web
Publicidad

Jose Manuel de Riva, nacido en Segovia, es ingeniero industrial. Siempre ligado al mundo de la informática como empresario, ha participado en movimientos de la primera oleada de inteligencia artificial a finales de los 80 y principios de los 90 en Japón. En su última etapa ha sido presidente de AMETIC durante 5 años (patronal representante del sector de la industria tecnológica digital en España). Miembro de la Asociación de Empresarios Segovianos en el Exterior, colabora con el Hay Festival y con el Ayuntamiento de Segovia en temas de desarrollo tecnológico e implantación de empresas en nuestra ciudad.

— ¿Qué es la inteligencia artificial?
—Hay diferentes definiciones de este concepto. Podríamos decir que en lenguaje común lo que trata es de emular el comportamiento de los humanos mediante máquinas. Pueden ser máquinas que procesen datos, posean mucha información y a partir de ella aporten conclusiones y soluciones. O pueden ser máquinas que realicen tareas mecánicas que tienen que ver más con trabajos físicos y de movilidad.
—¿Qué aplicaciones suele tener?
—Realmente abarcan todo aquello que pueda sustituir una actividad que realiza el humano. La irrupción de la inteligencia artificial, es un concepto que surge cuando se empieza a hablar de razonamiento y de que las máquinas sean capaces de sacar conclusiones, inferir ideas y conceptos, por medio de un aprendizaje que ha surgido de su programación previa. Esta capacidad de aprendizaje autónomo es el gran reto en el que la ciencia está trabajando y también lo veremos en la charla.
—¿Qué otros conceptos o ideas van a tratar en la charla?
—Es una charla en la que tenemos el privilegio de contar con una de las personas más relevantes en cuanto al concepto de ‘disrupción tecnológica’ se refiere, Gideon Lichfield, que someterá a análisis la tecnología y cómo esta puede afectar a la evolución de los trabajos, cómo va a cambiar el mundo y cómo va a afectar a las personas en las próximas décadas. Por suerte Gideon es una de las mayores mentes a nivel mundial en este campo y será muy interesante conocer su punto de vista en primera persona.
—¿Cree que se apuesta por la industria robótica en España?
—Sí. En cuanto a la robótica estamos en un nivel que yo calificaría como bastante aceptable, sobre todo con respecto a la mecanización de procesos productivos en planta. Existen algunos ejemplos bastante exitosos por ejemplo en la industria del automóvil. Sin embargo en lo que se refiere más a la parte de algoritmia y la parte basada en los sistemas inteligentes y todo lo que tiene que ver con esa capacidad de las máquinas para razonar y decidir. Aquí tenemos pocos desarrollos importantes, aunque sí hay algunos experimentos, proyectos de universidades, sin embargo en cuanto a lo comercial no hay productos que hayan conseguido grandes logros. Por tanto opino que en la implementación de esta tecnología estamos un tanto rezagados en España.
—¿Cómo se podría mejorar esta situación?
—Depende de muchos condicionantes, porque no solamente es un tema de presupuesto. En general en España estamos muy retrasados en cuanto a la inversión de I+D con respecto al resto de Europa. En España estamos en torno a una inversión cercana al 1,2% del PIB en I+D, mientras que el objetivo que se ha marcado la Unión Europea es llegar al 3% en el 2020. También se tendría que ahondar, para mejorar esta situación, en la educación, que no está puesta al día, una grave carencia que hay que priorizar. Tanto en universidades como en escuelas de Formación Profesional. En general los estudios actuales no están adaptados a lo que realmente está demandando el mercado y por tanto están obsoletos. Estoy hablando de estudios relacionados con algoritmos, aplicaciones web, lenguaje de programación…
—¿Cómo cree usted que puede afectar el desarrollo de la Inteligencia Artificial en relación al mercado laboral?
