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El vicerrector pronunció el pregón en presencia de la alcaldesa y varios concejales de la corporación, así como de la presidenta de la Asociación de Vecinos. / ROCÍO PARDOS
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El vicerrector del Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid, Agustín García Matilla, inició con un pregón reivindicativo de “una comunidad solidaria” que “educa en sensibilidad” las fiestas de la Catorcenilla del barrio de Santa Eulalia, que se prolongarán hasta mañana domingo.

Antes del pregón, la pianista Irene Morato interpretó varias piezas en la plaza de Santa Eulalia, un prólogo que García Matilla resaltó por “lo significativo que resulta que la Asociación de Vecinos —organizadora del programa festivo— inicie las fiestas con un concierto de piano. El hecho de que el arte y la cultura estén en el centro de las fiestas de un barrio me parece un hecho trascendental”.

Eso le llevó a recordar una reflexión de Alasdair Mylnes, un antiguo presidente de la BBC británica, quien estaba convencido de que había que lograr “que lo popular sea valioso y que lo valioso sea popular”. Para el vicerrector de la UVa “este debería ser el objetivo de una cultura verdaderamente arraigada en un pueblo. Es lo que hoy se ha conseguido en esta fiesta del barrio”.

Si la fiesta comenzaba con un concierto de piano, tras el pregón se realizó un acto de solidaridad con las víctimas de la violencia de género. “Hoy en esta plaza la fiesta comienza demostrando que el barrio de Santa Eulalia apuesta por la sensibilidad y la cultura”, concluía en su pregón.

A continuación habló de la responsabilidad como comunidad y de que las asociaciones vecinales y las instituciones “tenemos la responsabilidad de crear espacios y redes para la comunicación, el encuentro y la convivencia”, en definitiva una apuesta por una comunidad solidaria donde tengan cabida mujeres, niñas y niños, inmigrantes, mayores, etc.

La historia de un barrio

Comenzó hablando de la historia del barrio de Santa Eulalia, de su nombre primigenio de arrabal del Mercado, entre la calle de San Francisco, junto al Azoguejo y la Ermita del Cristo del Mercado, “un gran barrio, sin duda, que no hay que olvidarlo, se situaba extramuros de la antigua ciudad y de ahí la celebración de esta fiesta de ‘la catorcenilla’, al serle concedido un privilegio que estaba reservado a las 14 iglesias intramuros de Segovia”, explicó.

García Matilla recordó que en los siglos XV y XVI el centro neurálgico del barrio estaba ubicado en la antigua plaza del Alto del León, hoy precisamente plaza de la Universidad, donde se puso en pie la Real Fábrica de Paños de Segovia, “en ese tiempo, centro de la economía segoviana”, un lugar que después ocupó un cuartel de Artillería hasta el actual emplazamiento del Campus María Zambrano, en proceso de crecimiento.

Terminó su pregón dando gracias a Santa Eulalia “pues la UVa en Segovia ha pasado de ser una Universidad dispersa en muy diversos espacios de la ciudad, a contar con un campus asentado en este barrio que nos ha brindado una espléndida acogida. No olvidéis nunca que nuestro campus es vuestro campus”.