La escalinata podrá ser utilizada como grada para actos culturales o sociales que se desarrollen en el vestíbulo creado bajo el gran salón de actos del campus María Zambrano. / KAMARERO
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Una gran escalinata da la bienvenida en el nuevo edificio de madera, cristal y hormigón del campus María Zambrano, diseñado por los arquitectos José Ignacio Linazasoro y Ricardo Sánchez, dando continuidad al bloque creado en la primera fase pero con fisonomía propia acorde con los usos que tendrá: aulas específicas para las distintas carreras, Vicerrectorado, despachos de centros y de profesores, tutorías y los salones de grados y de actos que reinan en este inmueble con el que se completa Kaplan.

Han pasado 14 años desde que el equipo Linazasoro-Sánchez ganara el concurso de ideas arquitectónicas convocado por la UVa para la construcción de este campus con el proyecto Kaplan (marzo de 2005), hasta llegar al verano de 2019 en el que se ultiman las obras de la segunda fase con la que, inicialmente, se cierra la edificación del complejo María Zambrano, en el que ya habitan más de 2.200 estudiantes.

El vicerrector Agustín García Matilla asegura que la nueva estructura responde a la idiosincrasia de un campus que ya en las primeras instalaciones habitadas (1ª fase) ha generado “muy buena energía” por ofrecer atención personalizada así como firmes valores académicos y humanos. Pero además de calidad y cercanía docente, los estudiantes que elijan formarse aquí van a tener el “campus más moderno de España o por lo menos con la inauguración más próxima”, señala el vicerrector del ‘María Zambrano’ mientras recorre las dependencias que espera ocupar antes de acabar el año.

Entre la primera fase del campus de Segovia, construida ya en el 2011, y la nueva segunda existe una calle interior a dos niveles o ‘Espina Dorsal’, que permeabiliza la parcela del antiguo Regimiento en dos partes, haciendo posible la conexión entre el barrio actualmente existente en el lado de Caño Grande, con los terrenos de los antiguos cuarteles en los que está previsto edificar en los próximos años, al otro lado de la calle Coronel Rexach. La ‘espina dorsal’ del Campus une ahora sí sus dos fases, sirviendo de puente transversal.

El arquitecto Ricardo Sánchez define la tipología del nuevo edificio como “doble peine”, orientado uno hacia Caño Grande y otro hacia Coronel Rexach. En el eje central se sitúan los dos volúmenes representativos, el salón de actos y el salón de grados, del mismo modo que lo hace la biblioteca en la primera fase. Estos volúmenes, en cierto modo grandes “cofres de madera”, están separados entre sí por espacios de gran altura iluminados por luz cenital, que reafirman su independencia formal y su importancia funcional. La autonomía volumétrica se fortalece con el espacio que discurre bajo el salón de actos que parece levitar.
A este espacio se accede desde el ágora de la primera fase, y se remata el recorrido bajo el salón de actos (con 375 plazas) con una gran escalinata que lleva al salón de grados. Es una sala para tesis, oposiciones o congresos, con 100 plazas de capacidad, tiene una gran altura y un techo en forma de artesa invertida, por el que resbala la luz cenital.

Los bloques de aulas y despachos están iluminados y separados entre sí por patios ajardinados. A nivel de patio se sitúan las aulas técnicas, y en las dos plantas siguientes se ubican los despachos distribuidos por pasillos en anillo. Su centro es ocupado por tutorías vidriadas y pequeños patios interiores, que permiten el paso de la luz natural.