Grupo de vacas de ‘Peñatella’ acompañadas de sus respectivos becerros recién paridos.
Grupo de vacas de ‘Peñatella’ acompañadas de sus respectivos becerros recién paridos. / E. D.
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La noticia no fue excesivamente impactante, toda vez que Jordi venía padeciendo una enfermedad que alcanzó suma gravedad hasta el óbito el pasado día 26. Jordi Grau era amigo y considerado colaborador de este diario a través de sus números especiales de toros y, además, fue conferenciante en uno de los ciclos de la peña taurina ‘El Espontáneo’.

Fue asiduo a Las Ventas y un aficionado cabal y entendido en materia taurina. La naturaleza corpórea la falló al final como a cada cual tarde o temprano, pero su ego intelectual permaneció fiel a sus creencias y argumentos sobre la vida y la profesión que ejercía con potestad y vastos conocimientos. Hizo varias películas como la taurina ‘El Espontáneo’, ‘La trastienda’ o ‘Tiempos mejores’ y aportó varios interesantes guiones para otras cintas ajenas. Nació en Barcelona en 1930.

Jordi admiraba el toreo denominado de arte, especialmente fue un devoto de Rafael de Paula, hasta el punto que el famoso cineasta Federico Fellini se interesó por el jerezano. A una pregunta formulada por Ángel Arranz, vino a responder: “En las artes como en cualquier otra disciplina, ni son todos los que están, ni están todos los que son… Y menos en cada época donde quieren normalizar lo anormal, o donde la publicidad vence sin convencer a la realidad hay un paralelismo en casi todos los casos y cosas”.

88 años fueron los vividos, disfrutados o a veces sufridos por este personaje entrañable, inteligente y muy consecuente con el mundo que le rodeó. Mi más sentido pésame para Genma y el sentido y admirado recuerdo para ti, maestro.

Jornada ‘Peñatella’

Fue una jornada soleada y plena de sensaciones gratas y placenteras. Era una visita y estancia en la finca ganadera de bravo de ‘Peñatella’ de la que es titular el maestro de La Velilla, Andrés Hernando. Y el motivo principal, admirar una vez más la paridera del presente año, con sesenta vacas ya paridas en los últimos días, cada una con su correspondiente becerro dando una imagen bella y emotiva.

‘Peñatella’ acoge un interesante número de reses entre 92 vacas de vientre, 22 machos y 22 hembras de tres procedencias, Juan Pedro Domecq, Torrestrella y Nuñez. Con éste último encaste formó Andrés Hernando la ganadería con el precedente de un hierro inicial a nombre de Sonsoles Aboín de Hernando y otro a nombre de Hermanos Hernando Aboín. Después nació el actual ‘Peñatella’.

Los ejemplares de que dispone para la temporada 2019, son tres utreros, 12 erales y 22 añojos. El ganado pace en diferentes y amplios espacios naturales formados en corraletas de grandes dimensiones territoriales. Acompañados por el ganadero y el mayoral, un joven aspirante a torero de Ciudad Real, visitamos los espacios para admirar los bonitos ejemplares de que consta la ganadería en estos momentos. En uno de esos espacios se hallaba un grupo de vacas junto a sus recién paridas crías, acompañadas por el semental, un cinqueño llamado ‘Moreno’ que fue en su día, hace tres años, un eral indultado en un festival celebrado en Maello y lidiado por el matador de toros de Navalmanzano, Emilio de Frutos.

Lo bonito y emotivo fue presenciar muy de cerca la imagen ofrecida por toro y mayoral en un abrazo acariciado por el joven y admitido sin dudas por el burel. Francisco Chico, que así se llama el mayoral de ‘Peñatella’ está comenzando una trayectoria torera que desea tenga continuidad y buen fin. Transmite conocimientos en la materia, mucha devoción hacia lo que hace y una ilusión traslúcida en su afán por torear. Lo veremos prontamente en algún tentadero para febrero o marzo.

La alegría y satisfacción por poder disfrutar de esta jornada taurina en ‘Peñatella’, tuvo el complemento grato y amistoso de compartir con Gonzalo, el hijo de Andrés y un hijo de éste que apunta notable afición por el toreo almuerzo y conversación con recuerdos de un ayer no tan lejano pero pleno de vivencias trascendentales. Gonzalo fue torero, debutó con picadores en Cantalejo junto a El Juli y tuvo el infortunio de ser cogido de gravedad por su primer novillo siendo debut y retirada al mismo tiempo. Ahora se dedica al mundo equino con caballos de pura raza española que participan en concursos de alto nivel. Está casado y tiene tres hijos, dos mellizos.

‘Peñatella’ es lugar idóneo para la cría de reses bravas. Dispone de todos los servicios inherentes a la función primordial con abundantes pastos y agua. Bonita plaza de tientas, corrales y chiqueros y en las dimensiones de sus praderas monte bajo y aire sano. Andrés levantó en la parte central una casa-mansión de espléndida armonía y dotaciones de acogedora estancia. Vive permanentemente la mayor parte del año, tan feliz y laborando en tareas propias de un complejo taurino.