Rosa Velasco González, Presidenta de la Asociación Cultural Grupo de Danzas La Esteva. / Teresa Sanz Tejero
Rosa Velasco González, Presidenta de la Asociación Cultural Grupo de Danzas La Esteva. / Teresa Sanz Tejero
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Defensora del folclore desde su estudio riguroso y la recopilación de lo tradicional, lleva más de treinta años mostrando los bailes de la provincia de Segovia desde la Asociación cultural La Esteva, que preside. Organizadores del Festival Folclórico Internacional, proceden de aquellos grupos de Coros y Danzas de la Sección Femenina, a la que sobrevivieron con “mucho entusiasmo” y a la que agradecen “el perfeccionismo” que caracterizaba la puesta en valor de esos ritmos populares. Su apuesta por el folclore tradicional les sitúa como uno de los grupos más importantes del panorama nacional.

— ¿Qué debemos entender por folclore segoviano? ¿Hay una identidad concreta?
— La identidad concreta de nuestro folclore es la procedencia: las muchas personas que fueron recogiendo por los pueblos el folclore que se hacía y nuestro referente musical más directo es el popular Silverio, Mariano San Romualdo, que acompañó al primer grupo que se formó, iniciador de la trayectoria de danzas y bailes recogidos por la provincia. Es él quien acompaña tocando a esos grupos iniciales que ponían la banda sonora de los ritos y las fiestas. El folclore segoviano está ligado a él y a su familia que, ahora ya, va por la cuarta generación y, a su vez, todos beben del grandísimo Agapito Marazuela. La identidad del folclore segoviano viene de la provincia, porque en la capital no existía folclore. La gente venía de la siega y lo festejaba cantando y bailando, con toques de palmas, morteros, sartenes y, a medida que ha pasado el tiempo, se ha podido reflejar, pero el folclore es el reflejo de la vivencia cotidiana de un núcleo.
Hay pueblos que aún tienen arraigadas sus tradiciones de música y baile y otros en los que se han perdido, pero en la capital, no había bailes como los de los pueblos. Por eso creo que una de las buenas cosas que hizo en su día Sección Femenina fue recoger costumbres y tradiciones que de otra forma se habría perdido.

— La Esteva procede de aquellos Grupos de Danzas, ¿No había otra manera de bailar?

— Por lo que me han contado, no; no era posible. Nuestro referente en esta materia en la Esteva es Ángela García Bermejo, que fue delegada de Sección Femenina en su tiempo y conocedora y estudiosa de las tradiciones y costumbres de los bailes y la vestimenta.
La sección femenina articuló sus cátedras para enseñar a las mujeres ciertas habilidades y se dedicaron a recoger bailes y cuestiones de folclore. Ahora se apuntan a clases de Pilates o yoga. Antes, que no había donde elegir y la Sección Femenina posibilitaba aprender danzas y folclore y, en este sentido, lo hicieron bien.

— Su trayectoria empieza en 1942 y desaparecida la propia sección femenina, se convierten en Asociación Cultural, en 1987 ¿quiere esto decir que su manera de recopilar folclore ha sido más fuerte que aquel germen impuesto?
— Puede entenderse así, porque seguimos haciendo folclore, pese a que nos quedamos en tierra de nadie y sin apoyo alguno. Viví los últimos años de aquel movimiento, cuyo apoyo era fundamentalmente; por la infraestructura que aportaban para ensayar y las actuaciones que proporcionaban para representar a Segovia en festivales nacionales. Ellos se encargaban de todo y, al desaparecer, no sabíamos nadie cómo actuar. Empezó un movimiento entre todas las provincias para tratar de organizarnos, porque no queríamos desaparecer, ni los grupos que veníamos de Sección Femenina ni los que procedían de Educación y Descanso, radicados donde había fábricas y colectivos de trabajadores. Hacíamos la misma labor de búsqueda y enseñanza. En Segovia, tardamos casi 9 años en organizarnos porque en aquel tiempo pensamos, ingenuamente, que seríamos acogidos por el Ministerio de Cultura y, con el traspaso de competencias a la comunidad, acabaríamos igualmente en Cultura, pero vimos que esto no se producía. Cosa que sí sucedió en el caso de algunos grupos que fueron acogidos por diputaciones, como en Palencia, Zamora y Orense, y aún sigue habiendo unos cuantos que dependen de diputaciones. Perdimos el tiempo. Y en el 82 participamos en TVE en el programa ‘Nueva Gente’, que hacía Esmeralda Marugán. Quedamos los terceros junto con Tajaraste, por detrás de los gallegos de Sacarandaina, y Nobleza Baturra, de Aragón. Fuimos como La Esteva, aunque sin estar constituidos como asociación y ya entonces, Mariano Gómez, el segundo más antiguo del grupo, que fue el primer presidente, aceleró la creación de la asociación.

