El seminario repasó aspectos socioculturales esenciales para la dinamización de Segovia y su turismo. / kamarero
Publicidad

El Campus María Zambrano de la UVa acogió ayer el tercer seminario ‘Chino-Español en Investigación en Economía de la Cultura’, organizado por su Centro de Estudios de Asia, el Grupo de Investigación en Economía de la Cultura y la Universidad Jiao Tong Shanghai. En esta edición, las charlas se dividen entre Valladolid, Segovia y Medina de Rioseco, finalizando durante el día de hoy.

En su jornada en Segovia, la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación albergó dos presentaciones centradas en el turismo y la gastronomía local, tras una breve visita por la ciudad.

La primera exposición, a cargo de Marta Laguna García, Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales y Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación, versó sobre la investigación llevada a cabo junto a Carmen Antón y Carmen Camarero, centrada en la gastronomía y su factor de atracción turística. Tomando como icono gastronómico el típico cochinillo segoviano, en el estudio se afirma que estas experiencias son las verdaderas protagonistas de los destinos, superando ya los recursos naturales o monumentos. “Son un factor de atracción turística, que el visitante no se puede perder, con un carácter singular y diferencial que les convierten en referencias mundiales”, explicó la doctora Marta Laguna.

Por ello, la investigación afirma que el cochinillo es un reclamo para el turismo en Segovia y aquellos que catan esta vianda, “muestran una mayor intención para repetir su visita”. Demuestran, de esta forma, la relación entre la experiencia gastronómica con el icono –cochinillo– y el grado de satisfacción y recomendación.

La segunda de las presentaciones se centró en el estudio llevado a cabo por María Devesa, del Departamento de Economía aplicada, sobre el impacto social y cultural que tienen los festivales culturales en las ciudades, más concretamente sobre el Festival Internacional de Títeres, Titirimundi, en Segovia.

En este análisis, explicó que se genera un gran enriquecimiento cultural en la ciudad, gracias a que el 70% de las compañías participantes en el festival son extranjeras. Asimismo, destacó la falta de implicación del tejido productivo local, traducido en la existencia de pocos patrocinadores segovianos; en contraposición con el alto compromiso social por parte de los voluntarios que participan cada año en Titirimundi.

Otro de los grandes puntos positivos del festival, en argumentación de María Devesa, es la dinamización de los barrios y espacios abiertos, dado que se celebran actuaciones por toda la ciudad, algunos de ellos habitualmente cerrados, mostrándose como un reclamo turístico más a favor del certamen.