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Concentración contra la violencia de género el pasado mes de diciembre en la plaza de San José. / E. A.
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La Asociación de Vecinos 1º de Mayo, del barrio de San José, fue fundada por Mariano Matey en el año 1971; es una de las más antiguas de la ciudad, con casi medio siglo de historia y, sin embargo, corre el riesgo de desaparecer por falta de implicación personal de los socios en la responsabilidad de dirigirla.

El actual presidente, Francisco Gil, que lleva varios años al frente del movimiento vecinal de este barrio del sureste de la capital segoviana, explica que ya no puede hacer frente a todo el trabajo que exige la labor anual que realiza la asociación, de ahí que desde el pasado mes de marzo se hayan celebrado tres asambleas para renovar cargos, la última el pasado viernes, sin que hasta ahora se haya producido una respuesta positiva.

Gil ha puesto el mes de septiembre como fecha tope para buscar una solución a lo que considera una falta de implicación, sobre todo de la población más joven de San José, en el movimiento asociativo. Volverá a convocar una asamblea al final del verano, el 7 de septiembre, y si el resultado es el mismo no descarta disolver la asociación.

El presidente de este colectivo asegura que al menos hasta ahora ha contado con la colaboración de María Concepción Santos, de la Cofradía de Nuestra Señora de la Piedad de la parroquia de San José, pero entiende que la asociación necesita salvia nueva, gente que se maneje mejor con las tecnologías en un ámbito, el de los movimientos sociales y ciudadanos, donde lo digital está a la orden del día.

Las consecuencias, además de dejar sin voz al barrio en las gestiones con administraciones públicas como el Ayuntamiento o la Junta de Castilla y León, podrían incluso extenderse a la falta de apoyo económico para la celebración de fiestas como la de las águedas o las patronales de San José, en el mes de mayo, ya que toda la tramitación administrativa para solicitar subvenciones se realiza a través de la asociación de vecinos.

Este barrio de San José, antes de San José Obrero, es el resultado de tres promociones públicas de viviendas realizadas por la Obra Sindical del Hogar y por el Instituto Nacional de la Viviendas entre los años 1950 y 1956, en bloques de hasta cinco o seis plantas sin ascensor, y con superficies de vivienda de 60 metros cuadrados.

En los últimos años, parte del barrio, así como un buen número de viviendas, se han beneficiado de los programas de de rehabilitación públicos ARI (Área de Regeneración Integral) y ARU (Área de Regeneración Urbana), en ambos cosas con financiación de tres administraciones: Gobierno de España (a través del Ministerio de Fomento), Junta de Castilla y León (a través de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente) y Ayuntamiento de Segovia (a través de la Concejalía de Patrimonio Histórico). A ellas se han sumado, en caso de la rehabilitación de viviendas (con mejoras que han incluido medidas de accesibilidad y de eficiencia energética) las aportaciones de los propietarios.

El Gobierno municipal ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de finalizar la regeneración de un barrio con mucha población mayor e inmigrante, concurriendo a la próxima convocatoria pública.