— La Esteva es una pieza que compone el arado clásico. ¿El nombre llama al movimiento?
— Sí, es la pieza del arado romano que guía a todas las demás. Fue un nombre metafórico que nos gustó a todos y que funciona desde 1982. Cuando nos constituimos en asociación y ya estaba creada FACYDE, la Federación de Coros y Danzas de España, a la que tenían que pertenecer los grupos procedentes de Sección Femenina.
Después ya pudieron incorporarse grupos procedentes de la FEAC, la Federación de Grupos de Educación y descanso. Nuestro peregrinaje fue largo hasta encontrar la sede que seguimos teniendo alquilada en la plaza de El Salvador y que pagamos con las cuotas de los socios y lo que se puede sacar de las actuaciones y el nombre quedó definitivamente unido al grupo.

— Lo de los Coros y Danzas, suena a NODO y al ‘Régimen’. ¿Esa simbología política, cómo ha influido en el folclore?
— Digamos que lo peor ha sido la apropiación indebida de la bandera de España. FACYDE tiene la bandera de nuestro país como símbolo y me parece muy bien, más allá de ideologías. Lo que ocurre con la apropiación indebida es que deja fuera a otros que sí ven en la bandera esas vicisitudes. Por ejemplo, en FACYDE no hay ningún grupo vasco, porque desde su propio territorio, al tener la bandera de España, no les dejaron, aunque había grupos que querían participar. La simbología política ha hecho daño a quien ha querido verlo así. Habrá quien quiera verla con esa apropiación pero para mí es la bandera de España y la celebro siempre que puedo, igual que me gusta celebrar la Fiesta de Villalar y ¡Mira lo que celebra!: la decapitación de los Comuneros, que ya nos vale festejar aquello de cortarles las cabezas a quienes nos defendían. En FACYDE cabe todo el mundo y la bandera no hace mal a nadie. En los festivales nacionales e internacionales siempre hay un izado de banderas y si perteneces a Segovia y a Castilla y León, te gusta ver esa bandera y si vas representando a España, te gustará oír el himno español y que en el atril esté representada la bandera de tu país.

— Dentro de la variedad del mundo del folk, ¿Qué representa La Esteva segoviana?
— En la música folk nos basamos en lo que heredamos y, después, hemos acrecentado, añadiendo algunos otros documentos que hemos podido seguir recogiendo. La Esteva ha sido el primer grupo que se ha centrado en las canciones de Agapito Marazuela. Hemos insistido en coreografiar las piezas más emblemáticas de El Cancionero y esa labor ha sido de Fernando San Romualdo, porque ha sido el director artístico de La Esteva y era hijo de Mariano Silverio. Mariano no sabía música, pero tenía un tesón, una delicadeza para aprenderlo de memoria y tocarlo con una elegancia innata que solo él con dulzaina lo llenaba todo. Ahora hay muchas dulzainas y dulzaineros pero como decía él: ‘No quiero que tiren la música, sino que pueda ser captada’ y en esa idea es en la que Fernando San Romualdo se basó para recuperar La Entradilla, La Cigüeña, la Seguidilla labradora…Esta muy bien que ahora esto lo repitan más grupos, pero ha sido La Esteva quien ha sabido difundir con sus coreografías esa música folk.

