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Daniel Rincón lleva en Reino Unido desde 2014, cuando obtuvo la oportunidad de trabajar en una división de Airbus. / EL ADELANTADO
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Daniel Rincón es uno de tantos “cerebros” que han escapado de España en busca de mejores oportunidades laborales. En el año 2014, este segoviano obtuvo la posibilidad de trabajar para una división de Airbus en Bristol, Reino Unido y, desde entonces, las oportunidades laborales han hecho que se quede en Inglaterra, donde ahora mismo trabaja como ingeniero estructural en Reaction Engines, una empresa del sector aeronáutico dedicada al diseño y fabricación de motores hipersónicos para llegar al espacio.

Licenciado en Ingeniería Aeronáutica por la Universidad Politécnica de Madrid, Daniel comenzó a trabajar como ingeniero consultor en una delegación de Airbus en Getafe. Tres años después, el proyecto en el que trabajaba terminó y le surgió la posibilidad de incorporarse como “ingeniero autónomo” en la delegación de la misma empresa en la ciudad británica de Bristol. Daniel afirma que aceptó “sin pensárselo”, y estuvo seis meses trabajando en un proyecto de la compañía. Afortunadamente, un nuevo trabajo estaba esperando el conocimiento de este segoviano, que tras acabar en Airbus, entró a trabajar en la empresa en la que está hoy en día, Reaction Engines. Allí, Daniel se encarga de diseñar y analizar los componentes de un nuevo motor hipersónico para viajes espaciales, ayudar a desarrollar y buscar nuevas aplicaciones del motor.

Como comenta Daniel, ahora mismo los viajes al espacio se hacen con tres etapas, que se van desprendiendo poco a poco de la nave antes de llegar al destino. Con este nuevo motor hipersónico se conseguiría poner la nave en órbita en una sola etapa, reduciendo los costes de acceso al espacio y el malgasto de material aeroespacial. Además, el aterrizaje y el despegue se harían en sentido horizontal, como los aviones convencionales, y se potenciarían otras aplicaciones de los viajes fuera de la Tierra, como el turismo espacial. Otra posible aplicación de este motor sería en el caso de los vuelos comerciales, permitiendo volar a una velocidad cinco veces mayor que la velocidad del sonido, y acortando los tiempos de trayecto. Como ejemplo, Daniel cuenta que un vuelo Londres – Sídney —que actualmente tarda entre 20 y 24 horas— podría hacerse en apenas cuatro horas y media con este motor.

Este segoviano se lamenta de las “pocas posibilidades” que existen en España para los jóvenes. “En Inglaterra se necesitan ingenieros, de todos los ámbitos, profesores y profesionales sanitarios”, afirma. Por el momento, Daniel, que cursó sus estudios secundarios en el Andrés Laguna, seguirá trabajando en Reino Unido, en un proyecto que considera “muy interesante”. “Aunque me gustaría volver a España, la situación laboral e inversión en I+D en mi sector es muy escasa, así que no es algo factible”, recalca.