Diablo de la calle de San Juan
Fotomontaje que muestra una panorámica de cómo quedaría el diablo en el pretil de la calle de San Juan. / E. A.
Publicidad

“Este es el maléfico”. Con ironía, la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos, ha presentado, en compañía de la alcaldesa, Clara Luquero, la imagen definitiva del diablo de la Leyenda del Acueducto, la obra del escultor segoviano José Antonio Abella que se instalará en el pretil de la zona alta de la calle de San Juan.

El cuándo todavía no es seguro porque aunque la escultura ya está terminada —el coste de la fundición en bronce ha sido posible gracias al patrocinio del empresario segoviano José Luis Herrero— e inicialmente tanto la alcaldesa como De Santos informaron de que la colocación se realizaría “en cuanto finalicen las obras de la calle de San Juan”, ahora prefieren no hablar de fechas, “que las carga el diablo”, reconoció la edil de Turismo.

Precisamente, el Ayuntamiento ha recibido una diligencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Segovia en la que requiere al consistorio para que en el plazo de cuatro días exponga lo que considere oportuno ante la petición formulada ante este tribunal de suspender el acuerdo de Junta de Gobierno Local de 24 de octubre de 2018 por el que aceptaba la cesión de derechos realizada por el autor de la escultura.

El equipo de Gobierno ha acordado en la Junta de Gobierno Local personarse en el Juzgado para oponerse a esa suspensión cautelar.

Luquero admite que si el Juzgado decreta la suspensión cautelar del acuerdo municipal “lo paralizaría todo” y añade que “la Junta de Gobierno Local tiene legitimidad para aceptar cesiones a la ciudad, como se ha hecho en otras ocasiones. Cualquier ciudadano es libre de impugnar ante los tribunales de justicia lo que crea oportuno pero lo que hacemos es oponernos rotundamente a esa suspensión cautelar”.

En otro punto del orden del día, la Junta de Gobierno local ha aprobado el convenio de colaboración con José Luis Herrero para el patrocinio de la fundición de la escultura, cuyo coste ha sido algo superior a los 8.000 euros.

Realizada en bronce y granito, la escultura tiene una altura de 1,70 metros y las dimensiones del sillar sobre el que se asienta es de 60 x 60 x 40 centímetros, dando la impresión de que sujeta con sus tenazas un sillar del monumento.

Además, Abella ha añadido un elemento de actualidad, un teléfono móvil con el que el propio diablo se está haciendo un autorretrato o selfie frente a “su obra”, según la leyenda, el Acueducto. En la cara visible del teléfono figura la inscripción ‘I w Segovia’,
Se trata, según las responsables municipales, de una invitación a que los turistas se fotografíen junto a esta figura “que no es más que uno de los elementos de nuestro patrimonio inmaterial”, recalca Luquero.

De Santos abunda en este argumento para recordar que el objetivo es doble: “hacer tangible, poner en la calle ese patrimonio inmaterial y a partir de ahí podremos contar con un personaje físico la leyenda del Acueducto” y “un incentivo para que los turistas suban por la cuesta de San Juan”.

Tanto la regidora como la concejala insisten en la “absoluta generosidad” tanto de Abella como de Herrero. El primero, además de donar los derechos de la obra “se ha preocupado de que sea fiel a la leyenda, ha seguido todo el proceso de fundición, ha costeado el transporte para esta operación e incluso ha hecho las fotografías”, comentó De Santos.

En cuanto a Herrero, recalcan que el patrocinio lo ha hecho a título personal e individual, no como una empresa.

Derechos cedidos previa autorización

Para aclarar los términos de la cesión realizada por el escultor, la concejala Claudia de Santos ha leído parte del acta de la comparecencia y entrega del modelo para la escultura Segodevs Aqvadvcti Artifex de José Antonio Abella, según la cual este “cede al Ayuntamiento de Segovia los derechos derivados para la reproducción de dicha obra (reproducciones a escala, impresión en objetos decorativos de recuerdo, etc.) si bien dichas reproducciones deberán contar con la autorización del autor al mero objeto de garantizar su fidelidad y calidad”.

En ese mismo documento se especifica “el producto económico de dicha comercialización deberá ser destinado a obras de mejora y mantenimiento del patrimonio artístico de Segovia”.

La anécdota: Diablo por Virgen

Para demostrar “la generosidad absoluta y real” del empresario que ha posibilitado la fundición de la escultura del diablo de la calle de San Juan, la concejala Claudia de Santos ha comentado una anécdota: José Luis Herrero había visto un titular que decía que la Concejalía de Patrimonio buscaba patrocinios para restaurar la Virgen del Acueducto “y a las dos semanas llegó a la Concejalía y dijo: veo que buscáis dinero para la Virgen y yo hasta cierta cantidad podría llegar.

La edil le contestó “hijo Jose, ya tengo para la Virgen, lo va a hacer la Fábrica de Moneda y Timbre pero, vamos, tengo un diablo y más o menos es la cantidad; y se quedó con el diablo, con la mejor fe”.

“Es un amante de la ciudad que quiere colaborar y no es la primera vez”, explica De Santos, que considera que hay colectivos y personas que están cometiendo una injusticia tanto con Abella como con este patrocinador. “Los cargos públicos tenemos las espaldas de dromedario, va en mi sueldo de jubilada, pero es absolutamente injusto que dos personas desde la mayor generosidad, inocencia y normalidad sean objeto de escarnio”, sostiene.