— Si el folclore es la recopilación de lo existente, ¿cómo se hace folclore nuevo?
— Trabajamos sobre músicas creadas, respetando la base. Hay excelentes músicos en La Esteva y en otras formaciones con las que colaboramos, como La Ronda, por ejemplo, que van aportando sus ideas y que proponen meter un bajo aquí, una guitarra, un almirez, una pandereta, un bajo eléctrico. Así se hacen versiones que completan y amplían repertorio, pero siempre sobre la base de lo que ya hay; de lo tradicional.
El coreógrafo, después de escuchar una pieza, la enseña, y opinamos todos. Por ejemplo, la última Jota de Aureliano, la coreografió el director artístico, que la conocía bien. Pocos sabían que Aureliano era el amigo de Agapito en Ávila y un gran referente para él. Y la Jota de Aureliano, la tocaba mi hija Rita, nieta de Silverio y su compañero, Miguel. Fernando pensó que había que montarla.

— En más de treinta años el público habrá ido evolucionando. ¿Hay un público fiel a este tipo de manifestaciones folclóricas?
— Hay un público fiel, aunque nos gustaría que fuera más joven.
Nuestro alumnado varía y va generando cantera. Hay una clase de mayores, de unos 40 años, que está aprendiendo a bailar. Pero somos seguidos por un público relativamente joven, en torno a una media de treinta años, que podría serlo más, porque tenemos escuela a partir de los 4 años. En Rondalla la gente es más mayor, pero en danzas, hay niños muy pequeños.

— ¿Quiénes forman La Esteva y cómo se promocionan?
— El número cambia ligeramente. Nos mantenemos en 220, aunque bailando seremos unos cien. Hay gente que descansa, pero siguen siendo adeptos a la Esteva.
Pagamos una cuota de socio y otras por las clases de canto, rondalla y baile. La Esteva por venir de tan antiguo, pertenecer a FACYDE y hacer el festival Internacional desde hace 31 años, es muy conocida. Saben cómo trabajamos y tenemos una reputación que intentamos mantener, porque el folclore de Segovia y el de Castilla y León, llaman la atención por su perfeccionismo: Filas muy rectas y movimientos muy limpios en el escenario, con pasos y ejecuciones complicados, posiblemente heredados de aquella disciplina de Sección Femenina. En materia de folclore no sirve copiar y pegar, porque la pieza es la que en inicio era y hay que respetar la esencia.
En cuestión de La Entradilla, hay muchos grupos que más vale que se documentaran. Hay quien dice que es una jota o un baile, cuando es una danza. No digo que la tengan que hacer como La Esteva, pero que no den patadas, que lo hagan documentándose y sabiendo cómo se bailaba, de donde viene y distinguiendo lo que es un baile corrido de una jota, un fandango, un baile de rueda.
La Esteva se caracteriza por el respeto en la ejecución de los pasos tradicionales. Intentamos hacer los movimientos conforme a lo recogido. Hay que estudiar el folclore. Lo importante es mantenerlo con respeto.

— ¿Tiene alguna pieza favorita?
— De las que ahora mismo están coreografiadas y de las del Cancionero de Agapito, que tiene auténticas joyas, la que más me gusta es La Cigüeña, por su maravillosa coreografía. Que te echen La Entradilla, es emocionante.

