Profesores y alumnos posan en el ágora María Zambrano donde se celebró la graduación. / KAMARERO
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«Sois ingenieros e ingenieras de pleno de derecho y nadie os lo ha regalado (…); ingenieros e ingenieras capaces de aprender, innovar y desarrollar. Personas que enfrentan un futuro con las mejores herramientas para evitar la estupidez y la intolerancia”. Así lo indicó el profesor Juan José Álvarez quien pidió a las más de doscientas personas ayer reunidas en el ágora del Campus María Zambrano un aplauso para los 31 alumnos de la Escuela de Ingeniería Informática de Segovia que recibieron sus becas y diplomas como graduados de la Universidad de Valladolid.

El padrino de la sexta promoción jugó con conceptos científicos para mandar un mensaje humanista, vitalista y de estímulo a los alumnos que ha visto evolucionar curso a curso. “Vivir como hombres y mujeres que aprenden de su entorno—dijo el profesor—, que se sienten libres y que ejercen su libertad, que respetan y ejercen sus derechos fundamentales, que disfrutan de estar vivos. En definitiva, sed inteligentes, empáticas y empáticos…sed lo que todos y todas deberíamos ser: personas felices”.

La ceremonia fue abierta con las palabras del vicerrector del campus María Zambrano, Agustín García Matilla, quien dio paso a la intervención de la directora de la Escuela, Amelia García Garrosa.

La directora de la Escuela hizo especial referencia a las graduadas “mujeres valientes, mujeres STEM, (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas)” que “se han atrevido a salirse del arquetipo clásico para estudiar lo que les gusta y poder trabajar en ámbitos tradicionalmente dedicados a los hombres”.
Amelia García Garrosa también remarcó el hecho de que este año se han también se gradúa la primera promoción del doble grado de Matemáticas e Informática. “Es una enorme satisfacción ver que los alumnos que vinisteis desde Valladolid hace un par de cursos estáis llegando al final con los compañeros del grado que os acogieron entonces”.

El programa de la ceremonia incluyó la entrega del distintivo Premio Extraordinario Fin de Carrera del curso anterior a David Burgos Perela y acto seguido fueron llamados a la mesa presidencial los egresados que entre aplausos recibieron sus becas y diplomas de graduado.
Ante el atril tomó el relevo Pablo Jambrina Sanz quien en representación de los alumnos dedicó palabras de afecto y elogio para sus familiares, profesores y trabajadores de la Escuela, intercaladas con anécdotas y frases que se han hecho lemas en la carrera.

Y para terminar se apoyó en la obra de Pedro Calderón de la Barca: ‘La vida es sueño’. “No dejéis de soñar compañeros; somos ingenieros informáticos, acabamos de entrar en este mundo y si un sueño parece imposible recordad: ¡Siempre podremos implementarlo y crearlo para hacerlo realidad!”.