La escultura de piedra está deteriorada después de 500 años a la intemperie. / E. A.
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Extraer la escultura de la Virgen del Acueducto de la hornacina situada a 20 metros de altura en el monumento romano requiere, además del andamiaje que rodea el arco central, de un plano de trabajo y de una grúa, según han explicado los responsables municipales que advierten de que se trata de una intervención “compleja y delicada”.

El operativo de extracción, embalaje y bajada de esta escultura, que pesa en torno a mil kilos tiene una altura de 1,60 metros, se llevará a cabo a principios de la semana que viene, probablemente el lunes, aunque podría ser necesaria otra jornada.

El estado de conservación de la imagen es pésimo debido a que ha permanecido a la intemperie desde su colocación en el Acueducto en 1520; es decir, casi cinco siglos.

Esta operación iniciada por el Ayuntamiento, a través de la Concejalía de Patrimonio HIstórico, tiene por finalidad la restauración de la Virgen del Acueducto, con el fin de garantizar su adecuada conservación presente y futura. Ese trabajo de restauración se llevará a cabo en un taller y no in situ, entre otras razones porque la posición de la escultura en la hornacina lo hace inaccesible en su totalidad.

La restauración en taller implica que hay que bajar la imagen de su posición actual y la principal dificulta es bajar esta pesada escultura, lo que exige la ‘construcción’ de un plano de trabajo a la altura de los pies de la Virgen.

La colocación de este último “sólo es posible con un andamiaje aparatoso que abrazará completamente el pilar central del Acueducto por la necesidad de arriostramiento, ya que no se puede realizar anclaje alguno al monumento”, señala el Gabinete de Alcaldía.

“Hay que pensar que el andamio tiene que sostener en un determinado momento todo el peso de la escultura”, añaden los responsables municipales y el hecho de que la escultura se encuentre dentro de una hornacina impide su extracción hacia arriba, debiéndose sacar hacia adelante.

Así, el plano de trabajo permite esta operación y su apoyo sobre el andamiaje para la operación de descenso.

La extracción de la imagen desde su actual posición, anclada al nicho y asentada sobre una ‘cama’ de mortero de cal y cascajo, implica la retirada de estos elementos para su conveniente colocación y, una vez que la imagen quede liberada, será necesario utilizar una grúa que se colocará en la parte superior del andamio, a través de pórticos en su remate superior.

Sobre los pórticos, colocados en paralelo al Acueducto, se situará una viga y un polipasto, lo que permitirá suspender la imagen y desplazarla horizontal sobre el plano de trabajo.

Todos los anclajes, abrazaderas y el resto de elementos que se colocarán en la escultura estarán hechos de materiales de amortiguamiento para que no sufra por rozamiento o por cualquier otra tensión.

La imagen será embalada en el plano de trabajo para poder trasladarla en las mejores condiciones y descenderla utilizando una grúa exterior de brazo mayor.

Esta operación requiere de” delicadeza y minimizando todos los riesgos posibles que se derivan tanto del peso propio de la imagen (1.000 kg) y su volumen (una altura de 1,60 m) como de su fragilidad (piedra caliza expuesta a la intemperie), de la altura a la que hay que hacer la operación (más de 20 m) y de la protección que requiere el Acueducto”, señalan los responsables municipales.

Estará coordinada por un restaurador especialista con la supervisión de los Servicios Técnicos Municipales y del Servicio Territorial de Cultura de la Junta de Castilla y León.

Todos los trabajos se acometerán desde una visión multidisciplinar y, a continuación, los siguientes pasos serán el traslado al taller de la imagen original para su consolidación, restauración y conservación en el museo; y la realización de la reproducción que se colocará en la hornacina del Acueducto.