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Bailando la jota delante de la imagen del Santo durante la procesión. / MARCELO GALINDO
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El año 2018 será recordado en el barro de Nueva Segovia como el de la fiesta con sordina. La perseverancia de los peñistas y el apoyo de los establecimientos hosteleros y los vecinos consiguieron sacar ‘in extremis’ un programa de una sola jornada que al menos sirvió para no dejar en blanco el calendario festivo del barrio; manteniendo eso sí la tradicional procesión del santo y la no menos popular judiada que desde hace más de 35 años congrega a los vecinos a la convivencia.

La jornada del domingo comenzó con la misa solemne en honor a San Mateo, oficiada por el párroco Fernando Mateo, en la que fue su última celebración de esta fiesta como responsable parroquial, ya que a mediados del presente mes se trasladará a Cuéllar para iniciar allí una nueva misión pastoral. Así, la alegría festiva se vio empañada por la tristeza de la marcha del párroco que ha atendido al barrio en los últimos cinco años; que se concretará oficialmente el próximo domingo con una eucaristía de acción de gracias.

Tras la misa, tuvo lugar la procesión de San Mateo por las calles contiguas a la iglesia de la Resurrección del Señor, donde la imagen fue acompañada por decenas de vecinos, así como por la alcaldesa Clara Luquero y varios ediles del Ayuntamiento. A la llegada al templo se llevó a cabo la subasta de las andas para introducir la imagen a la iglesia, por la que se consiguieron 120 euros.

El acto religioso dio paso a la tradicional judiada preparada y servida en el jardín de la iglesia parroquial, donde el numeroso equipo de voluntarios de la que fuera ‘Comisión de obras’, dirigido por la mano experta de Hilario, condimentó y preparó 110 kilos de judiones, que permitieron servir más de medio millar de raciones a los comensales. El calor reinante no impidió hacer disfrutar de una agradable jornada tanto a quienes se quedaron en el jardín como a los que participaron de la celebración en sus casas degustando los judiones preparados en la parroquia.

La fiesta se completó con la jornada del sábado, donde el exiguo programa preparado por los peñistas consiguió llenar de animación el barrio durante todo el día. El acto más multitudinario fue la ‘discomóvil’ llevada a cabo frente al bar ‘El bokao’ que congregó a un numeroso público que disfrutó hasta bien entrada la madrugada.