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Timothé Rigaudeau, en las instalaciones del campus de IE University en Segovia. / Roberto Arribas
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Timothé Rigaudeau parece un personaje sacado de una novela de Alejandro Dumas. Posee hechuras de deportista: es alto y ligeramente musculoso; luce un fino y aristocrático bigote, muy francés, que casa perfectamente con unos modales exquisitos. Tras unos minutos de amena conversación, el joven francés de 19 años deja de hablar, hace una pausa, esboza una sonrisa y me dice con tranquilidad: “¿Qué quién soy? Soy un insaciable de la vida. Ese soy yo”.

Solo él podía haberse descrito tan certeramente. Timothé Rigaudeau es así, un apasionado de la vida, que ha encontrado en el campus de IE University un espacio donde puede dar rienda suelta a todas sus iniciativas, desplegar toda su desbordante creatividad. Timothé Rigaudeau, estudiante del doble grado en Administración de Empresas y Relaciones Internacionales, es un joven que se define como “una persona mitad artista, muy emprendedor, apasionado del deporte, analítico, humilde y siempre sonriente”.

Apasionado del teatro, también escribe poemas, toca el piano, recibe clases de canto y, de vez en cuando, le da por pintar. Juega al fútbol de competición, pero también ha practicado el boxeo, el esquí, el paddle, el golf y el tenis: no sabe parar. “Me gusta mucho competir y aprender constantemente, siempre quiero más, nunca estoy satisfecho”, reconoce.

Pasión por el deporte Timothé Rigaudeau nació en Italia y con tan solo cuatro años viajó a Estados Unidos siguiendo la carrera deportiva de su padre, un jugador de baloncesto profesional. Tras la experiencia norteamericana, la familia Rigaudeau se trasladó a Valencia, ciudad donde Timothé estudió en el Liceo Francés. El deporte corría por su sangre: “Mi madre también jugaba al básquet, luego ella se hizo fisioterapeuta y profesora de pilates”. Con esos antecedentes, lo lógico es que Timothé saliera deportista, pero su pasión no fue el baloncesto, sino el fútbol.

En la capital del Turia, se formó en la escuela de fútbol del Valencia C.F., y ahora, en Segovia, lo hace en la sección Juvenil A de la Gimnástica Segoviana. Los que lo conocen dicen que es un delantero de muy buenas maneras, habilidoso, rápido y con una gran visión de juego.

Asimismo, Timothé considera que sus dos años de boxeo fueron un gran aprendizaje: “Es una excelente vía para desarrollarse, no solo físicamente, sino también psicológicamente; el boxeo te enseña mucho, entre otras cosas, a ser perseverante y humilde”, dice.

Para el joven francés, el deporte es una parte importante en su vida. “Me gusta competir, mejorar y ganar, y eso lo he encontrado en la práctica deportiva”, afirma.

Teatro Pero Timothé no se conforma con los beneficios que le reporta el deporte. Posee una faceta artística muy marcada. Hace unos días, el Aula Magna de IE University acogió la puesta en escena de la obra “Memorias de la Rosa y el León”, una obra de teatro escrita y representada por los propios estudiantes.

Timothé Rigaudeau y el estudiante peruano-alemán Salvador Braedt fueron los productores y directores del espectáculo en el que participaron más de una treintena de alumnos de casi veinte nacionalidades diferentes.

Fundador del Club de Teatro de IE University, confiesa que está muy satisfecho con el trabajo que se hizo durante todo el año y los resultados de la obra. “Fue un éxito. Las personas que vinieron a vernos, unas doscientas sesenta, se quedaron impresionadas con el trabajo que hicimos. Coordinar a un grupo de más de treinta personas no fue fácil, pero se consiguió”, indica Timothé con orgullo, que avanza que ya ha empezado a esbozar algunas ideas de la obra que se pondrá en escena el año que viene, también escrita por él y por varios alumnos de IE University.

También la creatividad de Timothé llega a otras manifestaciones literarias, en especial, a la poesía. Ha escrito varios poemas, la mayoría en francés, aunque también utiliza el inglés, idioma que junto al español maneja a la perfección.

En el campus de IE University, Timothé se encuentra muy a gusto. “La universidad nos da la oportunidad para que cada uno de los estudiantes pueda realizar sus propios proyectos. Me he encontrado a personas que, más allá de su cultura, poseen una visión de la vida y de la existencia muy interesante, con una gran sensibilidad hacia los problemas que nos afectan a todos”.

Y es que este estudiante ve más allá que las simples metas materiales. Confiesa que su única finalidad es ser feliz, y la mejor manera de serlo, es ayudando a los demás. “Siempre quiero hacer cosas que sean útiles para la gente, es lo que me llena realmente”, asegura Timothé, que se siente muy afortunado por vivir en este país. “Soy plenamente consciente de que hay muchas personas menos afortunadas que yo, que no han tenido la oportunidad aprender y de estudiar en una universidad. De ahí mi afán de hacer cosas para los demás”.

Entre otros proyectos en los que participa como organizador, Timothé cita al Green Club, un grupo de estudiantes de IE unidos en la idea de promover la protección del medio ambiente y que organizó la “Semana Verde”. Esta actividad comprendía un amplio programa de actividades, entre mesas redondas, conferencias y proyecciones de documentales.

La última actividad en la que Timothé se ha volcado es la carrera solidaria a beneficio de ADISIL, la asociación de discapacitados de San Ildefonso, que se desarrolló el pasado sábado en la Alameda del Parral, organizada por la estudiante Lou Ladoire, el Club Rotaract y él mismo. En este sentido, afirma que es importante seguir reforzando los lazos entre los alumnos de la universidad y los segovianos, y generar proyectos como esta carrera solidaria, donde la comunidad local puede aprovechar las iniciativas de los estudiantes.

“Hay muchos cambios por hacer en el mundo, por eso me apetece seguir aprendiendo; quiero que mi vida contribuya positivamente a mejorar la sociedad que me ha tocado vivir”, subraya Timothé para añadir: “Tengo claro lo que quiero hacer, pero no tengo claro aún cómo lo haré”. Amante de la filosofía y de la historia, asegura que él no quiere depender de un jefe, prefiere crear su propia empresa. En este sentido afirma: “Soy una persona exigente, me gustan las cosas bien hechas, y no me veo debajo de un jefe del que no pueda aprender nada; quizá sea demasiado sincero y perfeccionista, ya que creo que en este mundo, la perfección sí existe”.

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