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Los asistentes al encuentro de convivencia de ayer sábado formaron el número 50 del aniversario en el patio. / JULIO MISIS
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Cantando el ‘¡Cumpleaños feliz!’. Así comenzó ayer un sencillo pero bonito acto de convivencia en el CEIP Martín Chico, una Comunidad de Aprendizaje muy dinámica en la que participan todos: profesorado, alumnado, padres y familiares, personal de limpieza, de comedor… y, cómo no, la gente del barrio de San Lorenzo, en el que está ubicado este centro educativo. El Martín Chico cumple 50 años y se ha convertido en un joven, aunque experimentado, proyecto de futuro.

El encuentro ‘Ayer y hoy: Martín Chico’ forma parte de un amplio programa de actividades que arrancó el pasado día 4 y concluirá el último día de clase, el 22, aunque la directora del centro, Consuelo Gómez Pérez, explica que durante todo el curso se ha trabajado con los alumnos, y especialmente con los de 6º de Primaria (al ser la promoción del 50º aniversario) sobre la historia del colegio y la biografía del pedagogo Martín Chico.

Tras una presentación en el patio del colegio, los numerosos asistentes pudieron recorrer las instalaciones, fotografiarse en el photocall y recorrer dos exposiciones que se han preparado para la ocasión, una que recrea una escuela de mediados del siglo pasado y otra con fotografías y objetos sobre el pasado del colegio, por ejemplo con orlas que se han confeccionado con los alumnos que han pasado por él a lo largo de medio siglo y donde también El Adelantado tiene su pequeño protagonismo con recortes de prensa, alguno tan antiguo como un amplio artículo de Pedro Chico Rello, hijo de Martín Chico, que publicó en el decano de la prensa segoviana una amplia semblanza de su padre el 9 de marzo de 1964.

La directora afirma que el centro se caracteriza por sus buenas prácticas “en busca de la excelencia de todos sus alumnos y el buen hacer de todas las personas que intervienen para lograrlo. Marcado por la diversidad social, la pluralidad de la población del barrio”.

El proyecto común curricular se basa en la convivencia y la participación, sostiene Gómez, acompañados del “diálogo igualitario, igualdad en las diferencias, creación de sentido, dimensión instrumental, inteligencia cultural, solidaridad y transformación”.

“Lo que hace la escuela es crear los contextos que favorezcan el aprendizaje y tenemos que crearlos en plural, no en singular, porque las personas son plurales y tenemos que llegar absolutamente a todas las condiciones: niños, niñas, gente del barrio, gente de fuera, inmigrantes, no inmigrantes, católicos, musulmanes… Tenemos que facilitar las mentes abiertas, creativas, que piensen por sí mismos con una argumentación positiva, que transforme”, añade.

Del museo de Otones

En el Aula de Madrugadores se ha instalado una recreación de una antigua aula, gracias a la colaboración del Museo Pedagógico ‘La última escuela’, de la localidad de Otones de Benjumea, donde los más veteranos se sorprendieron al descubrir viejas cartillas y viejos catecismos, las huchas del chinito o el negrito del Domund o incluso la bandera del ‘aguilucho’ o los símbolos religiosos y franquistas, reflejo de una época casi olvidada pero que dejó su huella en los primeros alumnos del Martín Chico. Esta exposición puede visitarse hasta el día 22.

Recorriendo esa recreación de la escuela de antaño se encontraban Ana, Antonio y Quique, los tres nacidos en 1967, como el colegio, de las primeras promociones que salieron del Martín Chico. Antonio recuerda la separación de sexos, estricta, muy estricta: “si te asomabas a la valla para ver a las chicas te la podías cargar”, aunque los tres coinciden en las buenas experiencias y en la dedicación del profesorado.

La directora lo tiene muy claro, y tomando prestadas las palabras de niños de 4 años de la clase de Infantil, “el cole más divertido del mundo mundial”, reflejadas en una revista que se ha editado para el aniversario, Gómez recalca que efectivamente “nuestro colegio es el mejor del mundo mundial porque cada uno ha ido dejando lo mejor de sí mismo, generación a generación”.

Hubo un momento para recordar a algunos de los miembros del profesorado fallecidos, como Fausto, “que dejó huella” y, sobre todo, Conchita, fallecida este mismo curso “que tenía mucha ilusión en esta celebración y trabajó buscando documentación para la exposición”, según la directora.
Pañuelos y camisetas conmemorativas y la citada revista servirán de recuerdo de este encuentro, de esta celebración.

La publicación se ha confeccionado como una felicitación colectiva, con participación de todos los cerca de 300 alumnos, la plantilla de 30 profesores y de antiguos alumnos y profesores, el personal de servicio (conserjes, mantenimiento, comedor, madrugadores y transporte escolar), así como el equipo de orientadores y la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA). Se ha conseguido reunir a los diez presidentas y presidentes que la han dirigido desde su constitución en 1977.

