Marcos de Quinto. /KAMARERO
Publicidad

¿Por qué llega en este momento a la política y en un partido como Ciudadanos?

La política es algo que me ha interesado siempre, y siempre la he estado siguiendo porque es algo que nos influye a todos y debemos estar forzados a estar informados. Durante este tiempo, en el mundo en el que me he movido toda la gente se queja de la política pero pocos dan  el paso para meterse en ella, y después de 37 años de trabajo  se ha cruzado la oportunidad de tomar una parte más activa en la política, lo que supone ciertos sacrificios, económicos, y otros desde el punto de vista de exposición pública. Desde el punto de vista personal, para mí son importantes valores como la libertad, la justicia y la igualdad de oportunidades. Cuando miro a los partidos conservadores y hablan de libertad en el plano económico, realmente no son partidos que creen en un liberalismo, sino en un capitalismo de amiguetes en el que se  hacen favores, no hay creencia en la libertad económica; mientras que en las libertades  individuales siempre han ido arrastrando los pies hacia  temas como el aborto o los matrimonios de parejas del mismo sexo.  Cuando miro a los progresistas, en materia económica son intervencionistas, no creen en la libertad y el emprendimiento, y en las libertades individuales todos enarbolan la bandera, pero son radicalmente reacios a aceptar distintos pensamientos, las cosas deben ser con arreglo a sus dogmas y siempre de forma excluyente. El discurso de Ciudadanos es el de un partido que apuesta por las libertades del individuo y por un liberalismo económico donde la gente no sea señalada con el dedo como un enemigo público por ser empresario.

Para un empresario, ¿es más difícil meterse en política que para un político meterse en el mundo empresarial?

Para mi gobernar y llevar una empresa no es algo muy distinto. Si sabes llevar una empresa y lo has demostrado, no es distinto de llevar un gobierno. En una empresa lo más importante de todo es saber quién es el cliente, y en un gobierno también. El cliente no son tus militantes ni tus compañeros de partido a quienes tienes que colocar para hacerles o devolverles un favor, ni siquiera son los votantes, como estamos viendo en Cataluña. Los clientes son todos los ciudadanos, y no están para servirte a ti, sino tu gobernar para servirles a ellos.

En una empresa tienes que tener un propósito y un gobierno también, y para cualquier gobierno su propósito tiene que ser facilitar la vida de los ciudadanos y no crearles problemas.

Una empresa tiene que saber el producto que vende a sus clientes y  en el caso de un gobierno hay productos como la educación, la sanidad, el bienestar social, que hay que garantizar, y para dar esos productos hay que alcanzar ingresos  que en el caso del Gobierno se hace con impuestos moderados y razonables, sin sobrecostes ni despilfarros.

Muchas de las personas que hemos tenido tratando de gestionar lo público, no pasarían el examen de cualquier ‘head hunter’ para manejar nada. Hay gente que no sé qué méritos tiene para gestionar empresas públicas. Albert Rivera ha hecho una propuesta para que las personas que manejen empresas públicas  lo hagan por méritos y por currículum, que puedan demostrar capacidad de gestión, porque  ahora nos hemos encontrado con el PP y el PSOE es que cada vez  que hacemos uso de lo público para colocar a los amiguetes.

En España, Correos tiene 50.000 trabajadores y compite con Amazon, y al frente de ella ponen al secretario personal de Pedro Sánchez, que no sé qué mérito tiene, y no sé si ha llevado siquiera un bar. Me imagino a Jeff Bezos en un lado  y al otro Correos y pienso: ¿a quién se le ha ocurrido?.

El escenario político tras las elecciones aboca casi de forma irremisible a los pactos. Ciudadanos no es un partido sospechoso de rechazar acuerdos, pero ¿cuáles son las líneas rojas que no está dispuesto a traspasar?.

Ciudadanos, es tachado injustamente de no  tener criterio, y ha sido absolutamente coherente, pero no ha sido sectario. Siempre hemos sido proclives a pactar con partidos constitucionalistas  y moderados tanto en el centro derecha como en el centro izquierda y eso no es ser veleta. Tanto con unos como con otros siempre hemos puesto las mismas condiciones  de transparencia, carecer de imputados, eliminar aforamientos… y si el PSOE en Andalucía o el PP en Murcia se comprometen a ello, pues adelante.

En estas elecciones, miramos a la derecha y vemos a un partido como el PP, con grandes dificultades pero que se mueve en el constitucionalismo, y  al mirar al centro izquierda vemos que no hay nadie. No nos hemos  ido a la derecha, el problema es que los que estaban en el centro izquierda han desaparecido y ahora están tomándose cañas con Otegi o dándose abrazos con su nuevo ministro de economía que  es Pablo Iglesias.

El PSOE que todos conocíamos de Javier Solana o  Joaquín Almunia, ya no está, lo han laminado, y ahora hay  un proyecto personal de Pedro Sánchez, capaz  de cualquier cosa por seguir en La Moncloa; por lo que no podemos pactar  con ese centro izquierda porque ni está ni se le espera. Nosotros hablamos con Sánchez  antes de la moción de censura y antes de que negociara a espaldas de los  españoles negociara con los golpistas en Cataluña. A nadie se le ocurriria pensar que tras el 23-F algún partido hubiera negociado con Tejero o Armada y ahora nos encontramos con un presidente que no tiene la mínima prudencia para ponerse a negociar con los golpistas. Con esta persona que se ha tirado a los brazos de la extrema izquierda y del independentismo es imposible pactar, y tenemos que enviarle el 28 al rincón de pensar para que el PSOE tenga su catarsis y vea donde han llegado por la ambición desmedida de esta persona; para volver a donde los españoles siempre han querido que esté, porque este país necesita un centro izquierda moderado y responsable.

 

¿Estaría dispuesto a formar parte de un futuro Gobierno?.

En temas de ambición personal, yo he hecho mi carrera profesional muy exitosa y tengo mi cupo de ambición completado. Cuando he decidido entrar en política y apoyar a Ciudadanos, estoy a disposición de mi partido para lo que crea más conveniente, y haré lo que me diga con mi total compromiso. Estoy de paso en la política, no he venido a solucionarme la vida sino a complicármela y lo hago contento y espero salir de la política siendo la misma persona que la que entró.