— Ahora, cuando se habla tanto de identidades, ¿Qué ha aportado La Esteva a la identidad cultural segoviana?
— Rigor en lo musical, la puesta en valor de ese maravilloso Cancionero de Agapito Marazuela, absolutamente desconocido hasta hace solo treinta años, y otros temas del folclore y, en materia de vestimenta, hemos puesto nombre a los elementos; lo que supone una labor de etnografía musical y coreográfica que, con toda modestia, consideramos importante. Hemos aportado respeto a lo que había y hemos contribuido a ponerlo en valor. No es poco. Tanto en música, como en danza y vestimenta, lo que tratamos es de, basándonos en lo que hemos aprendido, nos han enseñado y seguimos investigando, adaptarlo a nosotros. Hemos recogido peinados, ciertos colores de manteo. Hemos recuperado la camisa de corchado, el otro corpiño, los cinturones que eran de Turégano y alguien los trajo, como sucedió con el mantón de Manila y se van incorporando. Y lo que se incorpora se convierte en costumbre y , luego, en tradición. La Esteva ha recuperado peinados: la coleta baja de las niñas, la coleta más alta trenzada de cuatro cabos para las mocitas, el picaporte con los dos moños que era de jovencitas. Hemos aportado a la vestimenta cenefas, porque las hubo y estaban conectadas con la cultura de esgrafiado. Las chicas van con las cenefas de esgrafiado y El amarillo se asocia a segar pero en muchos pueblos está adornado con cenefas ricas en picado con terciopelos y con azabache o con tiras de pasamanería.

— El contacto con otros grupos folclóricos permite conocer el panorama del folclore, ¿crece?
— Intentamos que vaya a más, pero cada vez tenemos menos apoyos. Los grupos folclóricos nos mantenemos gracias al empeño visceral hacia las tradiciones que hemos mamado. Es una adición muy sana. La Esteva la conoce gran parte del mundo porque hemos ido a muchos festivales, estamos en los medios, en las redes sociales, la web es muy visitada, publicamos artículos, estamos en el calendario internacional de los festivales de folclore…Somos referente y Segovia lo es del folclore por ese Festival, que lleva ya 31 años. Pero está difícil que se mantenga porque los grupos folclóricos se valen de lo que hacen y de lo que puedan cobrar. Hacemos milagros con las cuotas, pero tenemos un gran déficit para las tres grandas actividades que hacemos: el festival internacional, el Festival Joven, que cumple su XVI edición y se creó en memoria de Silverio, y desde hace 3 años, la Muestra de Dulzainas Ciudad de Segovia, de la que el Ayuntamiento es nuestro mayor financiador, junto con la Fundación Don Juan de Borbón. La Diputación nos da una mínima cantidad y la Junta cesó en su ayuda hace tiempo. Tenemos ofertas de asistir a festivales muchas, pero no podemos ir este año a ninguno porque no tenemos posibilidades económicas; no podemos cargar a los socios con más, porque arrastramos un déficit grande.

— El folk tuvo, en algún momento, la misma consideración que la canción de autor. ¿Qué es ahora el folk?. ¿Se puede hablar de un folk de moda?
— Sí, se puede hablar de un folk de moda por la aportación musical de la tecnología. Hay un cierto folk que suena a eso que podría denominarse música folk de moda. Por ejemplo: La Entradilla de Free folk, es genial. En 2016 actuaron en Folk Segovia, en San Martín y la coreografía contemporánea, adaptada a esa música, gustó muchísimo. Actuaron con vaqueros, pañuelo de mil hierbas y muchos de los nuestros que han ido a baile contemporáneo se aproximaban a eso que podemos considerar folk de moda.

