Alberto García Lobo en la piscina de Cabezuela, donde lleva ejerciendo de socorrista cinco años. / El Adelantado
Publicidad

Tras surgirle a Alberto la posibilidad de sacarse el título de socorrista decidió apostar por ello y comenzar a trabajar en la piscina de Cabezuela con tan solo 17 años. De este modo, sigue disfrutando de los veranos casi de la misma manera que anteriormente, pero obteniendo unos ahorros para el resto del año en su labor como estudiante.

—¿En qué consiste su trabajo?
— Soy socorrista en la piscina de Cabezuela durante las horas que está abierta. Pero además del mantenimiento del recinto y del agua también realizo alguna labor más como, por ejemplo, la recogida de basuras a la hora del cierre, poner el limpiafondos o echar los productos necesarios en la piscina.

— ¿Cuánto tiempo dura la temporada en la que la piscina de Cabezuela permanece abierta?
— La piscina abre aproximadamente dos meses y medio. Suele inaugurarse la temporada en torno al 24 de junio y cierra el primer fin de semana de septiembre. Pero la labor de socorrista la llevamos a cabo entre dos empleados. Yo, en total, trabajo un mes y poco, aunque estamos operativos durante todo el verano.

— ¿Ha trabajado anteriormente como socorrista o este es su primer verano en la piscina?
— Si, llevo como socorrista cinco años. Cuando empecé a trabajar con 17 años, al ser una piscina de un pueblo pequeño, la gente hablaba y decían ¿cómo va a trabajar este chico, que es menor de edad?.» Yo creo que la gente no tiene aún muy claro que la gente a partir de los 16 años ya puede trabajar y que con esa edad puedes ser casi tan responsable como una persona mayor. Según pasan los años me he ido sintiendo más acogido, los padres de los niños que vienen todos los días que cogen cariño y agradecen que tenga las cosas bien. Lo más importante es ser amable y ser delicado con todo el mundo, porque estamos todo el día de cara al público.

— ¿Por qué decidió empezar a trabajar en verano, y más concretamente en esto?
— Bueno, aparte de que me gusta mucho el mundo de la natación desde pequeño, me surgió la posibilidad de sacarme el título de socorrista. Además pensé que siendo joven sería sencillo encontrar trabajo en una piscina mientras me sacaba la carrera. Así que decidí estudiar en invierno y trabajar en verano. En definitiva, vi que podría trabajar en los meses de verano en algo que realmente me podría gustar y así fue. También influyó que los veranos ya no eran igual, pues la mayoría de mis amigos ya habían empezado a trabajar todos y decidí aprovechar esta oportunidad de ganar mi propio dinero para no tener que pedir dinero a mis padres en invierno.

— ¿Qué es lo más gratificante de su trabajo en la piscina?
— Una de las cosas que más me gusta de ser socorrista es escuchar de los bañistas y de los usuarios que tengo la piscina muy limpia y que el agua está muy bien. O cuando estoy con los niños y me dicen que soy el mejor socorrista. Que valoren tu trabajo siempre agrada, y mucho.

— ¿Y lo menos gratificante?
— En general, lo que menos me gusta es que la gente piense que por ser socorrista también eres niñero. Esto no es así, no puedo estar pendiente de un único crío todo el día, pues tengo que atender a todos por igual. Pero, por suerte, se van dando cuenta y esto nos pasa menos.

— ¿Ha realizado otros trabajos de otro tipo anteriormente?
— No, porque empecé a trabajar en esta piscina con 17 años y desde entonces es lo que hago todos los veranos. La piscina de este pueblo y el bar del complejo deportivo sale a concurso cada dos años, pudiéndose prorrogar por otros dos más. Pero, a pesar de los cambios constantes de propietario, a los socorristas nos mantienen, ya que desde el Ayuntamiento dan buenas referencias de nosotros. Además, les interesa que sigamos porque sabemos como funcionan las máquinas y conocemos perfectamente el trabajo.

— ¿Le gustaría continuar con este oficio cuando finalices tus estudios universitarios al curso que viene?
— Sí, los próximos veranos continuaré al menos hasta que termine la carrera, que me queda un curso. Por lo menos un par de años más, hasta que logre encontrar un trabajo de lo mío.

— ¿Actualmente lo compagina con alguna otra labor?
— En verano como tal no, porque ya he acabado los exámenes y todo lo relacionado con la universidad. Por eso no tengo ningún problema en trabajar en el verano, pues me entretengo y saco unos ahorros para el curso.