Los hermanos Pablo y Alfonso Muñoz Ruiz, de la empresa segoviana Vetraria Muñoz de Pablos, en su taller. / Kamarero
Publicidad

Los hermanos Alfonso y Pablo Muñoz Ruiz son la segunda generación de una familia dedicada desde hace décadas a la creación, restauración y conservación de vidrieras artísticas. Junto a su padre Carlos Muñoz de Pablos, premio Castilla y León de Restauración y Conservación del Patrimonio 2005, llevan más de veinte años al frente de la empresa Vetraria Muñoz de Pablos, todo un referente del arte de las vidrieras en España. Licenciados en Bellas Artes, conocen bien las catedrales góticas, especialmente las de Segovia y Ávila, donde realizan trabajos de conservación y restauración, pero también las de Salamanca, Toledo, Burgos…

¿Qué sentisteis al conocer el incendio de Notre Dame en París?

Cuando se quema algo así es un impacto emocional y cultural enorme, muy brutal. En foros técnicos, enseguida, a través de WhatsApp, con expertos de todo el mundo, los comentarios que más se repetían eran de sorpresa cuando vimos que empezaban a echar agua en las plementerías —cada uno de los espacios rellenos de piedras o de dovelas que forman las aristas o nervios de una bóveda— ¿por qué están echando agua? es lo que se preguntaba todo el mundo.

¿No era la mejor forma de atajar el fuego?

Hay un antecedente en la Catedral de León en 1966 y fue muy parecido a lo que ha pasado en Notre Dame en muchos aspectos, aunque fue fortuito porque lo ocasionó un rayo y el fuego afectó a la madera de la cubierta. En el Gótico la madera es solo lo que cubre las bóvedas, que son de piedra. En ese momento en León había un cantero, Andrés Seoane, artesano de una familia española de canteros muy importante; sus hijos y nietos siguen trabajando y son gente muy sabia en el campo de la cantería. Este señor les dijo a los bomberos que no echaran agua sobre esa cubierta de la Catedral, que parasen, porque la madera se consume y deja de arder pero con el agua las bóvedas se cargan con ese peso y, además, pierden consistencia, de manera que cuando se derrumba el maderamen puede romper las bóvedas. Por eso, para evitar la rotura de las plementerías, lo mejor es dejar arder la madera o utilizar otros métodos como espuma. Los bomberos leoneses le hicieron caso y el fuego se controló. El lunes pensé ¿es que no va a haber ningún Seoane en París que diga que no hagan eso? Lo cierto es que al final se han caído tres bóvedas. No estoy criticando la labor de los bomberos franceses pero me llama la atención.

¿No existe un protocolo de actuación en un edificio histórico de tanta relevancia?

No sé que protocolos tienen en Francia. Seguramente hay cosas que no sabemos de la actuación de los bomberos en París y deberían ponerse en común, que los bomberos de toda Europa se formen de la misma manera para que sepan cómo responder ante un incendio de este tipo en un edificio gótico, que es específico.

Ya se habla de un concurso de ideas para la restauración o recuperación de Notre Dame.

La gestión y la recuperación creo que tiene que ser cooperativa. Todos los europeos debemos intervenir de alguna manera. No creo que sea buena idea que los franceses no dejen que todos intervengamos de alguna manera. Además, este tipo de sucesos pueden dar cohesión limar aristas que hay entre estados europeos. Deberíamos hacer un corpus europeo de catedrales, una red de catedrales góticas. Hay una cosa que no se está diciendo o se dice pero de manera indirecta y es que las catedrales góticas son uno de los símbolos de Europa. Culturalmente son de las obras que más nos definen como europeos, algo que no se ha dado en otras culturas, especialmente el arte de la vidriera solo se da en la cultura europea. En otras culturas hacen cerámica, pintura, hacen trabajos con madera y piedra pero ninguna otra hace vidrieras pintadas. Como europeos si hay algo que nos une y que nos identifica es el Gótico, las catedrales y sus vidrieras.

De manera inmediata, además de investigar la causa directa del incendio ¿qué se puede hacer?

Obviamente hay que reconstruir Notre Dame. No se puede no reconstruirla. Después del incendio de la Catedral de León en 1966 toda la cubierta de madera se repuso en cinco meses, aunque con una estructura metálica. Tras un acontecimiento como este es importante cerrar las cubiertas porque las bóvedas están expuestas y son muy sensibles a la humedad y si lloviese mucho, por ejemplo, sufrirían. Es importante cerrarla rápido. Una vez perdida la madera original ¿qué sentido tiene utilizar vigas de madera? Hay materiales metálicos u otros contemporáneos como fibra de carbono que pueden estimarse como más convenientes porque evitan el peso y el riesgo de incendio.

¿Y las vidrieras? En Notre Dame se han salvado los tres grandes rosetones del Siglo XIII pero no ha sido así con las vidrieras del Siglo XIX.

Ahí ha habido una pérdida grande. Hay mucha documentación sobre ellas y se pueden reconstruir perfectamente. Otra cosa es que ahora queramos hacerlo porque, claro, sería reconstruir la Catedral de Viollet-le-Duc —por el arquitecto francés Eugène-Emmanuel Viollet-le-Duc (1814-1879)— y sería muy interesante pero también repensarlo. Ahora mismo tendría que haber un debate superinteresante sobre cómo abordarlo.

