Bajar la talla de la Virgen del Acueducto desde una altura de 20 metors ha sido la operación más delicada y para ello ha sido necesario una grúa de gran tonelaje. / Kamarero
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La Virgen del Acueducto, escultura de piedra caliza blanca con más de 1.000 kilos de peso y 1,60 metros de altura, estará en un taller de restauración durante un par de meses. Allí se llevarán a cabo los trabajos necesarios de limpieza y consolidación. La talla fue descendida con una grúa de gran tonelaje desde una altura de 20 metros, convenientemente embalada y en una caja de madera, poniéndose fin así a una operación que se ha prolongado durante tres días y que los responsables municipales califican de “compleja y delicada”.

La concejala de Patrimonio Histórico, Claudia de Santos, afirma que esos trabajos se han desarrollado como estaba previsto y con la supervisión tanto del restaurador contratado por el Ayuntamiento, Graziano Panzieri, como de otros técnicos municipales y de la Junta de Castilla y León. La propia edil ha seguido desde el Azoguejo la operación de descenso de esa especie de sarcófago de madera que contenía la imagen.

Policromía

La extracción de la talla del interior de la hornacina del Acueducto ha revelado restos de policromía tanto en su parte posterior como en la zona inferior, algo que permanecía oculto a la vista desde hace casi cinco siglos, aunque todo indicaba que en estaba policromada cuando fue colocada en el monumento.

La intervención comenzó la semana pasada con la instalación del andamio que rodea el arco central del monumento sin tocarlo y cuyo desmontaje comenzará el próximo lunes. Ese andamiaje permitió que un especialista en fotogrametría, Néstor Marqués, iniciase los trabajos de fotogrametría, tanto de la escultura como posteriormente de la hornacina donde se encontraba.

La fotogrametría es una técnica que estudia y define con precisión la forma, dimensiones y posición en el espacio de un objeto. De esta forma este proyecto de restauración va a permitir también incrementar el conocimiento sobre la zona en la que se encontraba la Virgen, en el pilar más alto del Acueducto y en la arquería superior, a 23 metros del suelo del Azoguejo.

El pasado lunes empezó el operativo más complejo, consistente en retirar la talla de los anclajes y proceder a su embalaje y protección, así como bajarla para su traslado al taller con ayuda de la grúa.

Se da la circunstancia de que esta actuación municipal coincide exactamente con el 499º aniversario de la instalación de la Virgen del Acueducto en el nicho preexistente del monumento romano.

En este sentido, el historiador Diego de Colmenares, en su ‘Historia de la insigne Ciudad de Segovia y compendio de las historias de Castilla’ (1637), informa de que “por esos mismo días, el 21 de marzo, fiesta de San Benito, un devoto ciudadano nuestro, nombrado Antonio de la Jardina, ensayador de la casa de la moneda, puso a su costa la imagen de piedra de Nuestra Señora, en el hueco o nicho de la puente que mira al mediodía; y la de San Sebastián en el nicho que mira al norte: acción religiosa que merece esta memoria. Desto se prueba que ya faltaban de allí las estatuas para que se hicieron los nichos; o fuesen de Hércules, como dicen memorias antiguas, o de otros”.

Réplica

De forma prácticamente simultánea a la labor en el taller de restauración — que consistirá básicamente en limpieza y consolidación, ya que no se repondrá ningún elemento perdido por el paso del tiempo y los efectos meteorológicos —comienzan ahora los trabajos tendentes a la consecución de una réplica de esta Virgen del Acueducto, que será la que “en un plazo de entre dos y tres meses si todo va bien”, sustituirá a la imagen original en la hornacina del monumento, ya que la talla de 1520 pasará a formar parte del museo de la Real Casa de Moneda de Segovia, según ha explicado De Santos, con la máxima cautela sobre los plazos porque todavía hay detalles por cerrar.

En cuanto a esta réplica, el primer paso será la realización por impresión en tres dimensiones de un modelo exacto, gracias a las técnicas de fotogrametría empleadas, con el que se hará un molde y el vaciado de la reproducción a colocar en el Acueducto.

Para esta última se utilizarán resinas epoxídicas —que permiten su combinación con muchos otros materiales— de alta resistencia mezcladas con áridos para la capa externa, la más visible, que tendrá entre cinco y seis centímetros de espesor. Para el relleno interior se utilizará un material más ligero, de manera que el peso final de esta réplica se sitúe entre 60 y 80 kilos.

La concejala de Patrimonio Histórico, Claudia de Santos, en el centro, siguió la operación desde el Azoguejo. Kamarero
La escultura de la Virgen del Acueducto ha sido embalada y situada en una caja de madera para protegerla durante el descenso y el traslado a un taller de restauración. / Kamarero