto amurallado mostraban su preocupación por el despoblamiento y la ruina progresiva; después de muchos años se terminaba el embalse de Torrecaballeros; seguía la polémica sobre el TAV y los responsables de Fomento intentaban justificar el retraso de las infraestructuras pendientes (que no eran pocas y apalabradas) a finales de este año se entregaba a la ciudad la magnífica labor de restauración del Acueducto (una más por lo que viene viendo) aunque preveían que se prolongarían hasta 1999 cuando volvería a lucir con el mayor vigor para las futuras generaciones. Y en noviembre de ese año de 1997 se alertaba sobre el retraso que sufría la restauración del castillo de Turégano pese a las promesas del director general de Bellas Artes de que en 1998 volvería a lucir palmito después de cinco años cerrado. En 1998 se anulaba el Plan Especial de Urbanismo y se abría el Museo de Los Angeles en Turégano por Lucia Bosé de corto trayecto. El Plan de la Cuenca del Duero del Ministerio de Medio Ambiente recogía la construcción de tres nuevas presas o embalses en la provincia: Lastras de Cuéllar,Torreiglesias y Cerezo de Abajo; por el Ministerio de Fomento se anunciaba la construcción de tres túneles en la ciudad: Sancti-Espiritu-SEK, otro Plaza de los Leones-camino nuevo, y otro bajo el Acueducto San Lorenzo-Hospital General (6.500 millones y terminados antes del 2.012) Y finalmente en el 1999 se decía que se consignaban 720 millones de la Unión Europea y 150 millones de la Caja para rehabilitar el Cervantes; o se hablaba ya de la autopista Segovia-San Rafael; se hablaba de cuatro parque eólicos, dos en Villacastín y Otero y seguíamos con la trama del parking del Salón; aunque la línea de Segovia-Medina la cerraba RENFE en 1993, en este año y ante la necesidad de los fabricantes de piensos de transportar anualmente más de 120.000 toneladas de, aquellos fabricantes insistían en reivindicar la reapertura de esa línea. Y finalizando el siglo la empresa “Geocisa” entregaba ya oficialmente a la Junta el Acueducto totalmente restaurado después de las obras que durante seis años vinieron llevando a cabo por 1.000 millones de pesetas. ¡se dijeron tantas cosas…!

La colección de esos diez tomos del siglo XX se abrochan con dos índices que los globalizan: uno onomástico donde se referencian los nombres propios que constituyen las piezas de un puzzle periodístico de aquella actualidad, es decir de aquellas personas que de alguna manera contribuyeron o fueron protagonistas -mes a mes- de aquella entonces actualidad segoviana, parte de la cual aparece hoy entre sus páginas con una extraordinaria y sorprendente presencia. El otro índice, de materias, recoge alfabéticamente también cuantos temas fueron referenciados en la “Crónica”, haciendo así más fácil su localización en el anuario y mes donde se publicó. Y además, en ese tomo (el de 1.999) se publican las diez fotos que fueron portada en cada uno de los anuarios. Tengo que hacer una especial referencia al concepto que de cuanto es la crónica que me escribieron especialmente para este cierre de los anuarios mis compañeros de profesión y amigos Guillermo Luca de Tena (presidente de honor de ABC-Blanco y Negro), Miguel Delibes (escritor), Manuel Martin Ferrand (periodoista y escritor), Luis María Ansón (de la Real Academia Española y Presidente de “La Razón”), Iñaki Gabilondo (Cadena SER), Jaime Campmany (Director de ÉPOCA).

Allí sus firmas constituyen un valioso aval para la publicación y para mí. Algunos de ellos me honraron también presentando en Segovia la aparición cada año de esa “Crónica de Segovia”.

Y no puedo dejar de mencionar una aportación -que sin duda magnifica esos volúmenes y avala con mucho el reconocimiento al esfuerzo y entrega periodística que supuso el llevar a cabo el proyecto de “Crónica de Segovia-Década de los 90”, la dedicatoria aceptada de los Reyes Juan Carlos y Sofía (con que se abre el texto de 1.999) y en la portada la foto de ambos en nuestra Plaza Mayor saludando a los segovianos en una visita institucional.

