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Anastasio Gil. /KAMARERO
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Gil García, director de la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y director nacional de Obras Misionales Pontificias, tras casi un año de enfermedad. En los últimos días recibió la unción de los enfermos y ha estado acompañado de su familia y de las personas con las que ha trabajado en los últimos años, según informa la CEE en una nota de prensa.

Anastasio Gil era, desde 1999, director de la Comisión Episcopal de Misiones en la CEE. Anteriormente había sido en la CEE, subdirector del Secretariado Nacional de Catequesis, a la que se incorporó en 1988.

Entre 2006 y 2011 dirigió el Fondo Nueva Evangelización de la CEE. En 2011 comenzó a dirigir la cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid, y desde 2008 era vicepresidente de la ONG Misión América. En el ámbito internacional, colaboró con su experiencia en diversas instituciones misioneras dependientes de la

Congregación para la Evangelización de los Pueblos de la Santa Sede. Por otra parte, a lo largo de su trayectoria publicó numerosos libros y artículos de temática catequética, pedagógica y, por supuesto, misionera.

Su esfuerzo y dedicación han contribuido decisivamente a renovar e impulsar la animación misionera en España. Ha visitado en numerosas ocasiones las 69 delegaciones diocesanas de Misiones, apostando por una labor de concienciación misionera realizada en comunión eclesial. Para esta tarea de animación, Anastasio Gil no contó solo con todos los delegados de Misiones, sino que supo aglutinar también a todas las instituciones y servicios misioneros de la Iglesia católica en nuestro país.

Muy vinculado a su tierra, a la que volvía siempre, el sacerdote fue pregonero de la Semana Santa segoviana en el año 2012, y era habitual participante del Via Crucis penitencial del Miércoles Santo organizado por la Junta de Cofradías segoviana.

Anastasio Gil García había nacido el 11 de enero de 1946 en Veganzones (Segovia). Fue ordenado sacerdote a los 24 años en la diócesis de Segovia, aunque en 1983 se incardinó en la diócesis de Madrid. Licenciado en Teología por la Universidad de Comillas en 1970, completó sus estudios con una diplomatura en Psicología Educativa en 1972, y con un doctorado en Teología por la Universidad de Navarra en 1981.

En ese tiempo fue también coadjutor en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Algete. En 1987 fue nombrado delegado de Catequesis de Alcalá de Henares, que por aquel entonces era una vicaría de la archidiócesis de Madrid, y pasó posteriormente a ser diócesis, con él mismo al frente de su Delegación Episcopal de Catequesis.

Los restos mortales de Anastasio Gil fueron ayer velados en el Tanatorio Norte de Madrid, donde en su capilla tuvo lugar un funeral a última hora de la tarde.
Hoy sábado 8, a las 12:00 se celebrará un funeral corpore insepulto en la Iglesia de Veganzones, y posteriormente será el entierro.

Un hombre de espíritu misionero

La noticia de la muerte de Anastasio Gil ha casuado una profunda conmoción en el seno de Obras Misionales Pontificias, institución a la que dedicó gran parte de su labor pastoral. El Subdirector Nacional de OMP España, José María Calderón ha recogido el sentir de la organización en una breve nota de condolencia publicada en la web oficial, en la que bajo el título ‘Adios, Anastasio’, valora la labor de un hombre de “espíritu misionero”.
En la nota, Calderón asegura que de Anastasio “hemos aprendido muchas cosas. Nadie, sin duda, puede negar su capacidad de trabajo, su espíritu de servicio y sacrificio, su honradez y preocupación por la transparencia en todos los trabajos que se han realizado. Pero sobre todo, lo que más nos ha ayudado es su profundo espíritu misionero, que nace de su amor, grande y tierno, a Dios y a la Iglesia”. Además, precisa que quienes han trabajado con él “hemos aprendido a amar con él y de él el deseo de llevar la luz de la fe y el amor de Dios a los hombres y mujeres que todavía no tienen la alegría de conocerle”.