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Fernández Aceña fue detenido por la Guardia Civil hace poco más de un año en una compleja operación policial. / KAMARERO
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La sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que preside el magistrado Fernando Grande-Marlaska ha asumido el enjuiciamiento de la causa contra Daniel Fernández Aceña, el yihadista detenido en la operación policial desarrollada el 13 de diciembre de 2016 en su piso de la Calle de la Plata, al que se le imputan delitos de apología o enaltecimiento del terrorismo y de adoctrinamiento de terroristas. La sala aún no ha determinado la fecha de la vista oral, según han asegurado fuentes de la Audiencia Nacional.

El Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional dictó el pasado mes de octubre el auto de procesamiento contra el detenido, que permanece en prisión incondicional sin fianza desde el momento de su detención por orden del mismo juzgado, presidido por la magistrada Carmen Lamela.

En el auto de procesamiento, Lamela basa su decisión en el trabajo de investigación realizado por la Jefatura de Información de la Guardia Civil antes y después de la detención del presunto yihadista, así como en la abundante documentación encontrada en el registro de su domicilio.

Así, la magistrada señala  que las pruebas testificales, las vigilancias e informes policiales  y el contenido de los dispositivos electrónicos hallados en su casa “evidencian de forma indiciaria la forma de actuación del procesado”. En los antecedentes de hecho del auto, se realiza un pormenorizado relato del perfil de Aceña, fruto de la investigación en redes sociales, los archivos que guardaba en distintos soportes informáticos y algunos esclarecedores testimonios de la actividad del procesado.

Muy activo en redes sociales,  Fernández Aceña acostumbraba a acceder a través de Internet a páginas “de contenido yihadista radical violento” que guardaba y publicaba en sus perfiles “sin ningún tipo de restricción de privacidad”.  En sus perfiles de Facebook o Badoo figuran huellas inequívocas de su afinidad con el radicalismo islámico, presentando en ocasiones imágenes de muyahidines chechenos o logotipos de grupos terroristas como Al Qaeda o ‘Ezzeldn al Qasam’, considerado el brazo armado de la organización Hamas. Además, en algunas de las imágenes puede verse al propio encausado haciendo el símbolo ‘Tawhid’ con el dedo índice hacia arriba simbolizando la unicidad de Alá.

La jueza Lamela añade también ejemplos de la radicalidad del detenido en sus manifestaciones realizadas en la unidad psiquiátrica del Centro de Servicios Sociales ‘La Fuencisla’ al que acudía como paciente, y donde llegó a manifestar su intención “de inmolarse en un autobús cuando le proporcionaran explosivos”.  En las intervenciones telefónicas que obran en la investigación, el auto recoge una conversación con una trabajadora del centro a la que espetó: “Todas las mujeres sois infieles, sois pecadoras, os habéis ganado el infierno”,  y a la que mostró fotografías  y videos con decapitaciones, fosas comunes y armas”.

Aceña regaló a una trabajadora social una bolsa con dos balas del calibre 22 que aseguró haber utilizado «muchas veces»

El nivel de radicalidad subió hasta el punto de realizar a la citada trabajadora un “regalo especial”, conminándola a abrazar el Islam para “ganar el paraíso”, y entregándole después una bolsa que contenía dos balas del calibre 22 que aseguró haber utilizado “muchas veces”.

El registro del material informático encontrado por la Guardia Civil en su domicilio de la Calle de la Plata subraya el carácter doctrinario de la actitud de Fernández Aceña. Así, en un pen drive se hallaron más de 158.000 archivos donde aparecen grupos terroristas dispuestos a implantar el “califato universal” como Daesh o Al Qaeda, así como sus diferentes asociados. De hecho, el yihadista tenía los archivos guardados en carpetas como ‘fotos Afganistán’, ‘fotos Ejecuciones’, ‘fotos Estado Islámico’ y ‘fotos jihad’.

En un disco duro, los agentes del grupo de Información de la Guardia Civil encontraron un documento en el que bajo el título ‘curso fabricación explosivo’, contenía “información suficiente para que una persona, aún careciendo de amplios conocimientos en la materia, pudiera elaborar varios tipos de artefactos improvisados”, según señala el auto. Además, en otro documento, figuraba una declaración de Fernández Aceña sobre su  adhesión al Califato Universal en la que en uno de sus párrafos aseguraba: “No queremos negociar, queremos que el Califato Universal se instaure en toda la faz de la tierra y queremos a todos los infieles convertidos o muertos”.