Paella

La jornada de convivencia concluyó con la degustación de una gran paella, para unas 300 personas, en el parque Mariano Contreras, situado a unos metros del colegio, junto a Vía Roma, un acto que contó con el apoyo de la Asociación de Vecinos ‘La Parrilla’, un colectivo que tanto desde la AMPA como desde el centro reconocen que “siempre están cuando se les necesita” y Gómez apostilla que la colaboración es mutua y fluida.

Durante todo este mes de junio, hasta el final de las clases, el colegio celebrará numerosos actos empezando por desayunos saludables desde mañana lunes y hasta el día 13, en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer, y terminando el día 22 con un acto académico protagonizado por los alumnos de 6º de Primaria y actuaciones de títeres y del coro del colegio.

El futuro

Consuelo Gómez cree que el centro tiene un gran futuro por delante. Admite que la matrícula, como en el resto de la provincia, puede resentirse por la falta de natalidad. “Es un problema general, pero no es que en el barrio no haya niños. Nosotros nos estamos manteniendo bastante bien. Seguimos con dos líneas y nos movemos en torno a los 300 alumnos, siguiendo la trayectoria de hace ocho o nueve años y para el curso que viene continuará con 300 alumnos”, señala.

Por lo demás, reconoce que el día a día “es duro, no es fácil. Yo digo que trabajamos con almas y cada alma trae sus circunstancias y hay que entrar en ellas; el proyecto educativo gira en torno a un eje central en el que están la convivencia, el currículum (todo el ámbito didáctico) y la participación. Sin estas tres condiciones el eje no se mueve, por eso tenemos que dar participación para una convivencia sana y, a partir de ahí, arrancamos con los conocimientos y lo demás”.

El centro se siente atendido tanto por el Ayuntamiento de Segovia en cuanto al mantenimiento de las instalaciones — “todas las demandas, las van cumpliendo”— y por la administración educativa a través de la Dirección Provincial de Educación. “Tiene cincuenta años y, aunque ha ido creciendo a lo largo de los años, se ve que está cuidado y tiene vida, que es lo importante”, indica la directora.

El CEIP Martín Chico está ubicado en la calle de Las Nieves del barrio de San Lorenzo y fue construido sobre unos terrenos donados por una conocida familia de la zona. Empezó a funcionar en el curso 1967/68 aunque el colegio tuvo otra sede en la calle del Puente de San Lorenzo, ya con el nombre de Martín Chico.

TESTIMONIOS

Consuelo Gómez Pérez
Directora del Martín Chico
“En el aniversario está implicada toda la comunidad educativa: profesorado, AMPA, alumnos, instituciones. Somos comunidad de aprendizaje y trabajamos a partir de comisiones mixtas; cada uno, con diferente grado de responsabilidad, participa”.
“Queremos hacer una proyección hacia el barrio porque la educación transforma y se tiene que hacer desde fuera de la escuela. El centro trabaja hacia fuera, es una escuela abierta que persigue la excelencia de cada uno de los alumnos, con las posibilidades personales individuales, porque los alumnos son los protagonistas de su aprendizaje”.
“Hay que celebrarlo con alegría, entusiasmo, echando la vista atrás para tomar impulso y seguir mejorando sin olvidar que lo importante es aprender haciendo”.

Carmen Abad y Fuencisla Ruiz
Profesoras jubiladas

Con veinte años en el colegio de San Lorenzo y cuarenta de profesión, estas dos maestras no podían perderse esta actividad de convivencia, donde protagonizaron encuentros emotivos con exalumnas/os, algunos ya abuelos o abuelas, que iluminaron sus miradas. Carmen Abad comenta que estrenó las clases mixtas en el Martín Chico, en el año 79 y ambas se han sentido muy a gusto durante su etapa docente en este centro y en este barrio. “La educación no es fácil pero es bonito. Llegan sin nada y poco a poco se van haciendo hombrecitos y luego te enteras que se han hecho economistas o cada uno según sus capacidades”. “Es muy gratificante y animo a los jóvenes para que se dediquen a la educación, aunque deben saber que esta cala despacito, hay que ir sembrando”, afirma Fuencisla, mientras Carmen apostilla que también es muy vocacional. “Es una emoción para nosotras, muchas vivencias aquí”.

Arancha Canales
Comisión ‘Aprender más’
Arancha ha sido presidenta de la AMPA del Martín Chico hasta hace un año y este curso, junto a un equipo de colaboradores, ha realizado un ingente trabajo para la celebración del aniversario del centro desde una comisión específica que, gracias a redes sociales y a los grupos de WhatsApp (uno por quinta o promoción) ha permitido contactar con decenas de personas, algunas incluso de fuera de Segovia, para confeccionar el materia que sirve para recordar los cincuenta años de su historia.

Ana Aragoneses
Profesora
Ana estaba feliz ayer con la celebración y no paraba de fotografiar a todo el que se movía por las instalaciones del centro. Reconocía que se trata de una celebración “muy emocionante” de un colegio muy integrado en la vida del barrio de San Lorenzo, una comunidad de aprendizaje con gente muy participativa.

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