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Foto de familia de las premiadas junto a los representantes institucionales que entregaron los premios de Femur a las mujeres más destacadas del año. / NEREA LLORENTE
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Cargado de sorpresas llegó el día grande de la Federación de la Mujer Rural, la Gala de los Premios Nacionales Mujer 2018. Más de 300 féminas llenaron esta mañana el Teatro Juan Bravo, porque también ellas se merecen disfrutar, para pasar una jornada de celebración, de hermandad y, sobre todo, de reivindicación. Porque aunque poco a poco se va avanzando hacia la igualdad, hacia la consecución de derechos y hacia la visibilidad, lo cierto es que el camino por recorrer aún es largo para las mujeres.

Y así lo reconocen incluso las premiadas, mujeres famosas que puede parecer que están en lo más alto de sus carreras, pero que cada día tienen que seguir luchando para mantener su espacio y demostrar que su trabajo vale tanto como el de sus colegas hombres.

La actriz Ana Turpin —premio por su destreza y arte en el campo de la interpretación— aseguraba que “siempre queda una lucha que hacer, una toma de conciencia por parte de todos y una voluntad. Sí que es verdad que las cosas han cambiado mucho desde la época de Karina hasta la mía, pero siempre hay una lucha y tenemos que tener esa conciencia, no abandonarla, porque las libertades son muy frágiles y si no las cuidamos se pierden muy rápido”.

En el mismo sentido se expresaba Paula Vázquez, periodista y presentadora —premio por su profesionalidad y dedicación al mundo de la comunicación— para quien “hemos dado muchos pasos en estos años; aunque es cierto que en algunos lugares se ha retrocedido, la mujer se ha vuelto a un papel estereotipado que tanto nos ha costado superar a las que estamos en la tele y hemos tenido que pasar por ahí; creo que la lucha también tiene que venir desde dentro para cambiar esa imagen, pero… paso a paso, poco a poco”.

La cantante Karina —premio por su trayectoria en el mundo del espectáculo y su arte en el escenario— también aprecia los cambios acaecidos en el mundo de la mujer en las últimas décadas, pero no duda al afirmar que “hay que ir avanzando, porque queda mucho por hacer” y en reconocer que “me encantaría que la mujer estuviese en sitios de responsabilidad”.

En cuanto a los obstáculos que las mujeres se encuentran, por el simple hecho de serlo, a la hora de desarrollar una trayectoria laboral, Karina reconoció que se encontró “muchos, y más en mi época, imagínate, en los años 60 y 70 y siendo una mujer joven, en aquella época muy mona, pues sí que había muchos obstáculos”.

Óbices que también se interponen en el camino de las mujeres en todas las profesiones, reconoció Paula Vázquez: “En la tele, el papel secundario lo tienen las mujeres, que una mujer llegue a tener un papel principal en un late night o en prime time sigue siendo muy difícil, ya lo era hace 25 años cuando yo empecé como azafata del ‘Un, Dos, Tres…’, que ser la presentadora no era tan fácil, pero ahí estaba Mayra Gómez Kemp”.

Y en este contexto es el que la Femur despliega su labor, luchando por dar visibilidad a las mujeres rurales y por conseguir el reconocimiento que merecen. “Presentar este acto es un granito de arena en comparación con todo lo que ellas hacen —reconocía Belinda Washington—; mi admiración absoluta y profunda hacia todo lo que hace Femur, me parece que es un trabajo increíble, que ya está recogiendo resultados, aunque todavía falta mucho camino por recorrer (…) Hay un camino por hacer, estamos en ello, y lo importante es que juntas somos imparables y juntas somos invencibles”.

LA GALA El Teatro Juan Bravo se llenó hasta la bandera de mujeres del medio rural llegadas de toda España para asistir a la entrega de los Premios Nacionales Mujer 2018. Y el primer reconocimiento fue para la artesana mielera Consuelo Babiano, que dirige una empresa familiar en Badajoz, dedicada a la producción de miel y productos derivados de ella. “Para mí ha sido un honor y una sorpresa que me llamaran para decirme que íbamos a recibir un premio la mujer empresaria por ser rural, por dedicar el cien por cien de nuestro tiempo al campo, a levantar España desde los cimientos”.

“Este es un reconocimiento a todas las mujeres que están detrás —continuó—, porque me han puesto a mí pero podían haber puesto a cualquier otra mujer que dedica el día y la noche a hacer crecer el campo, a hacer crecer España a fin de cuentas y a que tengamos una vida mejor al final entre todos”.

Luego fueron subiendo al escenario el resto de las galardonadas, que recogieron sus premios entre los aplausos de todos los asistentes y mostrando su orgullo por el premio.
Pero, por supuesto, el protocolo se fue perdiendo y la gala se llenó de sorpresas. La primera fue para la propia presentadora, Belinda Washington, que se quedó boquiabierta al ver su reciente actuación en ‘Tu cara me suena’ imitando a Louis Armstrong, “lo que demuestra que nada es imposible cuando uno se lo propone, como hacéis cada una de vosotras día a día en el medio rural”, dijo al terminar el vídeo; y la segunda para todas las asistentes, al recibir un mensaje de ánimo de la periodista y presentadora Toñi Moreno (‘Viva la Vida’), quien relató su vida en el campo, cuando trabajaba en la vendimia para pagarse la carrera y reconoció que “ser mujer ya es difícil y trabajar en el campo y vivir de ello es heroico”.

La música volvió a ser protagonista cuando Karina subió a recoger su premio, ya que recibió también un sentido homenaje y, por supuesto, cantó algunas de sus canciones más famosas, coreadas por todo el público y bailadas en el escenario por todas las galardonadas y los representantes de las instituciones que se encontraban allí.
Durante la gala también hubo tiempo para el humor, con Coria Castillo, y para los poemas de José Luis García Ruiz, a los que dieron voz las propias mujeres.