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El artículo 9 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad compromete a los estados que ratificaron este acuerdo de Naciones Unidas en 2009 a adoptar “medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales”.

Han pasado casi diez años desde que España, al igual que otros 192 países del mundo firmaran este acuerdo y la situación no parece haber dado un vuelco significativo a favor de los discapacitados, pese a los importantes avances realizados en esta materia desde las distintas administraciones públicas.

Este asunto formará sin duda parte del trabajo y del debate del VII Comité Intercontinental de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad-Frater que inició ayer en Segovia las sesiones de trabajo con cerca de medio centenar de representantes de países  europeos, latinoamericanos, africanos y asiáticos, con la mirada puesta no sólo en impulsar el trabajo de sus respectivas asambleas nacionales y locales, sino hacer frente común con los problemas que aquejan a las personas con discapacidad.

El presidente de Frater España Enrique Alarcón, lamentó que España sea uno de los países que incumple desde diciembre de 2017 las condiciones acordadas en citada convención , al no haber hecho accesibles todos sus entornos y servicios; y señaló que el medio rural sigue concentrando la mayor parte de las dificultades para las personas con discapacidad. Así,señaló que la integración “no sólo debe centrarse en las grandes ciudades, sino también en los pueblos, donde hay que hacer esfuerzos para que los espacios públicos sean más inclusivos”.

El empleo es otra de las preocupaciones de Frater  en el ámbito nacional, ya que en la actualidad sólo el 25 por ciento de las personas con discapacidad en España tienen un empleo; circunstancia que para Alarcón supone “un gran retroceso” en las posibilidades de integración de este colectivo. En este caso, el presidente de Frater España  subrayó el esfuerzo de las administraciones por cumplir con los cupos establecidos en sus ofertas públicas de empleo para los discapacitados, pero señaló que en el ámbito de la empresa privada la situación es muy diferente y negativa.  “A veces, las empresas se limitan a cumplir con la contratación de personas con muy bajo nivel de discapacidad o reducen los cupos –explicó- lo que supone un evidente trato discriminatorio;  y la tabla de salvación a la que nos agarramos son los centros especiales de empleo, donde los discapacitados pueden tener independencia económica e iniciar un proyecto de vida autónomo sin  contar con la asistencia del Estado o la ayuda familiar como únicos recursos”.

La presidenta intercontinental de Frater, Claudia Padilla,  ha incidido en la importancia del trabajo de Frater  en todo el mundo para dignificar un colectivo que todavía sigue siendo considerado “un lastre social” en grandes e importantes zonas del planeta.

Padilla indicó que la convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad “marca las pautas que los países deberían seguir para garantizar la igualdad y la integración, pero lo cierto es que muchos no las cumplen”. Sobre este aspecto, precisó que los países con menos recursos económicos son quienes más incumplen la legislación, pero subrayó que aunque los países desarrollados tratan de ajustar la ley a las necesidades del colectivo y les dotan de medios técnicos , en este caso “el problema es el de la soledad, porque se les ofrecen recursos materiales pero no humanos, ya que la sociedad trata de arrinconarles a base de autonomía, cuando no todo es eso”.

Con todo para la Iglesia

Como movimiento cristiano, Frater no olvida su faceta evangelizadora, en la senda que dejó marcada hace más de 70 años su fundador el padre Francois,  pero “sin actitudes doloristas ni paternalistas”, sino como miembros activos de una Iglesia a cuya expansión quieren contribuir. Sobre este aspecto, Enrique Alarcón señaló que el mensaje que Frater siempre traslada en cualquiera de sus encuentros es que las personas con discapacidad “somos adultos preparados para ser miembros evangelizadores, y queremos participar desde nuestras posibilidades”.