—Este es el tema de la disrupción tecnológica sobre el que nos ilustrará Gideon en la ponencia del Hay Festival. Realmente es muy complicado de abordar y al final es jugar en cierto modo a las adivinanzas. En las últimas décadas hemos visto unos cambios impresionantes. Internet ha irrumpido muy fuerte como un intermediario entre el proveedor y el comprador y eso está afectando a cómo se hacen las cosas. Las redes sociales ahora tienen la capacidad de cambiar o alterar la forma de pensar de las personas y ahora con la robótica y la Inteligencia Artificial vemos el peligro de que las máquinas puedan reemplazar muchas de las tareas que hacen los humanos y esto significa que va a haber mano de obra ociosa y desempleo sobre todo en los países subdesarrollados. Se habla normalmente de tareas mecánicas, pero también para gestiones telefónicas, búsquedas en internet, afecta a cambios más complicados como la contabilidad, cálculo, administración, compras, proveedores… Lo que pueda suceder es difícil de predecir, pero yo creo que al igual que se van a destruir algunos empleos y algunos se quedarán sin trabajo, por otra parte se crearán nuevos trabajos que también serán demandados y lo que se puede producir es una migración de trabajadores de unos sectores a otros. Lo que ocurre es que cada vez se demanda un trabajador más cualificado y será un reto ajustar el mercado laboral.
—¿Que otros problemas puede generar?
—Ya hemos visto que las máquinas tienen a veces efectos negativos, por ejemplo los conocidos ‘malware’ o virus, que atacan a sistemas de control y seguridad y repercuten negativamente en la vida de las personas. Puede ayudar o no dependiendo de cómo utilicemos esta tecnología. Es un tema que ha dado para mucho debate, hay pensadores que hablan de manera dramática. Dicen que el ser humano va a perder relevancia con respecto a las máquinas. Porque estas no tienen barreras a la hora de emular los comportamientos humanos, pero con ciertas capacidades mucho más amplias con respecto a las humanas, como pueden ser las de asimilación, memoria, precisión… Eso podría hacer que los humanos se vean reemplazados. En mi opinión creo que todo acabará bien, pero es una pregunta que también tendrá su espacio en la conferencia, porque la trata mucha gente con gran destreza y capacidad de análisis. Esta es la gran pregunta: ¿Cómo nos va a afectar en nuestro día a día?
—Se deduce de sus palabras que los robots podrían llegar a sustituir al ser humano en casi todas sus labores…
—De hecho varios pensadores afirman que el ser humano se dedicará a controlar los robots y a aprender su manejo. Pero las tareas actuales se irán reemplazando, seguramente primero las tareas físicas. Los robots ya son capaces de reaccionar y analizar ciertos impulsos exteriores y en un futuro seguramente serán capaces de reaccionar mucho mejor y con mayores capacidades en comparación a las humanas a dichos impulsos.
—Bill Gates aboga por crear una serie de impuestos para aquellos robots que vayan sustituyendo las labores de los humanos ¿Qué le parece esta idea?
—Bill Gates es uno de los más mediáticos, pero no es el único que pide el impuesto al trabajo de los robots. Es una idea que no veo muy práctica, porque habría que cuantificar el trabajo de los robots. Así como el propio concepto de robot. En una misma máquina están trabajando cientos de algoritmos que cada uno de ellos realiza una labor y podríamos considerarlo como un robot a cada uno de ellos… Que paguen IRPF o este tipo de impuestos me parece absurdo y muy difícil de llevar a la práctica. Otra idea que está ahora en boga es que los robots pueden llegar a sindicalizarse y a luchar por sus derechos laborales. También la veo una idea estrambótica porque no creo que su capacidad pueda llegar tan lejos como para que los robots hagan algo así.
—¿Cree que el cambio del mercado laboral y de las funciones de los humanos con respecto a robots sufrirá un cambio de un día para otro, o se hará de manera paulatina?
—Lo normal es que el cambio se produzca de manera paulatina. Seguramente al final del camino llegaremos a un punto en el que las fábricas serán totalmente gestionadas por estas tecnologías, pero la supresión de tareas se hará de manera gradual. Todo lo que está detrás de un proceso industrial, ventas, logística, almacenamiento… Es el ejemplo actual de la empresa Amazon y su ‘back office’, que apenas es atendido porque esta todo robotizado al máximo y eso les permite reducir el personal. Eso llegará a casi todas las empresas y no dentro de mucho.