FOCOS DE CONSULTA

Es evidente que dada la periodicidad anual de aparición de la “Crónica”, aunque aquellos más inquietos e interesados en el tema pueden tener completa la colección de esos diez volúmenes, no es menos cierto que hay muchos segovianos (y así me lo han transmitido) que se descuidaron y echan en falta algún ejemplar. Pues bien, para facilitar la consulta debo decir que existe la correspondiente colección fundamentalmente en la Biblioteca Pública, las Universidades, la Escuela de Magisterio, la Fundación Caja Segovia, Residencias de Ancianos, Centros Sociales, etc. y supongo que en los medios de comunicación segovianos así como en el Centro Segoviano de Madrid.

UN FINAL FELIZ DEL ESFUERZO

Tampoco me resisto a dejar de referenciar algo de lo que decía al concluir esa “Crónica de Segovia-Década de los 90”, Decía entonces y ratifico ahora (después de tantos años): “Cuando en los albores de la década de los 90 hacía yo una especie de declaración de intenciones de lo que pensaba que podía ser y representar para el futuro este trabajo en el contexto de la historia presente de Segovia, no podía imaginarme lo fugaz de ese periodo de mi vida. Y de la de mis paisanos. Ahora tengo que reconocer que ha sido un soplo. Un soplo que ha aventado multitud de proyectos, de esperanzas, de anhelos, de reivindicaciones, de promesas incumplidas, de traiciones, de sobresaltos, de renuncias, de testimonios de solidaridad también. Y de un esfuerzo y de un trabajo diario, sustentado en el propósito (como decía entonces) de dejar para la historia de mi tierra, una crónica rigurosa y libre (aunque como alguien dijo “A un periodista libre casi siempre se le suele considerar incómodo”), siempre viva de nuestra convivencia y eso se ha cumplido. En ese periodo he dejado en el camino jirones de mi vida personal y profesional y como autor de esa publicación he tenido el privilegio de vivir esta parte de nuestra historia dos veces: una la que como miembro de la ciudadanía segoviana me correspondía; y otra la que como autor, tenía que retrotraer para seleccionar aquellos cuestiones (no siempre ni necesariamente de primera página) que merecieran la pena ser perpetuadas”.

Lo que sí creo ahora es que mereció la pena y que el trabajo no fue estéril.

Una memoria gráfica

Si con el paso de los años, aquellas crónicas periodísticas vienen a ser cada vez más interesantes, no lo es menor la memoria gráfica que las complementa. Una historia que en algunos casos tendrá un gran valor sentimental -según- y para otros un valor testimonial en donde el paso de tantos años ha dejado su huella. En todo caso no me resigno a no citar alguna de aquellas ilustraciones gráficas que acompañaron y en cierto modo dieron vida a lo que entonces era el pulso de la ciudad y muchas veces la provincia: por ejemplo, en los primeros meses de la “Crónica” se reflejan las Ferias de Junio con los gigantones, las “manuelas”,los maceros,etc-; se reformaba el Hospital Militar; vecinos de varios pueblos cortaban la 110 protestando por falta de agua; se talaban 4.000 olmos; Segovia recibía la visita del Nobel Severo Ochoa; “El Pontón” ya en obras: durante tres años se encorsetó el Acueducto por obras; las “mojadas” de Caballar pidiendo agua; entierro de Cándido; se descubrió el cuerpo incorrupto de San Juan de la Cruz; la Corporación de Escobar en sesión por la muerte de D.Juan de Borbón (curiosísima por lo compungidos que aparecían entonces los entonces ediles); última foto del Regimiento antes de la apertura de Coronel Rexach; la Casa de los Picos con su corsé por obras; última foto de la “Casa del Crimen” antes de ser transformada; días contados para el polémico edificio junto al Acueducto; comienzan las obras para la SEK; por la peste porcina se sacrificaron 150.000 cerdos; sepelio de Fernando Abril; Lucía Bosé estrena Museo en Turégano; el “Cervantes” antes de su desaparición; Victoriano Abán trabajando en su Martinete de Navafría; adiós al “trenecito”; el alcalde López Arranz descansa sus tribulaciones en el hombro de la concejala Ana Pastor. ¡Y tantas otras!

El esfuerzo mereció la pena

“Ahora, vista la “Crónica” desde la distancia de esos 28 años creo que mereció la pena por cuanto que hoy aquellos textos y fotos siguen teniendo pulso y se han constituido en una magnífica base de datos de la dinámica segoviana de entonces, que no deja de ser un curioso y valioso testimonio de aquellos 10 años con que cerrábamos todos el siglo XX. Creo que el esfuerzo mereció la pena”.