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Las taquillas de Avanza en la Estación de Autobuses de Segovia estuvieron muy concurridas por usuarios que querían conseguir su bono (izquierda) y por los que compraron billetes sencillos. / ROCÍO PARDOS
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Francisco estuvo más de hora y media esperando en la fila de la taquilla de Avanza de la Estación de Autobuses ayer para renovar el bono con el que espera viajar a Madrid a partir de ahora para desplazarse a su lugar de trabajo. Llegó a las 10.45 horas y allí permanecía a las 12.15. “Prácticamente ni se ha movido desde que he llegado”, decía mientras señalaba a un señor que estaba hablando con el responsable de la taquilla, una de las dos que la empresa ha habilitado, la izquierda para bonos y la derecha para expedir billetes ordinarios. Además, en la estación se han instalado dos máquinas expendedoras aunque en ese momento solo funcionaba una de ellas y exclusivamente para pago con tarjeta de crédito. Otra alternativa es la compra online.

Avanza ha asumido un mes después de la firma del contrato en la sede de la Dirección General de Transporte Terrestre del Ministerio de Fomento este servicio utilizado por centenares de segovianos y los problemas técnicos iniciales han deslucido un estreno precedido por una campaña en la que ha utilizado el término ‘Madrovia’ para dar a conocer las mejoras introducidas.

A pesar de esos problemas técnicos, que inevitablemente causaron molestias a los usuarios, los primeros viajeros en los modernos autobuses que la empresa de transporte ha incorporado al servicio calificaron de buena la experiencia, incluso de “genial”, pues esa fue la respuesta lacónica de una mujer que llegaba a Segovia poco después de la una de la tarde, mientras Juana, una señora mayor a quien esperaba su hija Nieves en la estación no tenía más que buenas palabras: “en Moncloa había también cola pero una señorita me ha indicado que podía coger el billete directamente en el autobús y estupendamente; hemos venido muy bien, con el aire acondicionado perfecto porque no me gusta que esté muy alto”.

Nieves, que también es habitual de los viajes a Madrid, apunta que lo peor de La Sepulvedana era “el miedo a que fueras a coger el autobús y no hubiera plaza, que te dejaran tirada”.

Mientras tanto en la estación de Segovia continuaban las colas y el personal de atención al público capeaba el temporal con buen talante pero con cara de circunstancias. Todas las primeras veces son difíciles, comentaba un curioso socarrón. Josefina y su marido tenían que ir a Madrid por unas pruebas médicas y aunque llegaron con casi media hora de antelación finalmente perdieron el autobús de las doce del mediodía. Mientras esperaban al siguiente ella explicaba que el vehículo que querían coger todavía no había salido cuando ellos consiguieron el billete pero el conductor les informó de que “estaba lleno, algo que me ha llamado la atención porque no somos los únicos y pensaba que con la nueva empresa pondrían otro autobús”.

Por si fuera poco, aunque pidió dos asientos contiguos cuando lo comprobó vio que tenían “el 3 y el 21”. También solicitó los horarios y se encontró con una lista estrecha y larguísima impresa en el mismo papel de los billetes, muy poco práctica.

Mario es un joven segoviano que quería tramitar el bono para poder desplazarse a su facultad el próximo curso. A pesar de la espera admitía que el nuevo contrato en principio beneficia a los usuarios, más todavía a los estudiantes, con precios muy reducidos respecto a la concesionaria anterior.

Contra La Sepulvedana echaba pestes Maripaz, que viaja a Madrid un día a la semana para asistir a un centro formativo donde prepara unas oposiciones y se ha quedado con la tarjeta monedero sin que la anterior empresa le haya informado de qué debe hacer. “Pregunté en julio en la taquilla y me contestaron que todavía no sabían nada, lo lógico hubiera sido que nos hubieran indicado algún trámite”.

Entre las incertidumbres que los cambios generan, además de los problemas técnicos, la caída de la red o el colapso del servidor por la demanda de usuarios, fuentes sindicales han comentado a El Adelantado que algunos trabajadores están preocupados porque han recibido una carta informativa de La Sepulvedana en las que les informa de la subrogación de la plantilla pero al mismo tiempo les anuncia que pueden tramitar “el finiquito”. Esto último no tiene sentido cuando se produce una subrogación, según las mismas fuentes.

A esto se añade la situación creada con la línea Segovia-La Granja, ya que no tenía asignada una plantilla específica y la empresa ha realizado una oferta a algunos conductores por debajo del salario que recibían hasta ahora.

Las mejoras

Las expectativas en cualquier caso son muchas y este primer día algo caótico no las ha defraudado a tenor de los comentarios de viajeros como Paco que indicaba “más frecuencias, mejores autobuses y servicio más barato, además del equipamiento de los vehículos por ejemplo para el entretenimiento de los viajeros”.

Sara también se mostraba bastante satisfecha con su primer billete adquirido para viajar desde Segovia a Madrid en la máquina expendedora de la estación de autobuses. “Ha tardado un poquito, he notado algún retardo pero aún así ha sido rápido, mejor que esperar en la cola”. Esta segoviana destaca el precio: “es más asequible, de casi 10 euros ha pasado a 4,05 euros”.

Desde Gran Canaria, Miguel Ángel dio de alguna manera una lección a los segovianos: “hay que adaptarse a las tecnologías porque nos ahorran tiempo”. Cuando vio a tanta gente haciendo fila echó un vistazo, vio la máquina y no se lo pensó dos veces. El objetivo era pasar la jornada en un parque de atracciones de Madrid con la familia, después de disfrutar de unos días en Segovia y antes de regresar a Canarias ayer mismo por la noche. Todo un reto de logística que con su determinación seguro que consiguió resolver sin dificultades añadidas.