— Si los valores tradicionales están en crisis, según los sociólogos, y el folclore recoge los usos tradicionales, ¿Cómo afecta la crisis a lo que La Esteva hace desde hace más de tres décadas?
— Nos afecta porque no tenemos medios y es difícil multiplicar la visibilidad. Hacemos lo que podemos con muy poco y en algunas ocasiones bastante ahogados para llevar a cabo ciertas actividades, pero no hay nada que nos quite el gusto por bailar. La crisis ha afectado mucho en todas las actividades. Existen muchos grupos que, por distintas circunstancias, pudieron quedarse con el patrimonio del vestuario de lo que era Sección Femenina, nosotros no. No tenemos patrimonio material. El que quiere bailar tiene que hacerse su traje. En el local tenemos muchos reconocimientos pero el patrimonio material es nuestro; lo que hemos ido pudiendo comprar: alguna montera, algunos postizos, pero cada uno tiene que aportar su vestimenta.
Lo que me fastidia es que se valoren por igual todas las actividades folclóricas. Es decir que los proyectos de folclore en lugar de estudiarse y valorarse debidamente, reciben todos lo mismo por concepto.

“Las instituciones deberían avalar más las programaciones que más aportan a la vida cultural”

¿Qué papel ocupa en la programación cultural el Festival Folclórico Internacional que cumplirá 31 ediciones?
— Somos muy valorados pero las instituciones aportan lo que pueden y no es suficiente. Nosotros no pretendemos quedarnos con ningún euro del coste del festival. Lo que no queremos es tener que aportar más cantidad de dinero porque cada socio ya paga 20 euros de cuota y cada trimestre otros 12,50 euros. Si no podemos ir a bailar a ningún sitio, pues no vamos, pero las actividades que hacemos que sirven de aporte cultural a la ciudad deberían ser avaladas. Del Ayuntamiento no tenemos ninguna queja, pero este año la Diputación ha recortado a la mitad el presupuesto.

— ¿Cómo observan la vida cultural de Segovia?
— La vida cultural de Segovia es extensísima y un motivo para sentirnos especialmente satisfechos, porque el nombre de Segovia se conoce por muchas actividades a lo largo del año y todo el mundo habla de esa fama de ciudad cultural. A veces se solapan algunas actividades que, con mejor coordinación, podrían ser mejor aprovechadas, pero la vida cultural es muy rica, no solo por un número elevado de actividades, sino porque atienden a gustos muy dispares. Pero, sinceramente, creo que la ciudad debería valorar en su ayuda económica el público al que van destinadas y su razón de ser. Hay programaciones que son seguidas por los segovianos y hechas por segovianos y deberían primarse por encima de otras actividades que vienen de programadores externos y consumen un alto porcentaje de ayuda local, por ejemplo el Hay Festival.

— ¿Qué déficits culturales encuentra?
— No hay Infraestructura cerrada y cuando vienen mal dadas, se suspende la programación y no hay más alternativa. Aunque es verdad que el encanto de Segovia son sus espacios pequeños, es una pena no tener un escenario cubierto grande.

— ¿Con qué otros programadores se sienten más cercanos desde La Esteva?
— Con Folk Segovia, aunque Titirimundi nos saca un año nada más. Somos de los más consolidados. El folclore nos une con el Festival Folk Segovia y durante años cuando ellos terminaban su festival, abría La Esteva. Nos juntábamos n el Torreón y hacíamos un encuentro entre música y danza, ambas culturas unidas por el espíritu folk. Aquello se acabó. El Folk termina el último día de ferias y el inicio del Festival Internacional de La esteva empieza la segunda semana de Julio y es así para aprovechar los circuitos internacionales, que abaratan así los costes.

— En materia de paridad, ¿Cómo andan las danzas folclóricas?

— Fatal. El hombre siempre ha sido algo reacio a bailar en grupos de folclore. Andalucía era la comunidad de referencia que rompía moldes y, ahora, también ha perdido en sus grupos la presencia de muchos de ellos. En La Esteva lo intentamos y ¡Mira que Fernando es quien enseña a los hombres!, y el paloteo es una danza que podría tener más atractivo al ser un hombre quien la enseña. Lo cierto es que no logramos esa paridad pese a que la danza está a caballo entre una disciplina artística y una deportiva. Mueves todo el cuerpo, trabajas la estimulación desde la cabeza a los pies, con especial entrenamiento de la sincronización.