6_1-heces-gatos
Frente al edificio del número 45 de la calle de La Plata pueden verse numerosas deposiciones de gatos a diario./ M.G.
Publicidad

La calle de La Plata es, desde hace años, uno de los lugares preferidos por las colonias de gatos callejeros que viven en la capital. Los solares abandonados y los antiguos edificios son los emplazamientos elegidos por los felinos para asentar su hogar, ajenos sin duda a las molestias que su presencia puede ocasionar.

El ejemplo mas significativo lo sufren desde hace tiempo los vecinos que viven en las inmediaciones del número 45 de esta popular calle, en el corazón del barrio de Santa Eulalia; cuya especial situación formando una pequeña plazuela parece ser el lugar idóneo para que los gatos lleven a cabo sus deposiciones sólidas y líquidas.

Los vecinos de esta zona ya no aguantan más. El calor del verano amplifica exponencialmente los malos olores fruto de las ‘cacas’ de los gatos –de las cuales ayer podían contabilizarse más de una veintena en un espacio de unos cuarenta metros cuadrados-, lo que obliga a sortearlas literalmente para acceder al portal del edificio.

Uno de los vecinos asegura que es un tema  “que ya no sabemos cómo resolver”. “Hay días que hemos contado hasta once gatos los que campean por esta zona, y hemos llamado en reiteradas ocasiones a Participación Ciudadana del Ayuntamiento y a la Junta de Castilla y León, y unos no nos dan soluciones y otros aseguran que no tienen competencias para ello”.

La limpieza es, sin lugar a dudas, el mayor problema originado por la presencia de los gatos en esta zona. Los vecinos reconocen que los servicios municipales pasan de forma periódica para limpiar, sobre todo los días del mercado al aire libre de los sábados que se instala a pocos metros de la calle, pero su presencia resulta insuficiente, porque la masiva presencia de gatos hace proliferar la suciedad a diario.

La campaña iniciada hace apenas un mes por el Ayuntamiento para el control de colonias de gatos callejeros eligió precisamente la calle de La Plata como lugar para comenzar los trabajos, donde los voluntarios/cuidadores ya han comenzado a trabajar cumpliendo los criterios mínimos de salubridad e higiene que deben cumplir en la alimentación y cuidado de los gatos.

Esta iniciativa es saludada por los vecinos, que consideran que es “un avance positivo” para poner fin a esta situación. “Nosotros no queremos que se mate a los gatos, pero si que se establezcan medidas que eviten los problemas que generan –explica- porque puede derivar en algún tipo de conflicto sanitario que se puede paliar antes de que suceda”.

Compartir