La escultura está instalada desde ayer en la calle de San Juan. / Kamarero
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La Asociación San Miguel y San Frutos, que ha impugnado un acuerdo de la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento para impedir la ubicación de la escultura del diablo en la calle de San Juan, ha informado de que ha apelado al TSJ el auto del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Segovia que no ha tomado en cuenta su petición para suspender cautelarmente la ejecución de ese acuerdo, lo que daría al traste con la iniciativa municipal.

Así lo asegura la abogada segoviana, Julia González-Herrero, que colabora con la asociación y, a título personal, se muestra muy crítica con el proyecto de la Concejalía de Patrimonio Histórico y Turismo.

“Estoy absolutamente consternada, no tengo palabras, ante el empeño que tiene este Ayuntamiento de colocar a toda consta este engendro a pesar de la mayoritaria opinión en contra”, comenta.

Además, afirma que aunque “la alcaldesa se empeña en decir que esto es una tontería, los hechos demuestran todo lo contrario, que es un asunto de mucho calado”. En este sentido, explica que “el Ayuntamiento sabe que el juzgado ha desestimado en un auto la suspensión cautelar de la ejecución pero está recurrido ante el Tribunal de Burgos y si decreta la suspensión tienen que quitarlo”.

En todo caso, recuerda que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Segovia “no se ha pronunciado sobre el fondo, estamos pendientes de que lo haga y entendemos que hay irregularidades administrativas como puede ser el hecho de que por el artículo 33 la concejala tenga un amigo que quiera colocar ahí una cosa; algo que no es de recibo en un Ayuntamiento”. “Saben que el juzgado les puede decir que está mal hecho y que lo tienen que quitar y a pesar de eso persisten”, añade.

Insiste en que “la medida cautelar está recurrida y ahora tiene la palabra el Tribunal Superior de Justicia, porque tenemos quince días para apelar” al tiempo que sostiene que “ante los tribunales no está claro el resultado y ellos lo saben”.

Visiblemente enfadada, González-Herrero recalca, sobre todo, que le parece “una falta de respeto a la ciudad de Segovia que no se puede soportar” e indica que los responsables municipales “utilizan una leyenda piadosa tergiversando la tradición”, por lo que entiende que hay “burla a la fe católica y a todos los que han levantado los monumentos de Segovia que tanto gustan a los turistas”, concluye.

Asegura que no tiene amarras con nadie y no quiere hacer una crítica política pero no entiende la actitud “soberbia, antidemocrática y despótica” que se está ejerciendo.

Cree esta letrada que hay escultores en la ciudad “que estarían encantados de colocar una obra suya, por supuesto no un demonio, en una de las zonas declaradas BIC, a lo mejor en las mismas condiciones, pero no se les da esa oportunidad. La verdad es que no parece muy democrático y entiendo que el Ayuntamiento debe intentar dar igualdad de oportunidades”.

En su opinión, el Acueducto, “una obra como no hay otra en el mundo”, merece un centro de interpretación, recuperarlo en su integridad o incluso una escultura al emperador que gobernaba durante su construcción.