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Gio y Fred, en el campus de IE University en Segovia, donde estudian Administración de Empresas (BBA). / Roberto Arribas
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En cuanto Giovanni Patrizi descubrió que en su campus había otro estudiante fascinado como él por la música electrónica no dudo en escribirle por Whatsapp. Quería conocer a ese otro alumno italiano que, al parecer, compartía sus mismos gustos musicales. De ese primer intercambio de mensajes por el móvil surgió de manera natural una sólida amistad: ambos comparten una afición, profunda e irrefrenable, por la música experimental más vanguardista.

Son los caprichosos del destino: Federico Ponti también era natural de Roma y estudiaba BBA en el campus de IE University en Segovia, lo mismo que Giovanni. La lógica dictó entonces que ambos emprendieran un mismo camino de proyectos donde la música electrónica es la auténtica protagonista. Desde que se conocieron, los dos italianos ya han “pinchado” en varias salas de Segovia y Madrid, y acaban de montar “FLANDA”, un colectivo que aglutina a varios artistas —todos ellos estudiantes de grado de IE— con el objetivo fundamental de acercar la mejor música electrónica al público.

Giovanni Patrizi lleva escuchando música electrónica desde que tenía doce años. Recuerda que cuando esos sonidos tan enigmáticos llegaron por primera vez a sus oídos sintió una real fascinación. Cuanto más escuchaba, más quería profundizar en ese tipo de música que no se emitía habitualmente en la radio. Y cuanto más experimental era, más le gustaba. Después pasó a la acción: con tan solo 13 años, Giovanni ya dio sus primeros pasos como Dj. Se considera, ante todo, un auténtico seguidor de la música techno, la música electrónica de baile que surgió en Detroit, Estados Unidos, hacia mediados de los años ochenta del siglo pasado, y que luego se desarrolló a finales de esa década en Europa, concretamente en Berlín, tras la caída del muro.

Federico Ponti, por su parte, recibió clases de música desde niño. Toda su familia ha vivido en California y aquel espíritu emprendedor y abierto hacia otras manifestaciones culturales que se vive en esa zona de Estados Unidos influyó decisivamente en el joven Federico. Su padre le trasladó su pasión por los sonidos del otro lado del Atlántico, fundamentalmente el jazz. Aprendió a tocar con destreza la guitarra, el bajo y la batería, pero se dio cuenta de que aquello no le llenaba. En un momento dado, Federico quiso crear su propia música y en la búsqueda de un estilo personal descubrió al compositor Thom Yorke, de Radiohead, el gran díscolo del rock inglés, un genio de personalidad compleja y enigmática. “Fui consciente de que las posibilidades de la música electrónica eran casi infinitas”, dice. “En un ordenador puedes crear cualquier sonido e incorporar cientos de instrumentos, componer para uno solo o para una orquesta, no hay límites, la libertad es absoluta”, confiesa Federico.

Giovanni Patrizi y Federico Ponti enumeran los grupos que más les inspiran: Tsuruda, Luude, Quix, Ekali o Huxley Anne. Ambos coinciden en lo buena que es la música electrónica que compone Thomas Tsuruda en los Ángeles, Estados Unidos, “que funde el jazz con ritmos eléctricos, y además mete mucho bajo, es alucinante”, indican.

Tras conocerse en la universidad, los dos italianos decidieron que una buena manera de dar a conocer la música que les fascinaba era “pinchar” en varios locales de la ciudad. “Canavan’s Theatre”, “La Luna” o “Sabbath” han sido algunos de los espacios donde Giovanni Patrizi y Federico Ponti han desarrollado DJ sessions.

“No olvidaré nunca la primera vez que pinché en Segovia. El dueño del local me advirtió de que aquella música era demasiado intensa, tenebrosa, me pregunto que si el DJ era el propio demonio”, afirma Federico con una sonrisa. “Entendimos que la difusión de música electrónica experimental requiere previamente un proceso de educación”, sostiene Giovanni, que asegura que “ahora las trescientas personas que asisten a nuestras fiestas de música lo hacen encantadas puesto que tienen un mayor conocimiento de lo que pinchamos”. En este sentido, afirman que la música se expresa en muchos idiomas, y por eso es importante ser pedagógico. “Si el público conoce poco a poco lo que ofrece el género experimental, terminará por entenderlo”, sostienen.

El gran proyecto en el que los dos estudiantes de BBA se han embarcado se llama FLANDA. A ellos no les gusta llamarlo empresa, no lo es exactamente. Su fin último no es ganar dinero, sino dar a conocer las últimas tendencias en música electrónica. Liderado por Giovanni y Federico, FLANDA es un colectivo que reúne a cerca de veinte personas con un fuerte espíritu artístico que organiza fiestas para difundir la singularidad de la música electrónica. “Creamos espectáculos de música, con luces y vídeos bajo la marca FLANDA, que van más allá de lo que ofrecen los locales de copas; nos alejamos de esa banalidad que muchas veces se asocia a la vida nocturna”, aclaran.

Para estos eventos, los dos italianos alquilan los equipos de sonido, las luces y la máquina de humo a “Track 13 Servicios Audiovisuales”. “La música que pinchamos se centra en los bajos y necesitamos un buen equipo de sonido, de unos ocho mil vatios de potencia musical, y esto nos lo aporta esta empresa segoviana”, indican.

Con FLANDA, Giovanni y Federico ofrecen una manera distinta de acercarse a la música electrónica. Su idea es organizar eventos en grandes espacios, preferentemente al aire libre. El grupo que forma FLANDA se encarga desde alquilar los equipos, la contratación de la seguridad hasta el diseño del espectáculo y su difusión en redes sociales. “Hemos organizado eventos, por ejemplo, en espacios naturales, en un edificio antiguo que luego nos dijeron que era de origen templario, y en una gran nave industrial”, asegura Giovanni. “Lo que más nos satisface es que han venido amigos de nuestros compañeros de universidad de otros países solo para vernos”, añade Federico.

Su gran objetivo es ampliar el número de eventos en Segovia y Madrid. Eso será a partir de septiembre. “Queremos reunir a más de mil personas, creemos que somos capaces de hacerlo”, subrayan. De momento, están acabando su segundo año de Administración de Empresas (BBA) en IE University. “Pensamos que el grado que estamos haciendo es perfecto, puesto que nos enseña cómo montar una empresa y aspectos tan importantes como el marketing o la contabilidad”, indican.
El destino quiso que fuera Segovia quien uniera a los romanos “Gio” y a “Fred” a través de su pasión: la música electrónica. Su plan más inmediato este verano es viajar a Berlín y Los Ángeles para seguir aprendiendo el género musical que tanto les apasiona. Esto no ha hecho más que empezar.