Los feligreses llevaron fotos de la colocación de la primera piedra del templo. / M.G.
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El 4 de junio de 1989, el obispo Antonio Palenzuela Velázquez, acompañado por el entonces alcalde de Segovia Juan Antonio Perteguer Rey, presidía la colocación de la primera piedra de la que dos años más tarde sería la iglesia de la parroquia de San Frutos, construida en el corazón del barrio de La Albuera, sobre la que se ha sustentado no solo la vida pastoral de esta comunidad parroquial, sino la vida social de un barrio que entonces comenzaba a crecer.

El obispo de Segovia, César Franco, con el párroco de San Frutos Pedro Gabriel Prieto como sacerdote concelebrante, presidió la misa de acción de gracias por esta efeméride, en la que con un templo lleno, destacó en su homilía que la Iglesia “no solo es el templo en el que celebramos los sacramentos, sino el cuerpo en el que Cristo confió para difundir y hacer perdurar su mensaje de amor y de salvación”.

Monseñor Franco animó a la parroquia de San Frutos a hacer de ella “una comunidad viva y misionera que celebra la fe”, y señaló que los cristianos “nunca tenemos que pensar en los que estamos, sino en los que no están”, haciendo alusión a su misión evangelizadora.

En el ofertorio, los feligreses llevaron ante el altar una fotografía del día que tuvo lugar la colocación de la primera piedra, así como un ladrillo como símbolo del inicio de las obras. Tras la eucaristía, se sirvió un aperitivo en el que los feligreses compartieron experiencias y vivencias sobre estas tres décadas.