—¿Cree que es posible esa idea, que a menudo nos presenta el cine de ciencia ficción, de que la máquinas se rebelen contra la humanidad?
—Hay científicos con mucho criterio que sí apuestan por esta idea. Aunque creo que esas afirmaciones son conjeturas. Lo que sí se puede decir es que posible sí es. Porque esto lo está asegurando gente experta y con muchos datos en la mano. Ahora mismo las máquinas no tienen barreras de aprendizaje del conocimiento humano. Por tanto ese es el gran temor, porque nosotros sí tenemos algunas barreras que las máquinas no. Ahora mismo ningún humano puede ganar al ajedrez a una máquina. Ya hay máquinas con conocimientos y capacidades que nunca un humano va a poder conseguir…
—Por tanto crear algún tipo de control por parte de las instituciones a la fabricación de estas tecnologías puede ser beneficioso…
—Es fundamental, es algo que hay que hacer. La comunidad científica es algo que ya está tratando y se quiere crear un organismo que trabaje a nivel mundial para controlar estas tecnologías y que no se vayan de las manos.
—Al final las conocidas leyes de Asimov no dejan de ser un código deontológico para los fabricantes…
—Correcto, son buenas ideas pero que hay que llevar a la práctica y tener un cierto control sobre ellas. Pero este tipo de regulaciones son lentas porque hay luchas económicas entre los países y las regulaciones siempre van a frenar que el desarrollador pueda hacer las cosas como él quiera y en cierto modo algunos países, sobre todo los asiáticos, pueden verse afectados en cuanto a sus inversiones de desarrollo de estas tecnologías y quieren ocupar el liderazgo. De eso también hablaremos en la conferencia: los países que creemos que se llevarán el gato al agua en los próximos años en cuanto a la robótica y la inteligencia artificial.
—En la calle se habla a menudo de la robótica y las aplicaciones que esta tiene para la medicina ¿Qué avances significativos existen en este campo?
—En este campo hay avances importantísimos. Ya existen por ejemplo varios robots que se utilizan para hacer operaciones de cirugía, uno de los más conocidos se llama ‘Da Vinci’. Este método está diseñado desde hace tiempo. En este caso el cirujano tiene un ‘joystik’ que utiliza para que el robot reproduzca sus movimientos. Ahora ya existen robots que sin necesidad de una guía, como puede ocurrir con el ‘Da Vinci’, son capaces de operar de forma autónoma y el cirujano lo que hace es vigilar que el robot no cometa equivocaciones o tenga algún fallo. Habrá grandes avances también en el diagnóstico clínico porque existen grandes bases de datos que pueden ayudar a que la inteligencia artificial permita una mayor capacidad de análisis y comparación de los casos.
—¿Qué opina de aquellos que quieren utilizar estas tecnologías para aumentar sus propias capacidades y van un paso más allá de lo medicinal?
—Es un tema polémico y en el que no me atrevo a opinar del todo, porque al final son temas que tienen que ver con lo ético, aunque desde mi punto de vista hay ciertas barreras que no se deberían traspasar…
—Un estudiante interesado en el campo de la robótica y la inteligencia artificial, ¿cómo tiene que orientar sus estudios de cara al futuro?
—Lo primero que tiene que tener es inquietud por estos temas. Quiero dejar claro que la conferencia que daremos no va a estar orientada al ámbito científico, sino que es divulgativa, no es para expertos. Por tanto invito a cualquier estudiante de informática y de disciplinas relacionadas porque es una buena oportunidad. Les va a sorprender y seguro que muchos de ellos se van a interesar. Es una buena forma de iniciarse en estos temas. No es algo complejo ni difícil de aprender. Los primeros pasos tendrían que ser también aprender a programar, con código de programación y como decía, tener inquietudes sobre robótica.