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Marta Gómez e Ingrid Beck inauguraron los diálogos de la octava edición del ciclo de encuentros. / FRAN BERNARDINO
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El machismo no es un problema de algunos países, es una lacra que afecta a prácticamente toda la humanidad, aunque en diferente medida. Por eso, el trabajo de las mujeres para cambiar conductas normalizadas a lo largo de la historia es complicado, sobre todo allí donde la vida de la mujer apenas vale nada.

Sobre este tema debatieron esta tarde la periodista Marta Gómez y la activista y también periodista argentina Ingrid Beck, dentro del VIII Encuentro de Mujeres que Transforman el Mundo. Beck relató cómo, después de una larga trayectoria del movimiento feminista en su país, en 2015 nació #NiUnaMás, después de varios asesinatos atroces de jóvenes adolescentes a manos de sus parejas. No eran las primeras ni las últimas —de hecho, a día de hoy, se comete un feminicidio cada 30 horas en Argentina—, pero en ese momento se tomó conciencia real de que había que salir a la calle y comenzar a protestar más allá de los espacios privados de cada uno, de sus redes sociales o su trabajo.

Ingrid BecK «El feminismo tiene mala prensa porque vivimos en una sociedad machista y hay posos varones dispuestos a perder sus privilegios»

“En 2015 se consensuó que matar a mujeres por el hecho de ser mujeres está mal”, apuntó Beck, y entonces las mujeres comenzaron a salir a la calle en Argentina, visibilizando así la problemática de la violencia machista y sus reivindicaciones.

Sin embargo, tanto en su país como en el resto del mundo, “el feminismo tiene mala prensa porque vivimos en una sociedad machista y hay pocos varones dispuestos a perder sus privilegios”, aseveró Beck, para quien, sin duda, “hay una tarea pedagógica por hacer”, de modo que se vayan cambiando las cosas en todos los ámbitos de la vida.

Ardua labor, sobre todo porque hay muchas conductas machistas, más allá de la violencia física, que están normalizadas por la sociedad hasta tal punto que ya no se identifican, como la brecha salarial, la diferencia entre los permisos de maternidad y paternidad. “Hay mujeres que creen que son fuertes y nunca han sufrido el machismo, pero son fuertes porque han tenido que atravesar situaciones que los hombres no”, dijo la activista.

Ingrid Beck: «No basta con indignarse en las redes sociales o con usar cada una su altavoz para protestar; hay que unirse y salir a la calle»

ACOSO De hecho, para que las mujeres argentinas revisaran su historia personal y aprendieran a identificar dichas conductas, Beck y otras compañeras hicieron una encuesta formada por 180 preguntas, a la que respondieron más de 60.000 mujeres. “La encuesta no era oficial, pero partíamos de la base de que todo estaba mal y los resultados confirmaron lo que ya sabíamos”, aseguró Beck, para quien lo más reseñable es que “el 97 por ciento de las mujeres que contestaron, o sea todas, afirmaron que habían sufrido acoso en espacios públicos y privados, como tocamientos en el transporte público o que nos enseñen los genitales”.

Por eso, para transformar el mundo “también necesitamos a hombres involucrados y los necesitamos feministas, porque los hombres educan, gobiernan, legislan… Ellos tienen también su trabajo por hacer”.
Para Beck, además, “los Estados tienen una deuda con nosotras. Nosotras no nos debemos nada, estamos haciendo una revolución y vamos avanzando”, eso sí, demasiado despacio. También porque desde siempre “a nosotras nos han educado para ser rivales, pero realmente somos aliadas”, algo que a las mujeres les ha llevado tiempo darse cuenta, pero en esa solidaridad está la base del cambio.