La Catedral de Notre Dame está ligada también a la de León, y a todo el patrimonio contemporáneo, porque todo lo quemado, salvo una parte que era original, era obra de Viollet-le-Duc, uno de los arquitectos que pone más en valor el mundo medieval en el Siglo XIX y que empieza a elaborar criterios de intervención en edificios góticos. Era un sabio aunque era otro momento y sus criterios son muy discutidos actualmente pero consiguió, por ejemplo, que se crearan escuelas de vidrieros.

¿Habían desaparecido?

Cuando el Gótico plantea las vidrieras es porque es un estilo a la vanguardia tecnológica de su tiempo. Había hornos para fabricar vidrio, una tecnología que puede ensamblarlo y montarlo y forja para hacer una estructura de metal. Por supuesto que hay un fondo, una intención en las vidrieras, pero seguramente antes del Gótico no se podía construir una estructura tan grande y por eso dura mucho tiempo, hasta que con el Barroco se prescinde de ello porque lo que les motiva es solo la luz, sin color, con lo cual toda esa tecnología se pierde hasta el siglo XIX, hasta los historicistas con Viollet-le-Duc, que lo recuperan.

Todo el renacimiento de los oficios que hay a finales del siglo XIX y que da origen al Modernismo es una consecuencia de esa labor y tiene que ver con Notre Dame y con la Catedral de León; en esta última con el arquitecto Juan Bautista Lázaro, que es quien hizo la escuela de vidrieras de León para hacer las de su catedral. Lázaro, que hace la restauración-recreación de las Murallas de Ávila, era discípulo de Juan Madrazo, quien tenía vinculación con Viollet-le-Duc. Las Murallas de Ávila son una obra maravillosa, por ejemplo, ¿Qué es lo importante? ¿Ser totalmente fiel al original o que entendamos cuál es su historia? Cuando ocurre algo como lo de Notre Dame debemos acordarnos de estas referencias, de la importancia que tiene todo eso.

¿Por qué el Gótico es tan específico y por qué en un incendio hay que tener en cuenta esa especificidad?

Una catedral gótica es casi un milagro de construcción. Es un ingenio milagroso porque realmente es excepcional. No ha habido una aportación tan novedosa a la arquitectura hasta que se hacen los rascacielos. En una catedral gótica se construyen los pilares, entre ellos se crean los arbotantes y las plementerías y las bóvedas son la ‘cáscara’, son un cerramiento estético. En Notre Dame hay fotos del interior en las que se ven las bóvedas chorreando agua y eso no es bueno. Si la piedra está caliente y echas agua hay un choque térmico y en el caso de las calizas, a alta temperatura se transforman en cal, es un proceso químico. Todo eso hay que tenerlo en cuenta. Además, no todos los puntos del edificio se pueden tratar por igual. Es para hacer un estudio casi local.

¿Un incendio así podría ocurrir en España, en Segovia?

En Segovia hay un ejemplo puntero en Europa y posiblemente en el mundo que es el Alcázar, con un sistema de gestión de siniestros, de extinción de incendios, que se ensaya todos los años. Eso es importantísimo porque un factor clave en este tipo de intervenciones es que, mientras en un edificio de viviendas lo más relevante es la seguridad de las personas, en un edificio histórico la intervención de los bomberos tiene que ser muy medida; además de los planes de evacuación tienen que saber lo que hay en cada sitio, por donde acceder al edificio, por donde subir, donde atajar, así ganan mucho tiempo. Experiencias como las de Notre Dame deben servir para reorientar los protocolos de actuación y luego los efectos se minimizan con una buena gestión de conservación.

Nos ha gustado que el director general de Patrimonio Cultural de Castilla y León, Enrique Saiz, sin alarmar porque no es una situación de emergencia, ha dicho a raíz del incendio de Notre Dame que se van a revisar los protocolos de gestión establecidos en todas las catedrales y grandes monumentos de la Comunidad. Son inmuebles que deben tener planes de emergencia. En España hay un Plan Nacional de Catedrales porque el dinero para la conservación del patrimonio es limitado y con una evaluación de cada edificio, un plan director, se puede priorizar.

Conservar, restaurar, mantener… ¿Dónde está el matiz?

La conservación siempre es necesaria. La restauración es un mal mayor, la restauración es indeseable porque si hay que restaurar algo es porque ha habido un fracaso. Todos los materiales tienen un deterioro lógico por el paso del tiempo, el estrés al que están sometidos, en lo que influye el entorno, y hay que vigilar cómo se produce ese deterioro y poner pautas para mantenerlo el mayor tiempo posible.

Podemos hablar de cuánto es ese tiempo ideal en el que se puede mantener porque hay un momento en el que se puede convertir en un fetiche y eso también es complejo en el tratamiento. A veces hay cosas que tienen que desaparecer y dar paso a otras nuevas. En Notre Dame ha habido restauraciones, ha cambiado con el tiempo. La Catedral de Segovia tiene vigas del siglo XVI pero otras se han sustituido porque sufrieron un estrés brutal, fueron presas de su situación.

Parte de la cubierta de madera de la catedral parisina que ha quedado destruida por las llamas. / E. A.
Labores de extinción, el pasado lunes en Notre Dame. / EFE